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Figura 1 – Mortero representando a felino y mano de moler de piedra, cultura/estilo: Pacopampa, período: formativo, fotografía cortesía del Museo Larco

La Willka

Existe evidencia histórica que demuestra que las culturas originarias en los Andes practicaron rituales en los cuales se incluyó la toma de plantas maestras, entre estas tenemos a la Hoja de Coca (Erythroxylum coca), a la Hoja de Tabaco (Nicotiana rustica) y al Cactus Wachuma o San Pedro (Trichocereus pachanoi, T. peruvianus y T. terscheckii). Muchas de estas plantas fueron consideradas sagradas, y por lo mismo, motivo de culto. Estas plantas de acuerdo a la antropología no solo fueron usadas para adquirir mayores conocimientos sobre la realidad y uno mismo -de ahí el termino ‘planta maestra’- sino que también se usaban como medicina y como medio para facilitar la comunicación con el mundo espiritual o alterno. En los casos de curanderismo con técnicas chamánicas, la comunicación con el mundo espiritual era requisito para resolver el problema de salud individual o colectivo. Este tipo de plantas son aún usadas ritualmente en muchas culturas contemporáneas en las Américas, África y Asia.

Aparte de las plantas mencionadas que se utilizaron en los Andes, y al parecer una de las más populares en los tiempos de los Wari de Ayacucho, Tiwanaku de Bolivia y los Inkas de Cusco, es también una de las menos conocidas hoy en día en Perú. Se trata de la Willka (Anadenanthera Colubrina), también conocida como uilca, uillca, willca, vilca, villca, willka, huilca, angico, cebil, curupari o curupau. Existe un árbol casi idéntico, la Anadenanthera Peregrina (también conocido como yopo, nopo, ñopo, cohiba, cohoba, parica), en donde sus flores también dan lugar a vainas en cuyo interior se encuentran las semillas negras enteógenas.

Sobre su uso, la curandera shipiba, Herlinda Agustín (Villavicencio, 2009) nos brinda el siguiente testimonio:

Otra planta medicina es la huica. Mis abuelas decían que los incas tomaban huica, que era muy poderosa y podía curar de lejos. Tenían más sabiduría y energía que los shipibos. Mis antiguos dicen que antes teníamos incas en nuestra comunidad. Yo nunca he tomado.

Fue una planta utilizada por los Inkas del Cusco en el siglo XV d.C (Polo de Ondegardo, 1906 [1567]), por los Wari en el siglo VIII d.C. (Knoblock 2000), por los Moche en el siglo VI d.C. (Furst 1974), muy probablemente por los Chavín en el siglo X a.C. (Burger 2011) y se tiene la evidencia más temprana en Inca Cueva, en la Puna de Jujuy, a 3860 msnm en Argentina, en el siglo XXI a.C. (Torres 2008). Es decir, uno de los usos más antiguos en cuanto a plantas maestras en las Américas se refiere.

Las semillas de la willka contienen las siguientes moléculas: Bufotenina (o 5-OH-DMT), el constituyente principal; N,N-dimetiltriptamina (o DMT); y 5-MeO-dimetiltriptamina (o 5-MeO-DMT). Estas tres moléculas al ser ingeridas oralmente, sin la presencia de la molécula inhibidora de la monoamina oxidasa (MAO) presente en el estómago, son rápidamente descompuestas por el organismo significando esto que el efecto visionario de la planta será de muy corta duración, o en todo caso nulo.

Existieron (y existen) cinco técnicas de administración registradas de la willka para lo cual las semillas se tuestan previamente y siempre se muelen en un mortero. Estas técnicas son:

1. Inhalándolas como rapé, en forma independiente o asistida;

2. Fumándolas en pipa;

3. Bebiéndolas, mezclando el polvo en chicha de jora;

4. En enemas, a través de jeringas de goma o cuero, toberas de hueso o caña y bolsas de caucho; y

5. Masticándola, en combinación con la ayahuasca o una planta similar con inhibidores de la MAO.

La administración oral es problemática por lo mencionado anteriormente. Sin embargo, la práctica de adicionar moléculas inhibidoras de la enzima MAO es una práctica común en varias decenas de pueblos amazónicos contemporáneos en Sudamérica durante la preparación de la Ayahuasca: un brebaje que combina la molécula triptamínica de DMT presente en las hojas de la planta Chacruna (Psychotria viridis) y la molécula inhibidora de MAO presente en la enredadera Ayahuasca (Banipteriosis caapi). Es probable que está práctica se remonte a varios siglos en el pasado, hasta incluso un milenio atrás, y si así es el caso, esta técnica era probablemente conocida por culturas como Wari y Tiwanaku en cuyo registro arqueológico se evidencia el uso de la Willka.

Richard Burger (2011), hace referencia al uso en rapé de la Anadenanthera peregrina a partir de una crónica del siglo XVII:

Ellos toman estos polvos y los ponen en su nariz y luego, porque son picantes, hacen que el moco corra hasta que cuelgue debajo de su boca, y se observan en el espejo, y si corre derecho, es una buena señal.
Cita de Pedro Simón del Siglo XVII, sobre los Muisca de Colombia [Los Muisca de Colombia utilizaban tabletas de oro para la inhalación de la Anadenanthera peregrina, ‘yopo’]

Esta cita nos remite a las muchas cabezas clavas que vemos en Chavín de cuyas fosas nasales salen mocos:

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> Figura 2. Cabeza clava con emanaciones nasales, probablemente generadas a partir de la inhalación del rapé de willka. Actualmente en el Museo Nacional Chavín. Foto propia.

En el mismo artículo de Burger (2011), se establecen cinco argumentos para establecer la hipótesis del uso de esta planta sagrada en Chavín:

1. La existencia de la tableta y tubo de inhalación del siglo XII a.C. hallada por Junius Bird en Huaca Prieta, en la costa norte del Perú;

2. La existencia de parafernalia de rapé hallada en el mismo Centro Ceremonial Chavín de Huántar (Mesía 2014);

3. La existencia de morteros Chavín en forma de animales (felinos, aves);

4. La existencia de la lápida en Chavín del ser antropomorfo de cuyo cuerpo brotan vainas y hojas bipinadas, que remiten a la representación de la planta en la iconografía Wari y Tiwanaku (Knoblock 2000; Burger 2011); y

5. La existencia del Textil Chamánico de Carhua, en donde es posible que las círculos agrupados linealmente represente a las vainas de la Anadenanthera (Cordy-Collins 1982).

De acuerdo a Evans Schultes y Hoffman (2010 [1979]), el efecto como rapé dura aproximadamente 20 minutos y fumando las semillas “el efecto es muy intenso durante 30 minutos y disminuye progresivamente hasta desaparecer por completo después de dos horas”.

La Willkana

¿Por qué esta planta no es tan conocida hoy en día? Una cita de fines del siglo XVI del extirpador de idolatrías Cristobal de Albornoz sugiere una posibilidad: las prácticas rituales con willka fueron una de las más perseguidas a inicios de la etapa colonial hasta su casi total desaparición. En la siguiente cita se evidencia el uso de la planta y el llamado a la destrucción de los morteros de piedra y madera que servían al ritual:

Tienen otro género de guacas que llaman vilcas, que aunque la vilca es un género de fruta ponçonosa que nasce y se da en los Andes (de) tierra caliente, … , cúranse y púrganse con ella y se entierran con ella en las más provincias deste reino, hace de advertir que unas figuras como carneros de madera y piedra y tienen un hueco como tintero (ques donde se muele esta vilca) se ha de procurar buscar y destruir. Llámase el tintero vilcana y los adoran y reverencian. Es esta vilcana hecha de muchas diferencias piedras hermosas y maderas fuertes.

La cita anterior, escrita alrededor del año de 1580, corresponde al periodo de extirpación de idolatrías más feroz luego del arribo del Virrey Toledo a Perú. En su periodo virreinal, de 1569 a 1580, se llevó a cabo no sólo la destrucción de objetos considerados sagrados sino también la más intensa persecución a curanderas, maestros, sacerdotes y todo aquel o aquella que poseyese un conocimiento privilegiado acerca de las costumbres rituales, mágicas y medicinales en esta región de Sudamérica. El objetivo era extirpar de raíz los elementos y agentes culturales que conformaban la base de la identidad del mundo andino de aquel entonces.

Francisco Vallejo (2006), nos cuenta más acerca de esto:

La persecución que se hizo a los sacerdotes andinos fue de tal magnitud que, solo a finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, en Lima no existan indígenas los cuales pudieran conocer ni siquiera el nombre original de estas plantas; por ello, cuando Cobo (1956[1653]) quiso indagar sobre una de ellas, los indígenas la llamaban simplemente como los mismos españoles: floripondio o flor de campanilla. Olivos (2004) registra un fenómeno similar en Chile, donde no supervivieron mayormente los nombres indígenas para este tipo de plantas; solo en la región de Contulmo, se le conocía curiosamente al floripondio con el nombre de chankay.

Adicionalmente, en 1609 Francisco de Avila, extirpador de idolatrías cuzqueño, confiesa en sus Sermones lo siguiente:

Yo propio no saqué más de treynta mil ídolos por mis manos abrá treynta años de los pueblos del Corregimiento de Huarocheri, Yauyos, Xauxa, y Chaupihuaranccas, y otros Pueblos, y quemé más de tres mil cuerpos de difuntos que adoraban? Esto es muy público en este Reyno, o oy pienso que todos han buelto á lo mismo. (T. 1., pag. 236).

Tal vez por eso sea que en 1906 cuando Max Uhle indaga acerca de las “formas más comunes en las colecciones que contienen objetos del Perú antiguo, especialmente del Cuzco” no lograra acercarse a la identificación y función de las willkanas. Uhle reflexiona sobre el uso de las llamas de piedra, o de madera, que poseen un agujero pequeño en el lomo, afirmando que estas figuras “han sido un problema hasta ahora, y los poseedores de ellas andan tan intrigados para resolverlo, que raras veces dejan de inquirir a los que deberían saberlo, que opinión tienen al respecto.” A comienzos del siglo XX aún no se tenía idea de la función de estos objetos. Casi sesenta años más tarde, en 1967, Pierre Duviols publica el manuscrito de Cristobal de Albornoz en donde se describe como se utilizan estas figuras de piedra, o willkanas. Lamentablemente, Max Uhle falleció en 1944 y no pudo leer la crónica de Albornoz.

La Chicha

Gracias a la arqueología, a la historia y a la antropología, se puede entonces deducir que en los Andes, antes de la llegada de los conquistadores, la willka se molía en un mortero de piedra llamado Willkana. Estos morteros tenían figuras de animales, podían ser de madera o de piedra, y eran considerados sagrados por lo fueron buscados y destruidos durante los períodos de extirpación de idolatrías en la Colonia Inicial.

Sobre su forma de consumo, las crónicas nos dicen que el polvo de la willka era consumido en tiempos de los Inkas mezclándolo con chicha. Aquí el testimonio de Polo de Ondegardo (1919 [1567]):

… y para este oficio particular vsan de vna llerua llamada Villca, echando el çumo della en la chicha, ó tomándola por otra vía. Aduiértase que aunque se dize que solas las viejas vsan de este oficio de adeuinar y decir lo que passa en otras partes remotas y declarar lo perdido y hurtado, también lo vsan el día de oy Indios no solo viejos pero moços…

No se cuentan con datos respecto a la duración mediante el consumo de la willka bebida mezclándola con chicha. Queda esa interrogante y otras relacionadas como: ¿Es posible que a la chicha se le agregarán inhibidores de la enzima monoamino oxidasa aumentando el efecto de los psicoactivos en el polvo de las semillas de la Willka? ¿Podrá revalorarse el tallado artesanal en piedra o madera de willkanas contemporáneas? ¿Se profundizará más el conocimiento sobre las Willkanas?

Por Carlo Brescia
Octubre 2012

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Más Willkanas

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Figura 3 – Este mortero fue hallado en Argentina y se exhibe en el Museo de La Plata de Buenos Aires.. Fuente: MSN Noticias, Derechos Reservados de la British Broadcasting Corporation Corporación Británica de Radiodifusión 2012.

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Figura 4 – Mortero en forma de jaguar, cultura: Valdivia-Machalilla, periodo: formativo, 2000 a 1300 a.C. Fuente: Wikipedia

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Figura 5 – Mortero en forma de mono, cultura: Valdivia-Chorrera, periodo: formativo, 1400 a.C. Fuente: Wikipedia

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Figura 6 – Mortero en forma de ave (réplica), cultura: Chavín, período: formativo, fotografía tomada en el Museo Arqueológico de Ancash.

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Figura 7 – El llamado Mortero de Pennsylvania, que de acuerdo a J.C. Tello (1960) podría haber sido hallado en Yurakyaku, cerca al pueblo de Huántar en Conchucos.
Fuente: National Chiao Tung University

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Agradecimientos por la información a Alejandro Camino Diez-Canseco del Museo de Plantas Sagradas, Mágicas y Medicinales en Cusco, a Cristián Ramos del Museo Arqueológico de Ancash en Huaraz y a Ulla Holmquist del Museo Larco en Lima.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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