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Título
Visiones y Cosmovisiones de lo Masculino y lo Femenino en las Comunidades Andinas y en la Sociedad Occidental

Año
2008

Autoras
ROJAS BERROCAL, Beatriz
COSTILLA ROJAS, Karina

Editorial
Asociación Urpichallay

Lugar
Marcará, Áncash – Perú

Referencia
ROJAS BERROCAL, Beatriz y Karina COSTILLA ROJAS
2008. Visiones y Cosmovisiones de lo Masculino y lo Femenino en las Comunidades Andinas y en la Sociedad Occidental. Marcará, Áncash – Perú: Asociación Urpichallay.

Fuente de Descarga:
Asociación Urpichallay, hacer clic aquí.

Sobre la publicación:

I.- Introducción

“Lo que me importa entender son las antiguas costumbres y creencias. Esto no para resucitar una sociedad desaparecida, sino para imaginarla porque marca la sociedad actual, tal como se imprime en la arcilla del huaco el dedo del ollero que se fue”
(Ana Maria Hocquenghem p.112, “Para vencer a la muerte”)

La experiencia acumulada por la Asociación Urpichallay desde el año 1992 hasta la fecha, en las zonas rurales del departamento de Áncash, basada en prácticas realizadas con docentes niños y comunidades campesinas nos dio un acercamiento a
las familias y su cultura. Es por ello que desde sus propias expresiones, costumbres, formas de relacionarse con el mundo y la naturaleza, desde el surco que cruza la chacra, el ave que cruza las cordilleras y la nube que cubre el nevado Huascarán nos muestran a los campesinos andinos conectados a las señas, conversando con la naturaleza, ofrendando a las deidades para saber cómo se presentarán los signos del clima, para las labores agrícolas. Siendo la chacra el centro de la vida del campesino y de su familia; todo lo que le rodea es parte de su vida, son los parientes con los que camina en el pacha.

Esta sabiduría ancestral de conversación permanentecon la naturaleza y lo sagrado, está viva y permanece en la memoria de los pueblos andinos. ¿Qué mas permanece en nuestra memoria genética, en el inconciente colectivo? ¿Cuál es nuestra herencia? Como dice Jesús Urbano Rojas… ”soy hijo de mi padre y de mi madre, pero también soy hijo de la pachamama” (Pablo Macera, santero y caminante, 1992, editorial Apoyo, Lima.) somos hijos de la pachamama, pero también somos hijos del occidente, fruto de la conquista heredera años es un crisol de religiosos.

Y, es este occidente desarrollo, con regiones rurales atrasadas, de violencia y desorden, que presenta como necesario, entre otros, un enfoque que promueva los derechos, sobre todo de las mujeres, así es como nace, junto con la teoría del desarrollo sostenible, el enfoque de género, una mirada que hace ver las relaciones de pareja como un asunto de lucha por el poder, para el desarrollo personal y social en equidad y justicia.

Desde entonces, en las comunidades campesinas hace su aparición un curioso discurso, cual “vestido apretado” que no deja lugar a las frondosas polleras. Aquí, donde se aplican detallados cuestionarios sobre horas de labor, roles y competencias, y se motivaa compartir “todas” las tareas porque “todos somos iguales”. Aquí, la compleja estructura social, cultural, productiva y religiosa de las comunidades andinas fue ignorada, y una vez mas, confrontada con una forma externa y extraña de entender las relacio nes entre hombres y mujeres, macho y hembra, masculino y femenino. Entonces, la sagrada dualidad fue convertida en objeto de medición, competencia y análisis.

Nos preguntamos, ¿es esto lo que se quiere lograr? ¿no será mas bien generar una reflexión crítica sobre las relaciones del hombre y la mujer, que al fin y al cabo todas las culturas comprendieron desde un inicio, que la relación masculino -femenina son el núcleo y la esencia de la vida misma? En el camino del desarrollo, los derechos humanos fueron los últimos en posicionarse y el siglo XX es aún testigo de que las mujeres tuvieron que buscar su lugar en la sociedad con duras batallas, y que la convención de los derechos de los niños aún no ha sido suscrita por el país considerado mas poderoso dela tierra, así como tampoco los tratados y protocolos ambientales urgentes que el mundo necesita para enfrentar la catástrofe que se nos avecina. Así los diferentes grupos sociales del mundo globalizado entienden la vida como un continuo enfrentamiento por sus derechos y tienen razón porque la vida es entendida en relación al ejercicio del poder y no como un espacio sagrado en dónde la humanidad vive en unión con todo y con todos, el racionalismo del siglo XVIII se encargó de romper para el occidente el mundo sagrado, la ciencia necesitaba este paso para fortalecer su alianza con la industria y la empresa dando lugar al mundo moderno en donde todos sufrimos las consecuencias de las políticas globales y unos pocos son los beneficiarios.

En este contexto; el enfoque de género de dónde viene y también a dónde va? Es bueno para todos? Son preguntas que nos vinieron inquietando a lo largo de nuestro acompañamiento a las comunidades campesinas de Áncash y tratamos de dilucidarlas en el I taller “Género y Cultura Andina” organizado por Canadian Lutheran World Relief en el año 2003. Desde entonces estuvimos de acuerdo un grupo de Instituciones que estamos en el campo y la ciudad que deberíamos explorar la visión de género desde el modo de vida y la cosmovisión del campesino de los Andes.

Sabemos que el despertar de la conciencia permite el cambio de conductas profundo, no mistificamos a las sociedades andinas en este momento de su vida, sabemos que aún tienen frescas muchas heridas porque el tiempo históricoes otro, porque en las cosmogonías de los pueblos originarios, el tiempo es cíclico, porque el occidente moderno crea con una velocidad impresionante, nuevas herramientas para el sometimiento y el embrutecimiento de la gente. El mercado es una deidad muy poderosa.

Son muchos factores a tomar en cuenta, cuando queremos hablar de género en los Andes. No se trata de discutir quien tiene la razón, todos la tenemos, las visiones pertenecen a dos mundos que se encontraron y marchan juntos, cada uno tiene su particular modo de entender la vida y sus relaciones, por eso la interculturalidad se presenta como la posibilidad de tender puentes de abrir diálogos, de despertar conciencias, de buscar en nosotros mismos nuestras raíces, fortalecer nuestra identidad, reencontrar aquellos valores que permiten crecer en equilibrio y armonía. Al fin y al cabo somos hijos de dos grandes tradiciones pero ahora enfrentamos a un enemigo común: el individualismo, el materialismo y la ambición sin límites, que está destruyendo nuestro planeta.

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