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13 JOYAS ARQUEOLÓGICAS DEL HORIZONTE CHAVÍN
Por Carlo Brescia
Mayo 2020

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Una joya arqueológica en este artículo se refiere a un artefacto u obra de una cultura arqueológica caracterizada por su singularidad y relevancia como medio material para realizar el intento de buscar comprender un mundo distante temporal y culturalmente.

El término Horizonte Chavín u Horizonte temprano se asocia al período que surge desde el inicio de la cultura Chavín hasta el final de la misma. Convencionalmente abarca un periodo aproximado de ocho siglos, desde el 1200 a. C. hasta el 400 a. C.

No obstante, el periodo de inicio o fin de la cultura Chavín es algo aún no definitivo. Existen autores que llevan el inicio al siglo XIV a. C., y existen otros que lo llevan más allá incluso. Luego, el año pasado, el arqueólogo Richard Burger publicó un artículo en donde propone una nueva cronología para el inicio del centro de Chavín de Huántar a partir de datación por espectrometría de masas con acelerador para las tres fases de la cerámica del asentamiento de Chavín de Huántar: fase Urabarriu 950–800 calib. a. C, fase Chakinani 800–700 calib. a. C. y fase Janabarriu 700–400 calib. a. C. Es decir, el inicio del Chavín como sitio empezaría en el 950 a. C. al no existir evidencias de cerámica más temprana.

Es importante determinar la cronología de los asentamientos ancestrales para poder entender las dinámicas culturales históricas del territorio. Y es importante no perder la neutralidad en la indagación científica. En estos tiempos muchas personas piensan que el sitio arqueológico más temprano en Perú es Caral (inicio 3000 a. C.) pero no es así. Existen sitios anteriores como Sechín Bajo (inicio 3500 a. C.) y el mismo Chavín tiene fechados que sugieren que los asentamientos humanos se iniciaron a partir del 3350 a. C.

Por otro lado, el término ‘cultura Chavín’ también ha sido problematizado. Muchos hablan de un ‘fenómeno Chavín’ ya que no es una sola cultura sino un conjunto de culturas que tienen una relación con el centro ceremonial Chavín de Huántar: peregrinaban al lugar, participaban en rituales de varios tipos (los de ofrendas por ejemplo) e intercambiaban productos. Existía una población permanente pero también una visitante, que llegaba luego de semanas de viaje desde lugares alejados en Ayacucho, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque, Lima e Ica, al menos.

Entonces, ¿es pertinente hablar de una cultura Chavín? Una cultura se asocia a un grupo de personas que comparten valores, actitudes y comportamientos dinámicos heredados, adoptados y creados, por lo general, en relación a un territorio. Si bien las culturas que formaron parte del fenómeno Chavín comparten valores, actitudes y comportamientos, es probable que dados los contextos geográficos e históricos de sus territorios existiesen diferencias en cuanto a vestimenta, alimentos, fenotipo y lengua.

¿Es la misma lengua la hablada en Cupisnique y en Chavín? ¿En Pacopampa en los Andes de Cajamarca se utiliza la misma vestimenta que en el sitio de Karwa en la bahía de Paracas? Esas diferencias son las que sustentarían la idea de entender a Chavín no como un centro diseñado para manipulación político religiosa (Rick 2016) sino como un centro panandino de intercambio de productos, saberes e historias (Lau 2016). Y esas diferencias serían la base de las culturas del Intermedio Temprano que surgieron luego de Chavín: Moche, Paracas, Recuay, Huarpa y más.

Tal vez sea más pertinente de hablar de Chavín como un fenómeno o una tradición de encuentro, intercambio, creatividad y diversidad cultural en donde los rituales de mediación de opuestos y reciprocidad eran parte fundamental para la sustentabilidad del sistema durante al menos 6 siglos, de acuerdo a Burger. Y también es pertinente el término horizonte: un periodo donde se sintetiza, crea, recrea y difunde cultura desde un centro físico, un Chawpi. De ahí la concepción de Tello de ver a Chavín como una cultura matriz continua siendo relevante.

Es desde esa mirada que desarrollo esta lista de joyas antropológicas del Horizonte Chavín, en donde se enumeran y describen algunos artefactos y obras arqueológicas de culturas y asentamientos de la época.

Vamos entonces con la lista de 13; una selección pequeña dada la gran cantidad de impresionantes materiales culturales que quedan fuera como el Textil Chamánico o el Mortero de Pensilvania.

1. El Contorsionista Cupisnique

> Cerámica Cupisnique, hallada en Puémape. Foto de la Colección del Museo de Arte de Lima.

Esta pieza viene de Puémape, en la costa al norte de la región de La Libertad. Si bien una parte de la arqueología a estos personajes los ‘diagnostican’ erróneamente con el síndrome de Marfan, consideramos al igual que los antropólogos de México que estos son personajes que entran a estados meditativos a partir de la corporalidad. Muchas de estas posiciones son similares a las asanas del yoga en India. Esta joya arqueológica nos revela que en el mundo andino también existía este tipo de sabiduría y entendimiento del cuerpo como vehículo de expansión de la consciencia. No hay que tener dudas de que los hombres y mujeres andinos tenían una alta cultura que no requería una hegemonía militar para irradiar una luz que ordenó ese mundo; creando tecnologías, domesticando plantas y animales, y avanzando con el desarrollo de la civilización.

2. La Sonaja del Chamán del Morro de Eten

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> Detalles de los tallados y las asas en la sonaja del Chaman de Morro de Eten. Fuente: Elera (1994).

Morro de Eten se ubica en el distrito de Puerto Eten, en la provincia de Chiclayo, Lambayeque. Allí se halló la tumba de un personaje de 1.80 mt de altura que llevaba la sonaja de 20 cm incrustada en el fémur. La chungana tiene asas y está hecha de hueso de venado de cola blanca. En el sur de Lima se halló una sonaja similar del mismo período con eslabones en las asas. Los otros objetos hallados en el contexto remiten a la parafernalia requerida para utilizar las semillas del árbol de huilca (Anadenanthera colubrina), una planta enteógena utilizada para diagnosticar enfermedades. Esta joya arqueológica sustentan la hipótesis de que existía una red de intercambio de saberes y prácticas vinculada a la medicina tradicional. Una práctica similar pervive en Bolivia a través de los médicos itinerantes Kallawayas. La sonaja es un instrumento sonoro de percusión común en los chamanismos americanos, al igual que el tambor. Existen prácticas rituales que los médicos y médicas visionarios utilizan que no requieren el uso de plantas enteógenas: tan solo es necesaria una sonaja y el canto, y a veces incluso solo silbar, o menos aún.

3. El Transformador Cupisnique
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Esta pieza se encuentra en el Museo Larco. Fue hallada en el sitio Salamanca en el Valle de Chicama en La Libertad. En la cerámica se ve un rostro con colmillos encima (derecha) y un rostro humano debajo (izquierda). ¿Cuál es la finalidad de esta representación? La interpretación convencional se refiere a la transformación chamánica que experimenta un curandero o curandera al participar en un ritual con alguna planta enteógena (Furst 1980: 47; Alva 2000: 35). Siendo una cerámica Cupisnique en el Horizonte Chavín, es probable que se relacione al cactus San Pedro y la incorporación del espíritu del felino en el cuerpo.  Existen cerámicas con representaciones en donde el animal aliado es un ave o un murciélago. Lo que hace destacar a esta cerámica es esa dualidad de la representación: humano – felino, como si el espíritu del animal de poder ocupase el lugar de una máscara sobre el rostro humano. La mitad felínica resuena con todas las cabezas clavas en el perímetro del templo Chavín.

4. La Estela del Portador del Cactus
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Esta estela se descubrió en la plaza circular en 1972 durante la temporada de excavaciones liderada por el arqueólogo Luis G. Lumbreras. Es la mejor conservada de toda la plaza hundida. en donde las estelas cuadradas y las rectangulares con jaguares a ambos lados se encuentran en procesión hacia la escalera este, que baja de la galería del Lanzón. La estela muestra un ser antropomorfizado con cabellos de serpientes, boca con colmillos, un cinturón con una serpiente de dos cabezas y garras, y en su mano derecha sostiene un cactus de San Pedro de cuatro nervaduras. La importancia de esta estela radica principalmente en que se trata del hallazgo iconográfico más claro respecto al uso ancestral del cactus enteógeno Echinopsis pachanoi en los Andes. Los atributos de animales de poder del personaje se relacionan también al mensaje religioso de transformación chamánica plasmado en la arquitectura del templo (Burger 1995: 152).

5. La Estela de Pacopampa
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Existen varias representaciones de personajes en huancas. En la cultura Recuay se difundió mucho esta práctica. No obstante, antes de Recuay estuvo Chavín, Kuntur Wasi y Pacopampa. Y en este último centro, la estela principal del sitio destaca al representar a una mujer con atributos de felino, alas de águila, la lengua bífida, un dije en espiral y la vagina dentada. La representación incluso sugiere que el personaje va a empezar a ascender y surcar los cielos remitiéndonos a esa divinidad felínica alada del mundo andino capaz de transitar los diferentes mundos. El 2009 en Pacopampa se encontró la tumba y los restos de la Dama de Pacopampa, con aretes de oro en forma de plumas. No se sabe a ciencia cierta si fue una autoridad, pero queda claro que era parte de una élite religiosa: religión entendida como formas rituales de re-ligarse al mundo divino y no como una ideología u organización. Por todo lo anterior, esta estela destaca al mostrar una vez más la obvia importancia, continuidad y legitimidad del poder femenino en nuestro pasado.

6. El Autodegollador Cupisnique

Otra cerámica excepcional. El tema de las cabezas en el mundo originario ancestral ha sido muy poco estudiado al igual que la antropofagia ritual. El 2017 se realizó una exposición sobre la cultura Nazca en el Museo de Arte de Lima y las cabezas trofeo destacaron por su ausencia. ¿Autocensura? Ni idea. Lo que sí es seguro que el personaje en la cerámica Cupisnique se muestra autodegollándose. Una aproximación a su significación tendría que recorrer el sentido de las representaciones en piedra, cerámica, textiles y otros medios materiales. Por un lado el sentido de la representación es el registro y la comunicación de una historia, una idea y un mensaje en el material al observador. Pero no siempre se cumple: existen objetos cuyo mensaje es inalcanzable físicamente, por ejemplo los ubicados en una tumba, o los destruidos durante un ritual de ofrenda, ya sean rotos o incinerados. Existen objetos con un mensaje similar: como el de las cerámicas que combinan cactus, jaguares y serpientes del Horizonte Temprano que el antropólogo Douglas Sharon investigó y registró. Mientras que otros objetos resultan únicos como esta cerámica. En esta pieza destaca no solo la acción sino la posición del personaje y los tatuajes en el rostro. El uso de tatuajes en el pasado americano por lo general ha servido para marcar un cambio en el estatus de la persona. ¿Cuál es el sentido del autodegollamiento? ¿Es una forma de autoinmolación religiosa? ¿La persona se está ofrendando? ¿Para qué? Una cerámica misteriosa que incita a la investigación profunda, ya que es un tema de gran profundidad humana e incomprensible aún hoy para muchos de nosotros.

7. El Obelisco Tello 
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Sobre el emblemático obelisco Tello se han escrito miles y miles de palabras en tesis, libros, artículos y más. Es la pieza más importante del Museo Nacional Chavín. Tiene cuatro lados, dos seres femenino y masculino con clásicos atributos Chavín, y representaciones de aves, felinos, serpientes, moluscos, humanos y plantas. Más chavina imposible. Fue hallada en 1907 cerca de la mesa de piedra con 7 hoyos por Trinidad Alfaro. ¿Por qué es una joya? Por su singularidad obviamente, como muchas de las piezas Chavín no existe nada similar en el mundo andino. Pero también por lo que podría significar: ¿un objeto con sabiduría accesible solo a través de un miembro del culto o a partir de un ritual iniciático?

Es sumamente interesante también la presencia de la cruz andina —ahora tsakana o chakana— en su versión estándar que nos llegó luego de al menos 2500 años. El nombre quechua está compuesto por la palabra tsakay (poner un puente) y el sufijo -na (un sufijo nominalizador y a la vez un adjetivo de posibilidad), por lo que tsakana sería ‘que pone un puente’ o ‘que puede poner un puente’. Término que resuena con otros conceptos andinos como ‘Ayllu’, ‘Tinkuy’ y ‘Chaupin’. ¿Cómo entender el mensaje del obelisco? Lo único que queda claro es que requerirá de muchas perspectivas inter y trans disciplinarias y vivenciales desde lo andino, más que lo occidental.

8. La Última Cabeza Clava

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> Cabeza clava con moño coronario conversando con arqueólogas francesas, foto de la expedición Reichlen, 1964-65. Fuente: Museo Quai Branly/Andrea González-Ramírez.

Esta es la emblemática escultura que descubrió Julio César Tello y aún permanece empotrada en los muros del templo. Si bien existen más de 100 cabezas, algunas de ellas con elementos destacables como las que aparentan mostrar el gesto de soplar o silbar, esta es relevante principalmente por su milenaria e inmutable posición. La cabeza clava E62, de acuerdo a la codificación de Tello, nos invita fácilmente a imaginar cómo era Chavín en su tiempo. Imagínense llegar a Chavín luego de semanas de peregrinación y meses de preparación previa. Luego de haber subido y bajado montañas, cruzado desiertos y oconales, y visitado pueblos y otros templos, se llegaba finalmente a ese santuario en medio de dos ríos que aún continúan llevando agua. Un templo rodeado de cabezas clavas ancladas en sus muros bajo cornisas de serpientes y jaguares. Un santuario abierto en el fondo de un valle, en lugar de ubicarse en la cima protectora de una montaña. Lo primero que una persona debe sentir al llegar a un sitio así es la tranquilidad y alegría que te da llegar a un destino luego de mucho esfuerzo, no miedo. Aún hoy, siguen llegando visitantes luego de diferentes esfuerzos. Sigue siendo un lujo llegar a Chavín para muchos ya que la gran mayoría no tiene ni el tiempo, ni el dinero, ni la consciencia de su existencia para poder llegar. Y la última cabeza clava, cual representación de una persona santa en una iglesia medieval, las recibe aún con esa sonrisa de felino.

9. El Monolito 1 de Kuntur Wasi
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La huanca o monolito más conocido del sitio de Kuntur Wasi en Cajamarca. La cara posterior, muestra a un personaje de pie con ojos redondos. No tiene mandíbula inferior y la superior muestra un diente central triangular. Con ambas manos sostiene un báculo.

La cara frontal, la más elaborada en detalles, muestra a un personaje de pie, con las piernas cruzadas, sosteniendo una pequeña cabeza en sus manos y un rostro típico de la época. Posee un ojo excéntrico y cuadrangular, y el otro es redondo con una cola de una serpiente hacia arriba. Este detalle, ¡el ojo izquierdo jalado hacia arriba!, se repite en una cerámica y en algunas falcónidas de piedra en Chavín.

Si bien existen otros objetos de gran valor en Kuntur Wasi, esta huanca es singular no solo por el ser representado sino por el uso de las dos caras de una huanca. No es la convención de la época. Tampoco es usual el gesto de cruzar las piernas. Si bien nos recuerda —al igual que el contorsionista Cupisnique— a las asanas del yoga.

10. Las Columnas de la Portada de las Falcónidas
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El Templo Nuevo o Edificio A fue construido en la fase denominada blanco y negro, una muestra más de que Chavín y las culturas ancestrales cambian y evolucionan: lo que permanece estático y sin contacto con lo externo muere, la vida es movimiento, intercambio, fin y renacimiento.

En la portada del templo encontramos la maravillosa cornisa de las falcónidas apoyada sobre dos columnas con seres draconianos tallados, alados, con colmillos y cabeza de falcónidas (Lumbreras 2013: 187). El ser sobrenatural de la izquierda —femenino, ojo de águila— tiene la vagina dentada y porta una estólica; el ser a la derecha —masculino, ojo de halcón— con pene acolmillado y portando una lanza.

Si hay un mensaje, este debe relacionarse al equilibro armónico y complementario de las fuerzas polares que aparecen ilusoriamente como opuestas. Si bien las escaleras, algunas estelas y cerámicas conllevan este posible mensaje, las columnas son fieramente claras. Si en China esta sabiduría universal y profunda se refleja en el ícono del yin yang con los dragones rojo y negro mordiéndose la cola, en el mundo andino se refleja en las columnas la misma sabiduría con los seres draconianos mirando el cielo a punto de salir volando hacia las montañas y sumergirse en el fondo de las lagunas sagradas.

11. La Estela Raimondi
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¿Existe una representación anterior de esta deidad panandina? Al parecer la representación del llamado ‘Ser de los Báculos’ se inició en Chavín. Pero, ¿se trata de una deidad? ¿O al igual que una huanca se trata de un antepasado notable o memoria de los ancestros hecho piedra?

En la Estela Raimondi de Chavín de Huántar, el ser tiene colmillos, mira hacia arriba, sonríe, sus báculos son idénticos y de la cabeza se le abre una especie de tocado con siete serpientes a cada lado y otro par de serpientes trenzadas en el centro superior. Las representaciones posteriores como la de la Portada del Sol mil años después es diferente y seguro su significado cambió: no tiene serpientes, no tiene colmillos.

Si los seres sexuados representados en las columnas de la Portada sostienen cada uno un báculo, en la estela Raimondi el ser es asexuado y sostiene dos. ¿Es la representación de la integración de los opuestos? ¿La integración de las energías masculinas y femeninas? ¿La unión mística y consciente de la materia cuerpo finito y el espíritu sutil infinito?

Al igual que la Gran Huanca, los ojos se encuentran mirando hacia arriba, aunque en la escultura principal de Chavín los báculos han desaparecido. Veamos:

12. La Gran Huanca
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La Gran Huanca, el Lanzón Monolítico, el Dios Sonriente, el Dios Guari, Wari Wanka, la Gran Imagen… tantos nombres. La mano derecha hacia arriba, la mano izquierda hacia abajo. La palabra Wari en quechua de Áncash hace referencia a una deidad solar ancestral o a un grupo humano (‘gente del amanecer’) en la mitología andina. La Gran Huanca destaca porque destaca. ¿Qué mas se puede decir?

Las huancas eran consideradas “como los protectores y ayudantes de la fertilidad de los campos, a su vez transformaciones de los Huaris (gigantes mitológicos relacionados con la agricultura)” (Millones 1987: 42) o “dobles petrificados de las momias de los antepasados notables” (Bazán 2007: 3). También se le atribuyen funciones astronómicas para llevar el control del tiempo (Fung 1990; Shady 1999). No obstante, la idea que prima es que una huanca cumple una función tutelar hacia la comunidad por parte de los antepasados fundadores. Venerar y ofrendar a una huanca es entonces una veneración y ofrenda a los ancestros y ancestras de un pueblo.

Sobre la posición de la huanca, en palabras de Richard Burger (1992: 271):

Esta posición expresa elocuentemente el rol de la deidad como un mediador de opuestos, es la personificación del principio de equilibro y orden. La asociación de la deidad con el concepto de centralidad —enfatizada por su ubicación en el centro de un sistema de galerías cruciforme— es iconográficamente reforzada por las cuatro sogas paralelas que se elevan de los lados de la escultura.

Sobre la importancia de la huanca, en palabras de Carlos Brignardello (1999: 180):

Es bastante lo que puede decirse sobre esta sobrecogedora deidad tallada en piedra: escuetamente, en lo que concierne acá, que constituye una figuración del centro en el meollo del Templo Viejo de Chavín de Huántar, y que como tal es un elemento primordial de mediación entre el mundo subterráneo y el celestial. Su posición erguida de hombre organiza el espacio a partir de los cuatro lados del cuerpo y en torno a un eje (la columna vertebral). Apuntando en direcciones contrapuestas, una a lo alto y otra hacia abajo, sus manos señalan las polaridades esenciales que la escultura sagrada intenta resolver. En el corazón de la galería cruciforme el Lanzón configura el dominio sobre el universo y su soberanía sobre la tétrada cardinal. Suspendido por cuatro sogas corridas, retorcidas duramente (lemniscata), confirma el sentir de axialidad en la oscura encrucijada.

13. Pututo decorado (uno de los 20)

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> Concha de Titanostrombus galeatus tallada, cortada y perforada, ca. 900- 500 a. C., dimensiones 19,9 x 20 x 23,5 cm. Fuente: MALI.

El 2001 el equipo de investigación de Stanford liderado por John Rick descubrió 20 pututos en la galería de las caracolas. Este descubrimiento ensanchó los caminos para la investigación respecto a la arqueoacústica y las redes de intercambio durante el Horizonte Temprano. Por otro lado, la presencia de los pututos (Titanostrombus galeatus= al lado de los mullus (Spondylus crassisquama) del periodo muestran otra forma de llevar el mensaje de la oposición complementariedad masculina y femenina. En algunas esculturas como dos de las estelas de la plaza circular y en el obelisco Tello se representan imágenes en donde las caracolas son sopladas. Los pututos destacan y el de la imagen destaca por sus detalles.

Queda mucho por investigar y dilucidar aún respecto a los pututos. No obstante, los pututos se siguen utilizando hoy en día. Y aquí hay algo interesante que aporta la antropología, la experimentación sonora y la etnomusicología a la arqueología. Una vez escuché a un arqueólogo, Fernando Carranza Melgar, reflexionar acerca de las miradas que utilizamos para entender la realidad. Ponía el hiperbólico ejemplo de buscar comprender al Papa. Mencionaba que algunos científicos occidentales podían caer en un exceso de materialismo y empezar a analizar al Papa anotando todas sus características cuantitativas: peso, tamaño, color de ojos y pelo, datación, pH de la saliva, hemoglobina de la sangre, nivel de colesterol, estado de los dientes, etc. En cambio, desde otras miradas más tradicionales, como las de las culturas originarias americanas, hinduistas y chinas, si se quería entender al Papa se empezaba una conversación con él.

¿Se puede analizar un pututo sin soplarlo? ¿Se ha experimentado en carne propia la potente resonancia que se genera al tocar un pututo junto a otros al mismo tiempo? ¿Es el pututo un instrumento sonoro cuyo uso puede llevar a estados expandidos de consciencia? ¿Se entiende la función del sonido, la música, el silbido y el canto en los rituales? ¿Es el pututo un «arte» en el sentido que se le da a este término en el curanderismo norteño? Los pututos sin duda son interesantes.

Coronaepílogo

Este texto se ha escrito en tiempos de una gran crisis, a nivel global, regional y personal. La pandemia de enfermedad COVID-19 por el coronavirus SARS-CoV-2 ha visibilizado y sigue visibilizando las brechas y contradicciones económicas, políticas, espirituales, sociales, individuales, domésticas, en salud, alimentación y educación. Son tiempos que deberían invitar a reconocer la importancia de la comunidad, la calma, la resiliencia, la buena alimentación y la buena respiración.

¿Cuál es la importancia hoy de Chavín? ¿Cuál es la importancia de la arqueología? ¿Cuál es la importancia de la espiritualidad? ¿Cuál es la importancia de la ciencia? ¿Cuál es la importancia del arte?

Chavín nos enseña de dónde venimos. Nos enseña sobre la importancia de la comunidad, del intercambio, de la espiritualidad, de la economía y de la expresión humana de las ideas en las piedras, cerámicas, conchas y más.

La arqueología nos ayuda a entrar a la comprensión del lugar de donde venimos. Nos invita a recordar. La espiritualidad nos invita a entender que ocupamos en el cosmos, nos hace darnos cuenta que somos un ser vivo más sobre la Tierra y que no tenemos más derecho que otras especies. También nos recuerda que lo que nos hace humanos es la forma cómo nos tratamos, empezando con la forma cómo nos tratamos a nosotros mismos.

Al igual que todo, la religión debe ir hacia su esencia inicial: defender la vida y sus ciclos, honrar, agradecer, respetar, ofrendar, ayudar; en lugar de continuar siendo un concepto capturado por instituciones que buscan controlar el comportamiento homogeneizando la forma de pensar, actuar, sentir y hablar de las personas.

La ciencia es importante porque se basa en la creación y la co-creación, en la imaginación, en la búsqueda de lo innovador, búsqueda libre no supeditada a los intereses de empresas o industrias. Necesitamos entender la forma cómo vivimos, cómo nos alimentamos, cómo respiramos, cómo nos sentimos, afecta nuestra salud y para eso está la ciencia.

El arte es crucial porque también nos habla del lugar de dónde venimos, nos sugiere nuevas formas de entender el presente, nos lleva a recrear una y otra vez expresiones de tiempos inmemoriales como las de escuchar y contar historias a través de la imagen, la música, la palabra y la danza, y nos invita a imaginarnos un futuro posible en donde todos estaremos no solo bien sino mejor.

Ciencia, arte y espiritualidad deben estar virtuosamente al servicio de las sociedades y todos sus miembros. Al igual que los gobiernos y empresas internacionales, nacionales y locales. Y cada uno de nosotros también. Y todo en armonía con la naturaleza, dejando de contaminar nuestro aire, nuestra agua, nuestra tierra, nuestros cuerpos, mentes y corazones.

Cordialmente,

Carlo Brescia
Mayo 2020

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