Etiquetas

,

El arte Chavín como arte chamánico
Por Carlo Brescia
Marzo 2017

MorteroFelino_zpsqdt5wt95

> Willkana Chavín con forma de jaguar, conocida como el Mortero de Pennsylvania.

Si bien las personas que construyeron o llegaron a Chavín le dedicaron un gran esfuerzo y cuidado a la arquitectura, ingeniería, hidráulica, ritualidad y elaboración de piezas textiles, cerámicas, metálicas, líticas, malacológicas, óseas y más, ellos no se veían como ‘artistas’ desde las concepciones contemporáneas de arte.

Para ellos, de acuerdo a las cosmovisiones Quechuas y Aymarás tradicionales (Sharon 2011: 101-133), no existía separación entre ciencia, arte y religión, al igual que no existía separación entre el mundo material y el mundo de los espíritus, ni tampoco había separación entre los seres humanos y la naturaleza, ellos eran parte de ella. Hoy día, la humanidad poco a poco está regresando a una visión más integral, en lugar de separarla por lo general en compartimentos estancos aislando lo artístico, de lo científico, de lo natural o de lo social, cuando en realidad todo tiene relación.

En cuanto a la religión en tiempos arcaicos, ésta cumplía su función originaria y no la definición que usamos hoy, tal como la define la Real Academica de la Lengua Española:

Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

Para muchos la religión se relaciona con lo citado: una ideología, una institución, un sistema de ideas, valores y comportamientos. Implica la realización de acciones como la oración y el sacrificio con el fin de venerar esa relación con los elementos de esas ideologías, casi siempre construídas socialmente en contextos de colonización y dominación de una cultura sobre otra. Es una definición y una comprensión occidental, que ha sido desarrollada por la experiencia histórica europea (incluyendo los procesos que se dieron y ahora vivimos en las Américas luego de la Conquista y Colonia). ¿Podemos aplicar ese concepto occidental a culturas de otros territorios y tiempos? Si existen diferencias entre religiones como el Cristianismo, el Budismo o el Taoísmo, ¿comprenderemos eficazmente por ejemplo la ritualidad y cultura budista desde solo una perspectiva y experiencia cristiana europea materialista del siglo XXI?

En el contexto Chavín, obviamente el sentido de la religión pienso que no era ese sentido contemporáneo occidental, se relacionaba más bien con la concepción etimológica de la palabra y relacionada con lo chamánico:

La palabra “religión” viene del latín religio con el prefijo re- (indica intensidad), el verbo ligare (ligar o amarrar) y el sufijo -ión (acción o efecto). Entonces religión significaría algo así como “acción y efecto de ligarse fuertemente.”

Esto es clave, ya que si entendemos que religión es la acción de ligarse fuertemente con lo divino, es decir, estrategias humanas de conexión con el todo, y no un sistema de ideas o una institución, entonces teorías como la del arqueólogo John Rick (2005) de ver a Chavín como un culto que manipula a los visitantes para beneficiarse de ellos, o aquellas otras que sustentan un ‘estado teocrático’ Chavín se debilitan porque religarse es acción. John Rick usa superficialmente conceptos de Max Weber, Thomas Hobbes y Émile Durkheim para explicar el surgimiento de la autoridad y desigualdad institucionalizada en el Horizonte Temprano Tardío, el tiempo de Chavín. Esto es válido siempre y cuando se identifiquen las limitaciones de tal aproximación e idealmente se consideren otras perspectivas más interculturales y se aclaren las limitaciones de tales argumentos. No obstante, el no ve la experiencia con plantas como una acción de religarse con la naturaleza, los ancestros, el cosmos, el mundo sutil o con uno mismo; el ve el uso de plantas por los antiguos Chavines como la estructuración de una experiencia en un estado alterado de consciencia con el objetivo de manipular a los que no formaban parte del culto y no como una técnica chamánica. La mirada (subjetividad, perspectiva, enfoque) y experiencia del observador definitivamente afectan la interpretación de lo observado. ¿Qué tal si la relación entre los que dirigían el culto y el resto era más bien una simbiótica y no una de depredación del otro? Una relación que supone beneficios mutuos y recíprocos entre los supraordinados y los subordinados (Lau 2013: 74), más acorde con el concepto de yanantin, dualidad andina u oposición complementaria.

Por lo anterior, se hace importante no solo abordar términos como religión sino también abordar otros conceptos e ir más allá de sus concepciones contemporáneas para poder entrar con mayor profundidad a los temas de Chavín, que son temas únicos pero también universales. Por ejemplo, muchas veces hablamos sobre el culto Chavín. Pero, ¿qué es un culto? Y así, hay más palabras que es preciso comprender y definir para poder hacer un uso correcto de ellas, palabras como: poder, manipular, autoridad, sacrificio, ofrenda, lo divino y el arte.

Entonces, retomando, si bien en este texto uso conceptos como “arte Chavín” y “arte chamánico”, por un lado resulta obvio que los Chavines de hace más de 2000 años no los utilizaban, y por otro, hoy en día es preciso revisar estos conceptos dada la enredadera semántica en la que se encuentra la civilización humana. Para poder salir de la misma de manera ordenada, en lugar de hacerlo de una forma alborotada en la que nos enredamos aún más. Así como hay que reflexionar y rediseñar formas nuevas de educación, salud, alimentación, economía o política, es preciso hacer lo mismo con el lenguaje. Y así, como no podemos salir de la noche a la mañana de un sistema alimenticio que sirve más a las empresas que a los humanos (y que en lugar de generar salud genera enfermedades y desequilibrios en personas, plantas, animales y ecosistemas), no podemos salir tampoco así tan rápido de nuestro lenguaje actual. No obstante, si podemos ser más conscientes al usar nuestro lenguaje, cuidar nuestras palabras.

Valgan las aclaraciones, pensar Chavín desde la luz del gran tema del chamanismo es relevante. Las características del chamán, si bien un término siberiano, son universales. En palabras del arqueólogo peruano Walter Alva:

Las características principales que distinguen al shamán son las siguientes:
– la capacidad visionaria, su carisma más importante otorgado directamente por los dioses, el cual se manifiesta en la capacidad de alcanzar —por medio de apropiadas técnicas psico-físicas y/o la ingestión de sustancias psicotrópicas— un estado de conciencia decondicionado de las leyes espacio-temporales que vinculan la conciencia sensorial;
– la capacidad de extraer del cuerpo uno de los dobles anímicos («sombra») de la persona, el cual puede desplazarse en el tiempo y en el espacio de la realidad espiritual oculta detrás de las apariencias materiales del mundo;
– la capacidad de entablar contacto «directo» (visionario) con las entidades del mundo mítico (espíritus / dioses) de la cual procede el poder adivinatorio y terapéutico del shamán (2000: 53-54).

Hay que indicar que, en el caso del cristianismo, existen ideas y prácticas que se relacionan al chamanismo como los milagros, los exorcismos y las relaciones con seres sutiles como la virgen, los arcángeles y los santos.

Aparte de los poderes chamánicos mencionados por Alva (ver “más allá”, el vuelo mágico y las relaciones con las entidades sutiles de la naturaleza, del pasado y del cosmos), también habría que hacer explícitas otras capacidades de los chamanes como la extracción de la enfermedad, el rescate del alma, la modificación del clima y otras operaciones ya más de ‘chamanismo profundo’ dentro de las dimensiones menos densas y más sutiles que tienen consecuencias en el plano ordinario.

El chamanismo es uno de los asuntos humanos más estudiados por la antropología. Una de las razones principales se debe a que este fenómeno confronta directamente los límites del pensamiento racionalista y materialista de la modernidad. Existen personas, dentro de la academia y fuera de ella, que ven al chamán como un charlatán y/o embustero; son personas que no creen ni en el mundo de los espíritus, ni en la adivinación, ni tampoco en la posibilidad de que el alma se desprenda del cuerpo en el viaje chamánico o que sea posible hablar con los seres míticos o los muertos. Y no se trata de creer en estas cosas, sino, como mínimo, ponerse en la perspectiva del que si cree, del otro, para poder entender su punto de vista. Por eso, dada la evidencia de la presencia del chamanismo en las culturas ancestrales como Chavín, se hace relevante acercarse a los estudios sobre este tema realizados por investigadores como Marlene Dobkin de Rios, Gerardo Reichel-Dolmatoff, Douglas Sharon, Mario Polia o Luis Millones.

Pero, ¿de que evidencia sobre chamanismo en Chavín hablamos? Constantino Manuel Torres (2013), luego de estudiar los artefactos rituales de muchas culturas ancestrales de las Américas (Tungus, Inuit, Tlingit, Taíno, Tiwanaku y más), menciona algunas características que pueden ser utilizadas para diagnosticar la presencia de arte chamánico a partir de las evidencias arqueológicas. Los elementos del arte chamánico no están al servicio de la auto-expresión como muchas de las manifestaciones artísticas contemporáneas sino que son parte importante del ritual y cumplen funciones específicas en las prácticas chamánicas: vestido, decoración corporal, tocados, varas, dagas, pipas, piedras, máscaras, mantas, instrumentos musicales, cantos, dibujos, esculturas, entre otros elementos.

Una definición de arte chamánico podría ser la siguiente:

Artefactos, infraestructura y técnicas asociadas a estas que han sido desarrollados o apropiados por personas para facilitar el trance extático y la activación de los poderes chamánicos: entablar la relación con los seres sutiles (humanos, de la naturaleza y del cosmos).

En esta definición, una pluma de águila por sí sola no es arte chamánico, pero si es un artefacto chamánico si el chamán utiliza la pluma para hacer limpias. De la misma manera, una caverna por sí sola tampoco es una locación chamánica, pero si lo es si se han elaborado pinturas rupestres en sus muros que cobran vida ante la luz del fogón ceremonial y los cantos del chamán. Finalmente, una piedra en forma de llama en la orilla de un río tampoco es arte chamánico pero, si esta piedra ha sido limpiada y ‘encantada’ en una laguna de poder, entonces sí lo es (en el curanderismo norteño de Perú a estos objetos se les denomina ‘artes’).

Otra definición complementaria sería la de Ana María Llamazares (2004: 70), en donde el arte chamánico:

… trata de imágenes que la mente genera o capta, tanto en forma espontánea (sueños, visiones, visualizaciones) como inducida a través de diversas técnicas (meditación, técnicas de privación y/o estimulación perceptual, bailes y músicas extáticas, y fundamentalmente la asimilación de sustancias psicoactivas o psicotrópicas, entre otras). El arte chamánico es, entonces, la expresión externa de las visiones que se logran durante los estados de conciencia modificada.

El arte chamánico comprende entonces los artefactos, infraestructura y técnicas asociadas al ritual chamánico pero también comprende la representación de la experiencia visionaria. Las estelas antropomorfas y de jaguares de piedra en la plaza circular de Chavín serían entonces al mismo tiempo la infraestructura requerida para el ritual chamánico, la re-creación vivencial del mito y también la representación de la experiencia visionaria.

Continuando, de acuerdo a Manolo Torres (2013), las características que se presentan en el material cultural arqueológico que sustentarían la presencia de arte chamánico y, en consecuencia, la presencia de prácticas chamánicas en una cultura serían las siguientes:

1. Transformación: Se muestra la transformación de ser humano a animal de poder (en el chamanismo americano: águilas, jaguares, serpientes, venados, búhos, entre otros). Ejemplos: las cabezas clavas de Chavín, las curanderas-lechuza Moche o los hombres-felino Olmecas en México.

4-16_zpszdlmrip4

> Curandera moche transformada. Fuente: Douglas Sharon.

2. Plantas Visionarias: El año pasado se encontró un brazo del cactus Echinopsis pachanoi en Huaca Paraíso en Lima. Estaba enterrado como una ofrenda: este es un ejemplo de evidencia arqueobotánica. También se han encontrados semillas de Anadenanthera colubrina (willka, cebil) en atados Tiwanaku.

sanpedro-el-paraiso-768x347

> Cactus San Pedro (Wachuma, Lapituq) hallado en Huaca Paraíso en Lima el 2016. Fuente: Andina.

3. Representación de Plantas Visionarias: Se muestran plantas enteógenas en las obras cerámicas, líticas, metálicas, etc. Ejemplos: la estela del portador del cactus en la plaza circular de Chavín, varias cerámicas Nazca y Moche en donde se muestra también el cactus Echinopsis pachanoi, el vaso ceremonial Wari en Conchopata con el ícono de la willka, o los hongos de piedra de Teotenango en Guatemala.

admin-ajax.php

> Ícono de Anadenanthera colubrina en vasijas Wari de Conchopata, Ayacucho. Fuente: Patricia Knobloch (2000).

4. Alter-Ego, animales aliados: Se muestran las representaciones de espíritus aliados, seres míticos o animales de poder como felinos, serpientes, venados y aves en Chavín, Cupisnique, Moche y Nasca; también se representan en los tocados (pieles, plumas, dientes) y en cerámicas con elementos y representaciones de animales en Cupisnique, Tiwanaku y San Pedro de Atacama.

oxtotitlanpainting1-dnorth_grotto

> Mural de hombre y jaguar en la Cueva de Oxtotitlán, asociado a la cultura Olmeca en Guerrero, México. Fuente: Wikimedia Commons.

5. Escenas chamánicas: en Moche hay varias cerámicas con representaciones de curanderos y curanderas en medio de un ritual; el textil del sitio Karwa (asociado a Chavín) en Ica es otro ejemplo, también se tienen varias cerámicas de Casas Grande en México en donde se representa el vuelo chamánico a partir del uso del tabaco.

Textil Chavin

> El Textil Chamánico, con representaciones de jaguares, colibríes, seres humanos y el cactus sagrado. Fuente: Rick (2006) y Alana Cordy-Collins (1982).

6. Esqueletonización (tanto del chamán como las representaciones de muertos): vemos seres humanos esqueletonizados en varias cerámicas Moche, también en objetos de los Taínos en República Dominicana.

> Chamán taíno esqueletonizado. Fuente: Smithsonianmag.

7.  Acumulación y repetición: de ciertos temas y elementos, en Chavín lo podemos ver en la Estela Raimondi y en varias representaciones de aves y jaguares, también en cantos como los mariri Kukama y los tarjos del curanderismo norteño en Perú.

estela_raimondi

> La Estela Raimondi de Chavín como ejemplo de acumulación y repetición.  Fuente: Wikimedia Commons.

8. Parafernalia de uso de plantas visionarias: las pipas de hueso en Inca Cueva para fumar cebil, las willkanas de piedra de Chavín, las tabletas y tubos de inhalación en Chavín, Huaca Prieta, San Pedro de Atacama, Tiwanaku y Wari.

> Tableta de madera Tiwanaku para la inhalación de cebil (Anadenanthera colubrina). Fuente: Museo Lombards, Wikipedia.

Es importante mencionar aquí que la presencia de estas características por sí solas no son indicativas necesariamente de la presencia de chamanismo. Que se usen tocados con plumas o se utilicen tabletas de inhalación no indica que en la cultura se hayan dado prácticas chamánicas. Para demostrar esto, tenemos el caso de las tabletas antigüas de inhalación de cebil en San Pedro de Atacama que en el siglo XVII no eran utilizadas para hacer uso de las semillas visionarias sino para rituales de ofrenda (Horta 2016). Es decir, su sacralidad continuaba pero no su uso y significado chamánico original. Este proceso de resignifcación se da también en algunas prácticas como el culto a los ancestros en el Formativo que se relacionaba más con las huancas, a diferencia de los cultos a finales del Intermedio Temprano en donde los mallkis (momias) y chullpas (casas de muertos) tenían mayor preponderancia como objetos de culto (Lau 2013: 139). De ahí que es probable que un monolito en Recuay (Intermedio Temprano) no tenga la misma significación que un monolito en Caral o Chavín (Formativo).

De acuerdo a lo mencionado, en Chavín se darían varias de las características que diagnostican un arte chamánico: representación de las plantas visionarias, escenas chamánicas, transformación de humano a animal de poder, parafernalia de uso de plantas visionarias, animales aliados, y acumulación y repetición. A la fecha no existen evidencias claras de esqueletonización en Chavín. Si bien la presencia del fenómeno chamánico en Chavín es evidente para muchos arqueológos, incluso para Lumbreras y Rick, es preciso profundizar más en este tema ya que la interpretación de la cultura Chavín, en la medida de lo posible, requiere conocer las convenciones del universo chamánico.

Una cita de Anne Marie Hocquenghem en su libro sobre Iconografía Mochica (1987) es relevante:

La convención utilizada dentro de una cultura ya estudiada es muchas veces desconocida o mal conocida por muchos. Botticelli, por ejemplo, supuestamente trabajó en un contexto neo-platónico cuando pintó La Primavera; en todo caso la identificación de las imágenes de esta pintura requiere información verbal complementaria a las del título (p. 188).

Es posible disfrutar y reconocer la calidad de cuadros como La Primavera (1481) de Sandro Botticelli, El 3 de mayo en Madrid (1814) de Francisco de Goya o el Guernica (1937) de Pablo Picasso, pero, ¿podemos interpretarlos adecuadamente sin conocer bien el contexto del renacimiento, las invasiones napoleónicas o el fascismo en la Europa del siglo XX? El chamanismo en el caso de Chavín de Huántar es una fuente importante de referencias y le brinda un contexto adecuado al material cultural de Chavín.

> Guernica (1937) de Pablo Picasso.

REFERENCIAS

ALVA, Walter
2000. «Sacerdotes, Shamanes y Curanderos en la cultura Mochica». En: Shaman, la búsqueda, Córdoba (España): Imprenta San Pablo, Pp. 25-43.

HOCQUENGHEM, Anne Marie
1987. Iconografía Mochica. 2da edición. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

HORTA TRILLACOTIS, Helena
2016. «Transformación y resignificación de la parafernalia alucinógena prehispánica en atacama a la luz de un documento del siglo xvii». En: Estudios atacameños, nr. 53, San Pedro de Atacama.

LAU, George F.
2013. Ancient Alterity in the Andes. Oxon: Routledge.

LLAMAZARES, Ana María
2004. «Arte chamánico: visiones del universo». En: Llamazares, Ana María, El lenguaje de los dioses, arte, chamanismo y cosmovisión indígena, Buenos Aires: Biblos, pp. 67-125.

RICK, John W.
2005. «The Evolution of Authority and Power at Chavín de Huántar, Peru». En: Archaeological Papers of the American Anthropological Association, Vol.14, pp.71–89.

SHARON, Douglas
2011 [1980]. 1987. El Chamán de los Cuatro Vientos. Cuarta reimpresión. México D. F.: siglo xxi editores,

TORRES, Constantino Manuel
2013. «Chamanismo, características generales». Conferencia para el Simposio Internacional de Anadenanthera, Museo de Plantas Sagradas, Mágicas y Medicinales. Cusco: noviembre.

Anuncios