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EL MÁGICO NÚMERO SIETE EN CHAVÍN
por Tiberio Petro-León
Octubre 1997

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> La plaza circular en Chavín: el número siete se repite aquí también en el número de lápidas estimadas: 7 pares en el cuadrante noroeste, y 7 pares en el cuadrante suroeste. Fuente: Cyark.

El estudio hubiera sido muy sencillo con la ayuda de textos publicados sobre el mágco y enigmático número siete, citando lo escrito sobre el tema en otros lugares del mundo antiguo (“la siete colinas”, “los siete portales”, “los siete mares”, “las siete virtudes”, etc.) y considerar el número 7 simplemente como mágico, dando así la respuesta a la recurrente presencia de este número en Chavín. Pero, esto no hubiera sido un trabajo verdadero y serio en la búsqueda del ¿por qué?, ¿para qué? y ¿cómo? alcanzaron y lograron los Chavín los mismos principios que en otras partes del mundo antiguo sin ningún contacto que se conozca.

* * *

Cuando viví en el pueblo de Chavín de Huantar por casi cinco años, todos los fines de mes viajaba de Chavín a Lima por una semana y los viajes generalmente los hacía solo. Cada viaje tomaba el tiempo de nueve a diez horas: el camino es asfaltado desde Lima hasta el desvío en el pueblo de Catac en el Callejón de Huaylas, el que se ubica entre la cordillera Negra y la cordillera Blanca. De Catac a Chavín se cruza la cordillera Blanca y el camino de tierra era infame: 70 kilómetros se realizaban entre tres a cuatro horas. Alcanzar el túnel de Kawish a 4,550 metros sobre el nivel del mar es la mitad de este camino y luego todo es de bajada hasta el mismo pueblo de Chavín. Hoy el camino es más amplio, consolidado e imprimado, y ya no existe tierra por lo que se puede recorrer los 70 kilómetros en una hora y media, dependiendo de la habilidad y práctica del conductor por las carreteras de sierra y el conocimiento de la ruta.

Pues bien, en estos largos viajes solitarios iba conduciendo mi Volskwagen amarillo en un completo monólogo, sean estos viajes de ida o de vuelta. Conocía cada piedra y hueco del camino y viajaba a cualquier hora, con tormenta, lluvia, granizo o nevada, de día o de noche. Fueron hermosos viajes y los paisajes siempre fueron y siguen siendo extraordinarios.

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> Conclusiones de uno de los arqueólogos graduados de Stanford como ejemplo de lo que observa Tiberio Petro-León: vertido de opiniones sin las correspondientes evidencias y demostraciones. Fuente: Diario La Primera/Reportero de la historia.

EL HILO DE LA MADEJA

Recuerdo muy claramente un día de aquellos viajes que durante todo el trayecto desde Lima hasta Catac, traía un monólogo que divagaba en varias interrogantes de los aspectos que presentan estas ruinas. Cuestionaba todas las aseveraciones vertidas en los textos arqueológicos sobre Chavín, porque no reflejan lo que en Chavín se puede ver y observar, ya que los autores solo vierten sus opiniones y argumentos, sin las correspondientes evidencias y demostraciones.

Personalmente, en mi investigación me hallaba en un punto muerto, no ataba ni desataba y buscaba en mi mente la punta del hilo de la madeja, un “hilo” que me llevara a continuar con el desarrollo de la comprensión del pensamiento simbólico Chavín y no solamente al punto decorativo y de alusiones a divinidades, ni de rituales mágico religiosos. Buscaba comprender algo que intuía iba más allá de la razón, más allá de la percepción de nuestros cinco sentidos. Cuando de pronto, habiendo pasado por el pueblo de Chavín tomando el desvío hacia la cordillera Blanca, no recordaba el tramo de más de 30 kilómetros recorridos, no recordaba cómo había pasado tres puentes, los que había que cruzar con mucho cuidado para no caer o quedar atascado entre las maderas. Simplemente me encontré muy cerca al túnel.

Cuando de pronto surgió en mi pensamiento la idea de Comparar las falcónidas con el espectro de la luz. La verdad es que no comprendía cómo en mi pensamiento surgiera de golpe una idea tan abstracta, la de comparar el grabado de las falcónidas con el espectro de la luz. No tenía la más mínima idea del porqué.

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> Portada de las Falcónidas. El dintel de las águilas se apoya sobre las dos columnas cilíndricas. Fuente: Cyark.

La piedra de las falcónidas tiene una longitud de 6.48 metros de largo, originalmente perteneció al nivel de las cornisas de los paramentos de la edificación mayor de las ruinas; a una altura del piso original de aproximadamente 16 metros. Hoy se encuentra colocada sobre las dos columnas cilíndricas grabadas a manera de dintel en la portada Chavín; a 2.30 metros de altura desde el segundo escalón de la portada donde se apoyan las columnas que tienen esa misma medida. Por la posición de la piedra, resulta muy difícil de observar los detalles grabados de las siete águilas que mira de Sur a Norte más un octavo águila que mira en el sentido opuesto a las demás.

Hacer un calco del grabado en esa posición sólo sería posible mediante un andamio. Por lo tanto, al no tener un calco no podía observarla en sus detalles y menos aún estudiarla, solo sabía que la piedra estaba grabada con falcónidas. Aquí cabe hacer una observación: Sí hoy esta piedra se ubica a 2.30 metros de altura desde nuestros pies y resulta muy difícil observar los diseños grabados, quiere decir, que cuando esa cornisa se encontraba en su posición original, cerca a los 16 metros de altura, nadie habría podido ver los grabados, por lo que surge la pregunta: ¿cuál sería el objeto de grabar así las cornisas?; si las cornisas grabadas eran decorativas ¿cuál fue el objeto de decorarlas con grabados perfectos en el granito más duro, cuando nadie las podía ver? El mote “decorativo” resulta pues absurdo y este absurdo conduce a falsas interpretaciones. Basta con unas cuantas falsas interpretacions para que todo el por qué y para qué de estas edificaciones se nos aleje junto a la realidad de los antiguos constructores de la milenaria Chavín.

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> Águilas (o Halcones) en la cornisa de la portada de las falcónidas. Fuente: Manolo Torres (2013).

UN REGALO INESPERADO

Llegando a Chavín y al cierre del ingreso al monumento entré para darle una mirada al grabado de las falcónidas. Al entrar, me encontré con mi compadre Gregorio Perea, quien era uno de los encargados del cuidado del monumento arqueológico y del grupo electrógeno para iluminar determinados interiores de las edificaciones. Nos dimos un abrazo y “Goyo”, como así lo llaman, me preguntó qué novedades traía de Lima, cómo había sido el viaje. Le dije “bien y ¿por acá compadre, qué novedades?”, respondiendo “ninguna, todo igual, pero le tengo un regalo compadre”. En respuesta le pregunté “¿de qué se trata compadre, cuál es el motivo?”. Me respondió “vamos a mi casa —se refería al cuarto de vigilancia— ahí lo tengo guardado”.

No adivinaba cuál podía ser el regalo, mientras miraba como abría un baúl de madera y extraía una tela blanca doblada diciéndome, “vamos para afuera porque aquí no hay suficiente espacio”. Al estar fuera del cuarto, lo abrió por uno de los extremos y me dijo, “tómalo por las puntas”. Al sólo tocarlo supe que se trataba del calco de las falcónidas. Mi compadre continuó, “hace 18 años —esto ocurría en el año 1979— saqué tres copias, una se la di al doctor John Rowe, otra al doctor Lumbreras y esta tercera es para usted compadre”. Cómo contarle a Goyo, que mi visita era para ver la piedra grabada de las falcónidas, que yo no recordaba un largo tramo de la carretera, pero que tenía una idea abstracta de comparar las falcónidas con el espectro de la luz. Pues, muy emocionado por tales circunstancias le agradecí diciéndole, “no sabe usted compadre el regalo me está haciendo, muchas gracias” y lo abracé muy agradecido pensando en que, tal vez, por alguna “causalidad” estaba recibiendo este regalo.

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> Dibujo del Águila Nr 8, el primero de la derecha, el único que se encuentra mirando el sur. Fuente: Rowe (1962)

EL LAGO Y DIFÍCIL TRABAJO DE COPIADO

Con la copia del grabado pude comprobar la representación del águila arpía, ave rapaz de unas poderosas patas con grandes garras; el Dr. Hernan Amat identifica y prueba que la representación del águila arpía corresponde a los grabados de águilas en la lítica de Chavín. Estas águilas llegan a ser muy grandes, alcanzando una longitud de alas abiertas de hasta casi dos metros. Su plumaje es blanco y negro y las plumas de su cabeza son retráctiles y este último detalle en algunos grabados de Chavín se encuentran perfectamente sugeridos.

La primera acción fue conseguir dos caballetes y una larga tabla sobre la cual fijar la tela con el calco de las águilas. Luego necesitaría un papel de transferencia con los que trabajan los dibujantes de arquitectura, lo que en el pueblo de Chavín de Huantar no existía. Esperar hasta fin de mes para viajar a Lima era un tiempo largo de espera, así que determiné comprar un papel mas o menos transparente. Encontré papel del llamado “cometa” para uso de fabricación de cometas para los chicos y de trabajos manuales para hacer adornos de flores. El tamaño de los pliegos del papel eran pequeños por lo que los uní pegándolos hasta alcanzar la totalidad del grabado y empecé el largo trabajo de copiado, observaciones y reconstrucción de las partes dañadas por golpes muy antiguos, posiblemente al caer de su lugar original por obra destructora de la naturaleza.

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> Águila Nr 1, el primero de la izquierda, mirando hacia la derecha. Actualmente en el Museo Nacional Chavín. Fuente propia.

Solo cuando uno dibuja trazando las líneas en el formato original 1/1 del calco grabado de cada piedra, se puede lograr tomar conciencia de cada uno y de todos los elementos que la constituyen: ojos, bocas, colmillos, volutas, etc., solo de esta forma se puede lograr observar todo diseño particular que contienen las imágenes y no basta con solo observar los grabados —reitero la importancia de dibujar los grabados para lograr comprenderlos—. Terminar de copiar y reconstruir este grabado me tomó 21 días, luego lo volví a dibujar sobre un mejor material y tarde más de un mes.

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> Las águilas: la primera y octava no tienen par, las otras se agrupan en pares: 2-3, 4-5 y 6-7. Fuente: Gonzáles Ramírez (2014).

Observé los siguientes detalles simbólicos generales en el grabado:

  1. Todas las alas de las águilas tienen cuatro “plumas”
  2. Todas las colas de las águilas se dividen en tres “plumas”
  3. Todas las águilas tienen “bocas felinas” en las alas y cuerpo
  4. Todas las águilas tienen serpientes, unas más otras menos
  5. En la cabeza de todas las águilas se observa un perfil humano, frente, nariz, oreja y pectoral
  6. Todas las bocas que corresponden al perfil humano, son felinas con tres colmillos: dos juntos, uno hacia abajo y el otra hacia arriba; el tercero al frente con la punta hacia abajo de la boca
  7. En todas las caras, a excepción de la primera de la izquierda, se observa el pico del águila
  8. Siete de las águilas se alinean en el sentido de izquierda a derecha cuando las miramos. Desde las mismas águilas se alinean de derecha a izquierda.
  9. El octavo águila se encuentra en posición invertida a las demás.
  10. El primer águila es diferente a todas las demás.
  11. El segundo y tercer águila son semejantes y diferentes a todas.
  12. El cuarto y quinto águila son semejantes y diferentes a todas.
  13. El sexto y séptimo águila son semejantes y diferentes a todas.
  14. El octavo águila es diferente a todas las águilas.

Casi nadie conoce estos detalles del grabado de las águilas y me uestionaba el por qué lo habían diseñado con esas características; cuatro pares, tres pares semejantes —aunque se podría decir— cada par igual y diferente entre los pares, más dos águilas diferentes a todas y a sí mismas, siento estas el “primero” y el “octavo” águila. Era claro que algo debían de significar o sugerir pero ¿qué? Es indubable que los grabados Chavín aluden a símbolos y los símbolos no explicitan, los símbolos sugieren, y sugieren de acuerdo al nivel intelectual (y también espiritual de cada persona). Para penetrar y alcanzar comprender las sugerencias de los símbolos, es fundamental filosofar, pero filosofar apoyado en la lógica. Sólo de esa manera o forma de pensar, uno puede lograr acercarse a los diseños simbólicos grabados en las piedras de Chavín.

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> Disco de Netwon con los 7 colores: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, indigo y violeta. Al hacer girar el disco a gran velocidad como flash, se ven los colores combinados formando el color blanco. Fuente: Wikipedia.

EL ESPECTRO DE LA LUZ Y LAS ÁGUILAS

Hasta aquí, todo iba muy bien. Ya había identificado todos los elementos en los diseños de cada una de las águilas —describirlas resultaría muy largo para este artículo—. Pero, relacionar el “espectro de la luz” con este grabado no fue tarea sencilla. Pasé muchas horas al día y muchas noches; muchos días y meses dibujando y separando los elementos comunes, contando las cantidades de colmillos, dientes en las bocas, observando, asociando y analizando cada elemento y sus asociaciones entre las águilas, buscando como realizar la asociación al “espectro de la luz” con el grabado de estas águilas. Mi problema era que las águilas son ocho y los colores siete: tres básicos y cuatro las combinaciones, me sobraba un águila como color. Hasta que decidí buscar un libro de física donde se explicara lo del “espectro de la luz”. Allí encontré el conocido “disco de Newton”: un círculo dividido en siete partes iguales. Los colores en el orden del espectro de la luz que —al hacerlo girar rápidamente con un eje en el centro— el círculo se vuelve blanco y no negro como muchos creen. Entonces fue cuando comprendí la idea abstracta surgida en mi mente de relacionar el espectro de la luz con la cornisa de las falcónidas, con las “siete” águilas y el “octavo” águila.

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> Las águilas numeradas. Fuente de la imagen: Gonzáles Ramírez (2014).

I. En el espectro de la luz, tenemos los infrarrojos, el rojo es un color diferente a todos en el espectro y correspondería al primer águila.

II. El segundo y tercer color del espetro son: el anaranjado y amarillo. Podemos decir que este par de colores son un par diferente al resto del espectro, éste se encontraría en relación al segundo y tercer águila, semejantes entre sí y diferentes al resto de águilas.

III. El cuarto y quinto color del espectro son el verde y el azul, un par diferente al resto del espectro. Así este se encuentra en relación al cuarto y quinto águila, semejantes entre sí y diferentes al resto de águilas.

IV. El sexto y séptimo color del espectro son el indigo y el violeta, un par diferente al resto del espectro. Así este se encuentra en relación al sexto y séptimo águila, semejantes entre sí y diferentes al resto de águilas.

V. El octavo águila estaría sugiriendo la Luz, el blanco en el disco de Newton.

Entonces la sugerencia que percibo de los antiguos Chavín del concepto de la Unidad, Unicidad o del Todo, es como “Luz”, y para alcanzar la “luz”, o volver a la Unidad, Unicidad o al Todo, el camino a seguir es como por el espectro de la luz, o por el arco iris, a manera o forma de escala en ascensión de los infrarrojos a los ultra violetas, escalando los grados de percepciones más allá de lo físico, hacia “otra” realidad invisible y así, se lograría alcanzar la trascendencia: llegando a la “Luz”. Vino al mundo como “luz” y también se va del mundo como “luz”. En el antiguo Perú se creía en la migración de las almas, por ello en los entierros se les ponía alimentos a los difuntos para el “viaje” al más allá. Aún hoy, en muchos pueblos de los Andes se tiene por costumbre depositar alimentos para el “viaje” del difunto, con gran fiesta, sirviéndose comidas, bebidas y bailes, festejándose durante varios días el retorno a la “Luz” de aquel “espíritu”.

>Demostración del disco de Newton: al girar el disco se torna blanco.

Aquí quiero aconsejar a todos aquellos que se sientan interesados por los conocimientos antiguos Chavín lo siguiente: Para lograr penetrar y comprender el mundo antiguo, en cualquiera de sus facetas, sean estos en tecnología, tales como arquitectónicos —transportes de piedras, colocación milimétrica de grandes bloques, cortes de las piedras, pulimentación, grabados en piedra tan duras como el granito, sostenimiento, cálculo de resistencias de materiales—, conocimientos de acústica, hidráulica, geología (tipo de rocas usadas), metalurgia, etc. es indispensable conocer, por lo menos en lo básico, todas las ciencias y tecnologías del conocimiento moderno. Ello, sí en verdad queremos conocer la tecnología Chavín y lograr tomar conciencia para evaluar las dificultades técnicas que resolvieron hace milenios.

Lo filosófico —lo cual se puede observar y deducir— se encuentra en forma de símbolos grabados en las piedras Chavín, como también en cerámica y otros materiales, así como en las estructuras de las edificaciones, tanto de los espacios exteriores, como de los interiores. La filosofía no se explicitaba, se simbolizaba. El pensamiento del hombre milenario del Perú no tiene conceptos dogmáticos y al parecer realizaron una filosofía de acción, es decir una filosofía “vivencial” de participación y de experiencias de lo trascendental, de experiencias que van más allá de lo físico. Las experiencias de los actos, efectos y realidades del mundo chamánico, van más allá de lo físico, por ello no necesitan ser dogmáticos, no necesitan de palabras. Las experiencias vivenciales son lo verdadero, y el mejor sistema de transmitir las experiencias es a base de símbolos. Pues las palabras confunden, mientras a base de los símbolos las interpretaciones se dan de acuerdo a cada nivel intelectual y espiritual de cada individuo.

Por otro lado, para acercarnos a interpretar el pasado, no debemos comparar nuestros actuales valores con los valores antiguos, tal es el caso por ejemplo: del “valor” que hoy le damos al “tiempo”. Hoy el “tiempo” equivale a dinero, hoy queremos que nuestra producción se encuentre lista para “ayer”, por otro lado, el dinamismo de nuestra cultura moderna es cada vez más veloz: no tenemos tiempo para meditar, reflexionar, no podemos parar de correr de un lado a otro siempre contra el tiempo. Hemos convertido al tiempo en nuestro peor enemigo pues no podemos detenernos a observar la naturaleza para regocijarnos en ella; no tenemos tiempo para filosofar, porque perdemos dinero. Hoy en nuestras sociedades tenemos formalismos y reglas tan absurdas que difícilmente existieron hace milenios. Es posible que hace milenios también tuvieran sus formalismos, pero estoy convencido de que fueron más coherentes y consecuentes; las demostraciones de lógica, coherencia y consecuencia la podemos observar y percibir en las hoy Ruinas de Chavín de Huantar, porque el valor del tiempo fue otro.

Tenían una filosofía universal, un pensamiento de la Unidad como una abstracción de “luz”, vibración de la naturaleza intangible, invisible, que no fue un dios o fuerza castigadora. Creían en las fuerzas, poderes y vibraciones de la naturaleza pues vivían en la naturaleza, comían de la naturaleza y fueron parte de ella y, lo más importante, la respetaban. Hoy, en cambio, la contaminamos y la estamos llevando a una destrucción tal vez irreparable y esto, es porque ya no la respetamos.

Hoy tenemos muchas religiones y cada una asegura tener la “verdadera”. Muy por el contrario ocurría en el antiguo Perú. La filosofía Chavín se difundió por todo el vasto continente, —aunque parezca increíble— pero esta fue una filosofía universal, y esto solo lo comprenderemos estudiando en profundidad la simbología que guardan las ruinas de Chavín de Huantar. El Dr. Julio C. Tello concluyó que fue: “La cultura Matriz de las cultuas peruanas”. De esto se puede deducir que para comprender las culturas del Perú y del continente, es indispensable conocer la máxima expresión de la “madre de las culturas”: Chavín de Huantar.

* * *

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Extracto de
PETRO-LEÓN, Tiberio
1997. Chavín de Huantar: Centro Chamánico. Lima: Dirección de Cultura de la Municipalidad de Miraflores.

Nota del transcriptor (Carlo Brescia). El artículo original no contenía imágenes; las imágenes y leyendas incluidas han sido elegidas y elaboradas por mi. También he reemplazado el color “morado” por el “indigo”, buscando actualizar el texto a las convenciones actuales sobre los colores en el disco de Netwon y el arcoiris. Finalmente, decidí también hacer una corrección de estilo simple para ayudar en la lectura.

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Centro Chamánico de América del Sur

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