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La Iniciación tribal, esotérica y chamánica
según Fernando Schwarz

[ Nota del Transcriptor :

Comparto un pequeño extracto del libro de Fernando Schwarz Mitos, Ritos y Símbolos (2008) sobre la iniciación. Lo considero interesante y que echa un poco de luz a la confusión existente hoy en día sobre los rituales de iniciación, especialmente los relacionados a las plantas maestras y otras prácticas relacionadas al manejo de las energías.

No obstante, es importante considerar que la que sigue es tan solo una mirada sobre el tema, y es sobre algo dificil —si no imposible— de estructurar racionalmente con palabras; sean escritas o habladas. Las imágenes en este extracto y sus leyendas son mías, en verde marino.

Carlo Brescia, julio 2018 ]

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> Grabado Flamarion (coloreado), el pie de la ilustración reza: Un misionero medieval cuenta que había encontrado el lugar en el que el Cielo y la Tierra se encontraban.

Por iniciación se entiende generalmente un conjunto de ritos y enseñanzas orales, por medio de las cuales se obtiene una modificación radical del estatuto religioso y social del sujeto a iniciar. Filosóficamente hablando, la iniciación equivale a una mutación ontológica del régimen de la existencia. Al final de sus pruebas, el neófito goza de una existencia diferente de la que tenía antes de su iniciación: se convierte “en otro”. (Eliade, 1971: 206)

La palabra “iniciación” proviene del latín iniciare, que quiere decir comenzar, introducirse. La inicación es, pues, un “rito de tránsito” o de pasaje, que imita y anticipa las pruebas que jalonan el curso de la existencia humana.

La iniciación es un proceso destinado a realizar psicológicamente el paso de un estado, considerado inferior del ser, a un estado superior, permite hacer ascender al alma hasta su fuente original. Hace posible la aceleración de un proceso inexorable, el del movimiento ascendente del alma, después de su “caída en la materia”. De alguna forma, posibilita un retorno y una reintegración al mundo original.

Es el retorno al tiempo de antes de la Creación, aquel de la totalidad viva y sagrada, porque en los orígenes, antes de la Creación, es donde pueden operarse las modificaciones en el ser que renace así nuevo y, sin embargo, es eternamente el mismo.

La iniciación no es un aprendizaje intelectual sino un proceso de renovación interior que proporciona, entre otras cosas, una visión global del mundo. Toda iniciación significa la “muerte” simbólica de la antigua personalidad y el renacimiento en una nueva más armoniosa. Por esta razón Platón decía que morir es ser iniciado. En muchas tradiciones, el iniciado está asociado a la serpiente, como en India al Naga, porque la serpiente en su renovación anual deja caer su antigua piel.

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> Nāgārjuna, el segundo buda, se inició con la ayuda de los nagas mientras meditaba en las orillas de un lago. Es por eso que se lo representa con serpientes en la cabeza.

Con ocasión de cada crisis decisiva y con cada rito de tránsito, el hombre recrea el drama del mundo ab initio. La operación se efectúa en dos tiempos: el retorno a la totalidad divina, indistinta y primordial, y la repetición de la cosmogonía, es decir, de la fragmentación de la unidad primitiva.

La iniciación, es, pues, una adquisición irreversible; toda iniciación comprende el esquema “vida, muerte y resurección” a través de las fases de separación, marginación, pruebas, instrucción y retorno a la sociedad.

Las fases rituales de la iniciación. En cada tipo de iniciación encontramos tres fases rituales: 1) la fase de separación, cuando el candidato se ve separado de su medio ambiente; 2) la fase de marginación, cuando el candidato experimenta las pruebas de la soledad, y finalmente, 3) la fase de integración, cuando el candidato es reintegrado a su medio.

En la Antigüedad las ceremonias de la iniciación parecen seguir siempre un orden determinado:

  • Los ritos preparatorios de purificación.
  • Los sacrificios preparatorios públicos, acompañados de danzas y procesiones.
  • La epopteia, que es la representación teatral de un mito y la enseñanza de un secreto sobre la base de juegos escénicos.
  • Finalmente, la ceremonia de clausura que celebra el retorno del mystae a la vida, con danzas y juegos.

Los tres tipos de iniciación. Los etnólogos distinguen tres tipos diferentes de iniciación:

1) La iniciación tribal, que permite la integración del individuo a la sociedad a través de las pruebas de las edades de la vida. Asegura, por ejemplo, el paso de la pubertad a la edad adulta; es una iniciación profana, ya que está ligada a un cambio biológico que todo hombre conoce. El niño separado de su medio matriarcal, en el cual ha sido educado, experimenta pruebas antes de ser reintegrado a la sociedad con un estatus de adulto.

2) La iniciación religiosa o esotérica asegura el paso de la conciencia de lo profano a lo sagrado y permite integrar al individuo en lo sagrado. La iniciación que proporcionan las instituciones de los misterios, como los de Isis y Osiris en Egipto, los de Eleusis y Samotracia en Grecia, responde a este segundo tipo.

Esta iniciación religiosa no se desarrolla en los mismos lugares, según se refiera a hombres o mujeres. Los hombres la realizan en el exterior, dispuestos a defender a la colectividad, naciendo así a la vida civil. Las mujeres la hacen en su pueblo natal, lejoz de la luz del día, donde se emparientan con las tareas lunares, naciendo a la vida doméstica y convirtiéndose en verdaderas guardianas del hogar y de la vida comunitaria. Según Jean Servier (1994), la iniciación religiosa es un punto de inversión en el continuo espacio-tiempo, que permite a los vivos y a los muertos pasar de un plano a otro.

3) La iniciación mágica o chamánica es la más íntima de las iniciaciones y la que exige una mayor renunciación. Es la que hace abandonar la condición humana normal para acceder concretamente a la dimensión sobrenatural y a la expresión de sus potencias. La destrucción completa de la antigua personalidad permite a las potencias de lo invisible expresarse a través del iniciado. Nada del hombre antiguo debe sobrevivir.

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> Fotograma del video experimental KUTIWACHAKUY (‘Renacer’, 2014), realizado en las galerías del sitio arqueológico de Willkawain cerca de Huaraz. A través de una exploración de los espacios sagrados aislados de luz y sonido, y el movimiento corporal con Ana Laura Ossés buscábamos expandir algunos de los imaginarios en los rituales iniciáticos andinos. Ver tráiler.

La ruptura de niveles y la vía de la conciencia universal. Progresar, individualizarse, implica paradójicamente lo contrario del aislamiento o de la cerrazón mental. Se trata más bien de hacer un esfuerzo de integración creciente del individuo con el cosmos; de ser menos prisionero de las informaciones sensoriales para desarrollar o provocar rupturas de niveles de conciencia.

Según Mircea Eliade, todas las prácticas iniciáticas tienden a un “compromiso” o “encantamiento” en el cosmos. Para Ernst Cassirer, “no hay un «proceso de objetivación», modelo de todos los demás, como cree el cientismo y un kantismo mutilado. La vida del espíritu conoce otras formas de organizar la realidad, distintas de esta síntesis intelectual cuya función y efectos hemos visto en el sistema conceptual de la ciencia. Estas otras formas de síntesis son también procesos de objetivación, es decir, medios de elevar lo individual a una validez universal, para que ellas alcancen su objetivo —la validez universal—, por un camino muy diferente de aquel del concepto y la lógica. Arte, religión, mito, lenguaje, son otras tantas objetivaciones constitutivas de una «realidad» tan sólida, tan vital, como el que elabora la vía científica y técnica del Homo faber, la vía de la «razón pura teórica»” (Cassirer, 1977).

La comunión con las fuerzas bienhechoras del universo permite una expansión de la conciencia, de salir del “yo” para llegar al “Ser”, de no depender exclusivamente de las referencias dadas por las percepciones sensoriales. Permite participar de las potencias positivas que renuevan perpetuamente la juventud del mundo. Se trata de una integración mental en la realidad luminosa que trasciende todas las apariencias. Consiste en mezclarse, transportándose fuera de sí, con todas las fuerzas cíclicas de la vida.

Como expresa el Libro de los muertos egipcio, se trata de “la libertad del pájaro, la renovación del trigo, la pureza del loto, el eterno renacimiento de la palmera”.

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> Cerámica de la cultura originaria Moche, en la costa norte de Perú. Se muestra a una mujer chamána con el espíritu de la lechuza. Solo a través de un largo proceso de pruebas y muertes iniciáticas, se podrá acceder a los poderes chamánicos como la curación, la adivinación y el diálogo con los espíritus en los mundos invisibles a los no iniciados.

Iniciación y esoterismo

Siempre se ha insistido en los ritos y no se ha querido ver en las ceremonias iniciáticas más que los fenómenos de paso de un estatus a otro. El aspecto “introducción al conocimiento esotérico” del universo había sido dejado de lado, a veces incluso negado. A medida que se aprende a conocer mejor esta institución, aparece más claramente que para las sociedades no occidentales, igual que para las sociedades arcaicas, las escuelas de la selva tienen también la misión de revelar la significación secreta de las cosas. (Guenón, 1957: 18)

La iniciación está directamente ligada al planteamiento esotérico. Pero ¿cómo se puede definir el esoterismo? El adverbio griego είσω significa “dentro”. La enseñanza esotérica es una enseñanza reservada, pero no oculta. Es una vía hacia el centro, hacia el interior de las cosas; una búsqueda de las realidades que se encuentran más allá de las apariencias y permite el desarrollo de la vida interior.

El esoterismo es un conjunto de enseñanzas inmemoriales que permanece inmutable, a pesar de las adaptaciones temporales de las cuales ha sido objeto. Es la estructura de base de toda metafísica tradicional, un conocimiento teórico pero que en ningún momento deja de ser efectivo y práctico, propio de todos los actos de la vida cotidiana.

Consiste en una philosophia perennis, conocimiento intuitivo o suprarracional y trascendente, que aborda el principio de las cosas, por oposición a la filosofía racionalista, moderna, de naturaleza intelectual y especulativa.

Es una vía de síntesis unificadora y no sincrética. No puede estar constituida por la yuxtaposición de elementos que provienen de doctrinas diversas.

Como lo ha expuesto René Guénon en El simbolismo de la cruz: “La síntesis se efectúa esencialmente desde dentro”. El esoterismo habla de una clave de correspondencias en el interior del hombre y en el universo. Exige, pues, una implicación personal del hombre que así se convierte en laboratorio.

El esoterismo es entonces un conocimiento, una gnosis que permite al individuo integrar en sí mismo al universo. Exige seres valientes que poseen un gran amor a la sabiduría trascendente.

La investigación esotérica es una búsqueda del sentido que conviene atribuir a las cosas, representaciones o fenómenos. Sin embargo, no se trata de un sistema dogmático, dualista, y no niega la legitimidad de ningún punto de vista, a condición de que un dato parcial no se erija en explicación general y absoluta.

Fruto de un proceso global del Ser, el conocimiento esotérico no puede obtenerse más que por el concurso armonioso de todas las facultades del éste. No intenta convencer sino hacer vivir.

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> Ilustración de Robert Vaughn para el Theatrum Chemicum Britannicum, 1652. La conciencia de polaridad (Watts, 1962), como el amor, la experiencia mística o la purificación de los chakras, solo podrán entenderse desde lo vivencial, y cada persona lo hará a su manera.

El iniciado debe, pues, encontrar por sí mismo el edificio doctrinal a partir de su “meditación personal” de los símbolos puestos en acción por el ritual en el cual participa.

Por la iniciación, las doctrinas esotéricas señalan los límites del saber esotérico y hacen comprender que el acceso a la sabiduría no se ciñe a un simple planteamiento intelectual. Las técnicas iniciáticas hacen posible la vivencia efectiva de la tradición esotérica por la integridad consciente e inconsciente del Ser.

El conocimiento teórico no puede tener, en lo que se refiere a iniciación, más que un valor de preparación, es decir que no es otra cosa que un “medio contingente y accidental”. En tanto que uno se quede ahí, no se podría hablar de iniciación efectiva, ni siquiera en el grado más elemental. Si no hubiese nada más, no habría en suma más que la analogía, en un orden más elevado, de lo que es una especulación cualquiera refiriéndose a otro plano, porque un conocimiento así, simplemente teórico, no se produce más que por la mente, mientras que el conocimiento efectivo es “por el espíritu y el alma” es decir, en suma, por el ser todo entero. (Sérant, 1977: 142).

El esoterismo es una vía de renunciación y de individualización por lo universal. Pero la transformación efectiva no exige únicamente una calificación por parte de aquel que recibe y de aquel que transmite sino que exige sobre todo un trabajo interior que no debe abandonarse bajo el pretexto de ninguna circunstancia externa.

La verdadera vía iniciática es una vía de esfuerzos constantes sobre uno mismo. La iniciación es el polo activo de toda espiritualidad.

FUENTE:

SCHWARZ, Fernando
2008. Mitos, ritos, símbolos: antropología de lo sagrado. 1ra ed. Buenos Aires: Biblos, 159 pp.

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BIBLIOGRAFÍA REFERENCIADA

CASSIRER, Ernst
1977. La philosophie des formes symboliques. París: Minuit.

ELIADE, Mircea
1971. La nostalgie des origines. París: Gallimard.

GUÉNON, René
1957. La grande triade. París: Gallimard.

SERÁNT, Paul
1977. René Guénon. París: Le Courrier du Livre.

SERVIER, Jean
1994. Techniques del’invisible. París: Rocher.

WATTS, Alan
1992. El Gran Mandala: ensayos sobre la materialidad. Barcelona: Káiros.

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