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El Chamán Itinerante con la Sonaja en el Fémur
Por Carlo Brescia
Marzo 2018

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> La Tumba, el Chamán y la distribución de los objetos. Fuente: Apissek Talleres Geohistoria.

Existen momentos en la historia de la humanidad que no dejan de sorprendernos. Tiempos como aquellos durante el periodo denominado Formativo Andino (1200 a.C a 200 a.C.): el tiempo de Chavín de Huántar como centro de una red panandina de intercambio de productos, saberes e historias (Lau 2016). Tiempos de colmillos, cactus y serpientes en la costa y sierra norte de Perú.

De ese periodo surge un impresionante entierro que excavó el arqueólogo Carlos Elera en el Morro de Eten en 1978 en la costa de Lambayeque (Elera 1994). Dentro de la tumba, se halló a un hombre adulto de aproximadamente 60 años enterrado a poco más de un metro de profundidad cuyo “conjunto óseo, desde la cabeza hasta los pies, medía 1.80 m de altura” (Elera 1994: 27, 41).

Una altura y una edad considerables para nuestro tiempo y lugar. Pero esto sin embargo no es lo que más nos llama la atención y nos detona insondables interrogantes. Lo más interesante tal vez, desde ese interés nuestro en profundizar en los misterios del chamanismo ancestral en los Andes, es la sonaja que llevaba este personaje en una horadación en la parte inferior del fémur derecho.

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> Sonaja de hueso en el fémur derecho y detalles. Fuente: Elera (1994).

Una Sonaja de Hueso

La sonaja de hueso de hace más de 2,200 años hallada mide 20.7 cm de longitud, la parte superior de 2.5 cm estaba esculpida con un rostro antropomorfo estilizado y abajo del mismo cuatro pequeñas asas talladas. La sonaja está hecha a partir de la tibia de un venado; probablemente el venado de cola blanca (Odocoileus peruvianus).

No es raro encontrar sonajas (o chunganas) originarias de cerámica, hueso y metal (Bolaños 2007). El uso de plantas visionarias por los curanderos y curanderas —tanto ancestrales como contemporáneos— como la poción del cactus Trichocereus pachanoi o las semillas de la willka (Anadenanthera colubrina) casi siempre ha venido acompañado del sonido rítmico de las sonajas costeñas. Es parte de las técnicas utilizadas para llamar y solicitar los poderes de la curación a los espíritus de los cerros y los ancestros, entre otros poderes y otros seres.

La sonaja de hueso hallada probablemente llevaba eslabones en las asas y al moverla rítmicamente se generaban los sonidos característicos de este instrumento de percusión. De acuerdo a un hallazgo de una sonaja similar de la misma época en el sur de Lima (Ángeles 2002: 116), es muy probable que los eslabones hayan sido fabricados de la misma tibia del cérvido (ver detalles en las imágenes abajo). Estos eslabones en Morro Eten se han perdido.

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> Sonaja de hueso partida hallada en Asia, costa de Lima, con los dos de sus eslabones aún en su lugar. Fuente: Ángeles Falcón (2002).

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> Detalles de los tallados y las asas en la sonaja de Morto Eten. Fuente: Elera (1994).

Una sonaja de hueso de venado usada por un chamán debe estar vinculada en principio al espíritu de este animal. Los cérvidos por lo general simbolizan en el mundo chamánico velocidad y agilidad, se relacionan con los bosques y en los Andes se construyen tambores con pieles de venado, entre muchas otras asociaciones (Narvaez 2012).

Lo más interesante en esta tumba es que la sonaja, de acuerdo a Elera (1994), era parte del cuerpo del hombre:

… el valioso estudio radiográfico efectuado en el fémur derecho e izquierdo correspondientes al esqueleto del entierro 4, y sus diagnósticos respectivos, evidencia que la sonaja era llevada en la misma pierna del individuo cuando este tenía vida. Esto quiere decir que, el sector alterado del tejido muscular de la pierna derecha en su cara posterior, fue hecho mediante una lenta y gradual horadación. Este proceso de iniciará a una temprana edad del individuo hasta conformar un espacio interno longitudinal con las paredes del tejido muscular encallecido, en el cual se resguardaba, a manera de “envoltorio natural”, la sonaja (p. 37-39).

Pero la presencia de una sonaja en una tumba no necesariamente muestra sin lugar a dudas que el hombre enterrado era un chamán. Los otros objetos hallados son los que le dan mayor peso a esta hipótesis.

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> Objetos hallados en la tumba: espátulas de hueso, valvas de choro, espejo de antracita y lajas de pizarra pulidas. Fuente: Apissek Talleres Geohistoria.

¿Qué otros objetos se encontraron en la tumba?

Lo siguiente:

– Un espejo de antracita de 6.6 cm de largo por 7.1 cm de ancho y 1.4 cm de espesor; con improntas de hematita.

– Dos lajas de pizarra rectangulares y pulidas: la primera de 8.2 cm de longitud por 6.5 cm de ancho y 3 mm de espesor, y la segunda 7.8 cm de longitud por 7.3 cm y 3 mm de espesor.

– Dos espátulas de hueso fabricadas a partir de la tibia de cérvidos de 21.8 cm y 23.5 cm de longitud respectivamente.

– 16 valvas de choro (Choromytilus chorus), recortadas y pulidas.

Se hallaron evidencias de textiles, que probablemente en forma de bolsas contenían parte de estos objetos. Se han hallado atados medicinales chamánicos con la parafernalia  de la willka en Bolivia (Loza 2007). La tableta de inhalación más antigua —circa 1,200 a.C.— fue la hallada por Junius Bird en Huaca Prieta hecha con hueso de ballena; el tubo de inhalación asociado estaba hecho de hueso de zorro y ave (Torres 2006). Se han encontrado espátulas de oro del Formativo y el arqueólogo Richard Burger los asocia al uso de las semillas de la willka (2011: 133). También se han hallado cucharas elaboradas con valvas de choro en contextos de uso de willka en la cultura Wari en Arequipa (Jennings 2012: 230). Finalmente, espejos de antracita se han hallado en Chavín de Huántar (Rick 2005: 79).

Todos los objetos anteriores se han asociado a prácticas rituales, vinculadas al uso de la willka y a la manipulación de la luz (Knobloch 2000: 399).

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> Espátulas de oro del Formativo Tardío. Fuente: Burger (2011).

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> Espátulas de hueso de Kuntur Wasi, periodo Formativo. Los íconos en la parte superior son similares a los íconos de la willka de la cultura Wari siglos después, ver artículo relacionado. Fuente: Burger (2011).

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> La cuchara inferior ha sido elaborada con una valva de choro. Fuente: Burger (Jennings 2012).

Un Chamán del Formativo

Dada la ubicación de la tumba (Morro Eten, Lambayeque) y de su periodo (Formativo Medio y Superior, 1200 a.C – 400 a.C.), se puede interpretar como un personaje de la cultura Cupisnique. Pero, ¿necesariamente era de esta cultura? Hay que tomar en cuenta que este periodo se caracterizaba por haber desarrollado una red de intercambio cuyo centro principal al parecer era el centro ceremonial Chavín de Huántar.

En la tumba de Asia descrita por Ángeles Falcón (2002) en donde se halló una sonaja de hueso similar a la de Morro Eten (y hasta se podría decir fabricada por el mismo artesano), si bien no se encontró el esqueleto completo, si se encontraron los siguientes objetos: espejo de antracita, espejo de piedra pulida, cucharas de hueso y tabletas de inhalación, además de un disco de cobre, puntas de obsidiana y la cabeza de un hacha de piedra. Otra persona de la misma época portando una sonaja extremadamente similar, además de la parafernalia de inhalación de willka y espejos de piedra pulidos.

Los resultados de los análisis radiográficos realizados a los huesos del hombre de 60 años en la tumba de Morro Eten mencionan lo siguiente:

… parte del diagnóstico del análisis radiográfico demostró que fue un individuo que caminó mucho en el transcurso de su vida.

Estas caminatas estarían enmarcadas dentro de un maco de probables peregrinajes a centros ceremoniales o de otra índole, como también para aplicar sus conocimientos en lejanas comunidades (Elera 1994: 41).

En el mundo contemporáneo existen los doctores viajeros chamanes Kallawayas que se trasladan por los Andes ofreciendo sus servicios a partir de sus conocimientos de yerbas, amuletos, rituales, encantamientos y curaciones (Sharon 2011: 113). Tal vez los médicos itinerantes de este subgrupo cultural de los Aymará sean descendientes culturales de los chamanes Tiwanaku, cultura que tuvo elementos similares a la cultura del Formativo Chavín de Huántar: uso de plantas, huancas, cabezas clavas, plazas hundidas y seres antromorfos alados en sus iconografías.

Chavín de Huántar fue el centro de una red de intercambio y también un centro de aprendizaje e iniciación. Para lograr esa notoriedad en aquella época, los miembros del culto debieron haber salido del centro ceremonial a otros lugares para compartir sus sabidurías e historias, ofrecer sus servicios y así lograr la legimitidad y prestigio de Chavín como centro del cosmos.

¿Puede ser posible que las personas enterradas en Morro Eten en Lambayeque y Asia al sur de Lima fueran chamanes itinerantes Chavín similares a los chamanes itinerantes Kallawayas?

Carlo Brescia
Marzo 2018

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> Los kallawayas son expertos herbolarios. Recolectan de plantas medicinales (hojas, raíces, flores, semillas, resinas) y las combinan para elaborar ungüentos, cataplasmas e infusiones, que utilizan en la curación de diferentes dolencias físicas. Emprenden viajes por toda Bolivia estableciendo contactos (amistad, parentesco, compadrazgo) que les permiten recorrer grandes distancias utilizando los mismos caminos. Por sus servicios reciben pagos ya sea monetarios o a través del intercambio de favores. Fotografía por Enrique Vaquerizo. Fuente: El País.

DE INTERÉS

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48. El Chamán de Morro Eten, peruano del Antiguo Perú (Rostros de Vida, Marzo 2015)
– VIDEO: Sonidos del Perú ◊ 25 ◊ ORLANDO VERA por Vincent Moon; Orlando Vera es el hijo de los más famosos ‘curandeiro’ de las zonas del norte de Perú, Santos Vera. Durante tres horas, el ritual se mezclará cantos, sonido de trance de maracas, y diversos aspectos curativos:

REFERENCIAS

ÁNGELES FALCÓN, Rommel
2002. «Un Hallazgo del Periodo Formativo en el Valle de Asia». En Arqueología y Sociedad, 14, pp. 99-122. Lima: Museo de Arqueología y Antropología, Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

BOLAÑOS, César
2007. Origen de la música en los Andes. Instrumentos musicales, objetos sonoros y músicos de la Región Andina precolonial. Lima: Fondo Editorial del Congreso de Perú, 170 p.

BURGER, Richard
2011. «What kind of Hallucinogenic snuff was used at Chavín de Huántar?» En: Ñawpa Pacha, Journal of Andean Archaeology, Vol. 31, Nr 2, pp. 123-140.

ELERA, Carlos G.
1994. «El shamán del Morro de Eten: antecedentes arqueológicos del shamanismo en la costa y sierra norte del Perú». En MILLONES, Luis y Moises LEMLIJ (eds.), En el Nombre del Señor. Shamanes, demonios y curanderos del norte del Perú. Lima: Biblioteca Peruana de Psicoanálisis, pp. 22-51.

JENNINGS, Justin
2012. «Cuero, Cuentas y Otros Artefactos». En YEPEZ ALVARES, Willy y Justin JENNINGS, ¿Wari en Arequipa? Análisis de los Contextos Funerarios de La Real. Arequipa: Museo Arqueológico José María Morante, Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, pp. 219-232.

KNOBLOCH, Patricia J.
2000. «Wari Ritual Power at Conchopata: An Interpretation of Anadenanthera Colubrina Iconography». En: Latin American Antiquity, 11(4), pp. 387-402.

LAU, George
2016. An Archaeology of Ancash: Stone, Ruins and Communities in Andean Peru. Routledge: Cornwall.

LOZA, Carmen Beatriz
2007. «El atado de remedios de un religioso/médico del periodo Tiwanaku: miradas cruzadas y conexiones actuales». En: Bulletin de l’Institut Français d’Études Andines, 36 (3): 317-342.

NARVAEZ VARGAS, Alfredo
2012.«El venado en la cosmovisión andina». En: LÓPEZ AUSTIN, Alfredo y Luis MILLONES (compiladores), Animales de Dios, pp. 341-388.

RICK, John W.
2005. «The Evolution of Authority and Power at Chavín de Huántar, Peru». En: Archaeological Papers of the American Anthropological Association, Vol.14, pp. 71–89, ISBN 1-931303-20-7.

SHARON, Douglas
2011 [1980]. El Chamán de los Cuatro Vientos. Cuarta reimpresión. México D. F.: siglo xxi editores.

TORRES, Constantino M. & REPKE, David B.
2006. Anadenanthera – Visionary Plant of Ancient South America. Nueva York: The Haworth Press.

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