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Las últimas cabezas clavas de Chavín: la Escultura 67
Por Carlo Brescia
Abril 2020


> Fotografía posterior a los trabajos de escombramiento de la campaña de 1940 en el muro O del Edificio A. Por Toribio Mejía Xesspe/Museo Nacional Chavín.

Sobre varias de las piezas emblemáticas de Chavín como la estela Raimondi, el obelisco Tello, la gran Huanca, la portada de las Falcónidas y el altar de Choque Chinchay, se ha escrito mucho: debe haber más de una decena de tesis de grado que buscan interpretar la iconografía de esos ‘artefactos arqueológicos’. Sobre las cabezas no hay muchas tesis. En este blog ya hemos publicado cuatro artículos sobre las cabezas clavas y el tema no se acabará nunca. ¿Cómo dar una interpretación final sobre una cultura no occidental de hace 2400 años que duró por lo menos 12 siglos desde miradas occidentales?

Esta vez quería presentar algunas imágenes y un texto recogido por la arqueóloga Andrea González-Ramírez sobre una de las cabezas clavas caídas —hace menos de 100 años—. Considero que la tesis doctoral del 2014 de González-Ramírez sobre la materialidad de las cabezas clavas es un documento muy riguroso con mucha información que debería difundirse más allá de los ámbitos académicos.

También considero importante hablar sobre las últimas cabezas clavas (la E67 y la E74, códigos dados por Julio C. Tello) ya que por lo general su historia pasa desapercibida para una buena parte de los visitantes del museo y del centro ceremonial en Chavín de Huántar. ¿No es pertinente contar una historia que los lectores —tal vez guías de Chavín y Huaraz— puedan contar después? Los seres humanos estamos hechos de historias. Las cabezas clavas también, como cualquier fenómeno, objeto o vivencia estudiados por los seres humanos.

Vayamos, entonces, por partes.

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Fuente: Las Representaciones Figurativas como Materialidad Social – Producción y uso de las Cabezas Clavas de Chavín de Huántar (2014). Andrea Gonzáles Ramírez.

El Registro Tello

En este documento de Julio C. Tello de 1960, publicado de manera póstuma, se hizo un registro de 36 cabezas clavas, enumeradas entre los números 62 y 97. A la fecha se han identificado más de 143 cabezas, la mayoría de éstas se encuentra en el Museo Nacional Chavín y una buena parte se perdió durante el aluvión de Chavín de 1945.

Tello encontró 3 cabezas in situ: la que actualmente se encuentra empotrada (la Escultura 62, antropomorfa), la que se encontraba al lado de ella (la Escultura 67, antropomorfa y en actitud de soplar/silbar) y la que se encontraba en el lado sur del mismo edificio (la Escultura 74, humana y con rasgos ornitomorfos).

La Escultura 62 (E62), ahora emblemática, es la única que permanece empotrada a un muro del centro ceremonial de Chavín. Las esculturas E67 y E74 se cayeron el siglo pasado.

> Imagen de la Escultura 67 (a la derecha) en el Handbook of South American Indians. Volume 5 – The Comparative Ethnology of South American Indians (1949), editado por Julian H. Steward.

La imagen en el Handbook de 1949

La imagen de arriba no la conocía hasta hace poco. Muchas de las fotos de la cabeza E62 que conocemos fueron tomadas por Toribio Mejía Xesspe (quién fue discípulo y colaborador de Tello) y por Cornelius Roosevelt en 1934.

La imagen viene de un libro publicado en archive.org el 2009 por el Instituto Smithsoniano, un centro de educación e investigación ubicado en Washington D.C. que ha subido una buena parte de sus archivos digitalizados y los ha liberado para el libre uso de los interesados. El título del libro es Handbook of South American Indians, vol. 5, el editor Julian H. Steward y el año de publicación 1949.

El pie de imagen de la foto, placa 8, es ‘Carved feline tenon heads set in Castillo Wall (Courtesy American Museum of Natural History and William Duncan Strong)’, que se traduciría como «Cabezas clavas felinas talladas colocadas en un muro del Castillo (Cortesía del Museo Americano de Historia Natural y William Duncan Strong)».

William Duncan Strong (1899-1962), tal vez el fotógrafo, fue un antropólogo y arqueólogo estadounidense que estuvo investigando en Perú desde 1941 hasta 1952.  Estuvo en los valles de Virú, Nazca e Ica, y en lo sitios de Cahuachi y Pachacamac. Conoció a Tello y escribió un obituario titulado en la Revista del Museo Nacional de Antropología y Arqueología en 1948 titulado Julio C. Tello, compañero y guía.

No queda claro si la foto es de Strong o no. Tampoco si estuvo en Chavín.

La Descripción de Tello de 1940

Julio C. Tello, padre la arqueología peruana, hizo una descripción de la cabeza en 1940, al igual que con la mayor parte de esculturas que se habían encontrado hasta esa época en Chavín. Tello falleció en 1947 y luego de trece años en el libro Chavín: Cultura Matríz de la Civilización Peruana (1960) se publicó la descripción:

Historia.- Es otra cabeza escultórica que se halla en el lado occidental del Templo o edifico A de Chavín. Se encuentra a 3,40 metros de la esquina SO de dicho edificio. Se descubrió en 1927, cuando se hizo la apertura del camino carretero que pasa junto a dicha esquina. En 1934, el autor sacó un calco y tomó algunas fotografías con el Sr. Cornelius van Roosevelt. Actualmente se encuentra in situ, donde se obtuvo un molde para su reproducción en el Museo Nacional de Antropología y Arqueología.

Conservación.- Buena, aunque en los últimos tiempos ha sufrido desportilladuras en el rostro debido a las pedradas que muchachos del pueblo lanzan contra ella, sin darse cuenta de la importancia que tiene esta hermosa escultura.

Forma.- La cabeza en cuestión representa una figura humana, a pesar de la fuerte estilización de los detalles anatómicos del rostro y cráneo.

Técnica.- La representación de la cabeza es claramente humana. No existe desproporción entre el cráneo y el rostro. Vista a cierta distancia, hace la impresión de un rostro de anciano por las múltiples arrugas que ostenta. (sigue, ver al final de este post).

Actualmente, se sabe que la piedra es arenisca. El código en el registro del 2004 del Museo Nacional Chavín es MACHML0037. Tiene 46 cm de altura, 27 de ancho, 43 de largo y no tiene clava, es decir: le falta la sección prismática que va empotrada en los muros.


> Fotografías laterales y frontal de la cabeza, 2009. Por Andrea González-Ramírez.

La cabeza que se cayó

Se asume que las cabezas clavas E67 y la E74 se cayeron debido al aluvión de Chavín de 1945. La E67 se recuperó sin estar clara la fecha de cuándo ocurrió. Habría que revisar los archivos de Marino Gonzáles Moreno para determinar si existe información al respecto. La E74 se encuentra perdida hasta ahora.

La Escultura 67 se encuentra dividida hoy en dos partes: la cabeza y la clava.

La cabeza es parte de la colección del Museo Nacional Chavín desde el 2009. La cabeza se exhibía como parte de la primera propuesta museográfica del museo desde la inauguración del museo hasta el 2016. Cuando el museo reabrió luego de la renovación de la museografía, la cabeza E67 ya no fue parte de la exposición permanente.

El estado de conservación de la cabeza no es el mismo en comparación a cuando se descubrió en 1923. Unos muchachos traviesos la apedrearon y el aluvión de piedra, agua y lodo de 1945 seguramente le hizo muchos daños. La cabeza retratada en la ilustración en el libro de Tello de 1960 nos muestra una cabeza que mantiene líneas que se han perdido.

No obstante, las imágenes y la información existente podrían ser utilizadas para hacer una pequeña infografía a ser exhibida junto a la escultura en una futura museografía en Chavín. Y Tello menciona que hizo un molde para su reproducción en el Museo de Antropología y Arqueología en Lima. Tal exposición, temporal o permanente, podría servir para educar a los visitantes sobre la importancia de la conservación del patrimonio así como de la importancia de los archivos fotográficos, audiovisuales y digitales de ese mismo patrimonio.

Lo que quedó

La clava se encuentra, como muchas otras, en los muros de Chavín. Si nos fijamos, podremos ver con facilidad que una pequeña parte de la cabeza aún permanece ahí, al lado de la otra cabeza, la E62, que ha permanecido alrededor de tres milenios aún sin caerse.

Y si nos fijamos un poco más, y observamos que en el dintel voladizo ubicado sobre lo que queda de la cabeza E67 tenemos dos jaguares y dos serpientes. Cuando voy a Chavín, siempre notó que no todos los guías de Huaraz muestran esto a sus clientes, y es que siempre van apurados. Y cuando los visitantes van sin guía, este dintel suele pasar desapercibido.

¿Qué más se puede decir sobre la cabeza? Una cuestión interesante es que en la cabeza E67 la expresión en la boca sugiere que se encuentra como silbando o soplando. Existen otras cuatro cabezas con la misma expresión. A este pequeño grupo las denomino “las cabezas silbadoras”. Este acto de silbar y soplar es muy común no solo en el curanderismo norteño sino también en el amazónico. Espero poder explorar el asunto de los soplidos y silbidos en este blog en el futuro.

Quería cerrar este post mencionando la importancia no solo de la digitalización de nuestros archivos fotográficos y editoriales, sino también de brindar acceso libre a esos archivos.

El término GLAM hace referencia a lo anterior. La sigla GLAM significa Galerías, Bibliotecas, Archivos y Museos (del inglés Galleries, Libraries, Archives and Museums) y se relaciona con toda una movida a nivel mundial —pública y privada— de digitalización, subida y liberación del patrimonio material. Se trata fomentar el libre acceso a la cultura.

Instituciones como el Instituto Smithsoniano en Estados Unidos, el Museo Británico en el Reino Unido, el Museo de Ciencias Naturales de la Plata en Argentina o el Archivo Nacional en Brasil han estado digitalizando y compartiendo sus archivos con licencias abiertas para el uso sin restricciones de investigadores, docentes, estudiantes y el público interesado.

> Proyecto GLAM de Wikimedia Argentina, ver aquí.

Hay muchas plataformas: Flickr, Archive.org y Wikimedia Commons, existen muchas iniciativas y oportunidades para capacitarse en proyectos GLAM. Nos encontramos en un momento relevante para hacerlo.

Carlo Brescia
Abril 2020

BONUS: ¡Más fotos de cabezas!

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> Cabeza clava con moño coronario conversando con arqueólogas francesas, foto de la expedición Reichlen, 1964-65. Fuente: Museo Quai Branly/Andrea González-Ramírez.


> Puente de Piedra en Chavín fotografíado por Enock (1907). Fuente: Wikimedia Commons.

OTROS POSTS: ¡Sobre cabezas!

Cabezas clavas Recuay, discursos arquitectónicos y cooperación contemporánea en Huaraz – Una Entrevista con Mirko Brito Salvador (julio 2019)
Los misteriosos moños en el chakra coronario de las cabezas clavas Chavín (abril 2018)
Mitos Erróneos y Comunes sobre Chavín: 6. Las cabezas clavas representan a cabezas de transición humana a seres míticos (junio 2017)
Profundizando Nuestra Comprensión Acerca de las Cabezas Clavas de Chavín de Huántar – Una Entrevista con Andrea González-Ramírez (febrero 2016)

BIBLIOGRAFÍA

GONZÁLEZ-RAMÍREZ, Andrea
2014. Las Representaciones Figurativas como Materialidad Social – Producción y uso de las Cabezas Clavas de Chavín de Huántar. Tesis Doctoral. Barcelona: Universitat Autónoma de Barcelona, Departament de Prehistoria.

MESÍA, Christian
2008. «Chavín de Huántar: Una Breve Historia (1548-2008)». En: Museo Nacional Chavín. Lima: Instituto Nacional del Cultura.

ANEXO

El resto de la descripción de Tello respecto a la cabeza:

Estudiándola detalladamente, se descubren los siguientes elementos: ojos elípticos; esclerótica marcada por dos anillos gruesos; pupila circular cóncava; párpados bien representados, más delimitado el superior que el inferior; arco superciliar representado por dos serpientes de cuerpo grueso, cuyas cabezas se unen en la frente bis a bis, aunque dichas cabezas se hallan actualmente algo erosionadas, pero se observa la forma por la silueta del esculpido. La cola de esta serpiente se encurva en las sienes, formando una foseta a cada lado. Del borde convexo de estas serpientes que forman las cejas, arrancan cuatro trenzas, dos a cada lado. Cada trenza está formada por dos asas torcidas que terminan en cabezas serpentiformes colgantes, una anterior por detrás del rostro y otra posterior encima y atrás del parietal. Estos cordones o cabezas de serpiente se disponen simétricamente a uno y otro lado, dejando un espacio borroso, debido a la erosión. La frente y la cara lateral derecha del rostro, se hallan bien conservadas; el entrecejo, y el dorso de la nariz, la boca y la mandíbula inferior están erosionadas; la región parietal izquierda y la parte posterior de la cara y cuello del mismo lado muy desgastadas. La nariz bultosa, con el dorso convexo y alas prominentes, sin detalle de las aberturas nasales. De uno y otro lado del dorso de la nariz, parten dos gruesas arrugas que se dirigen oblicuamente hacia abajo y atrás, hasta doblarse en forma de S sobre el carrillo. La boca está compuesta por labios prominentes redondeados, con una depresión media que representa la abertura bucal; a uno y otro lado de las comisuras, nacen cuatro cordones o pliegues que corren primero encurvándose ligeramente hacia atrás y arriba y después se dirigen hacia atrás, terminando en el borde posterior del pómulo. La oreja tiene forma de S, colocada inmediatamente detrás del carrillo. La mandíbula inferior no está tratada.