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EXTRACTO : Extirpación de Idolatrías – El Auto de Fe contra Marcos Marcelo en Ferreñafe (1768)

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En el siguiente extracto de un auto de fe de 1768, podemos acercarnos a la prácticas chamánicas que aún persistían en la colonia y que aún persisten en el norte peruano. Podemos identificar el uso del cactus en forma de bebida, la sonaja, el silbido y el llamado del espíritu (el cerro Cuculí), entre otros.

Ferreñafe, 24 de Octubre de 1768

“Preguntado como y de que manera se manejaba en las curaciones que hacia, que movimientos, y que ceremonias executaba en ellas, ó si en el acto de Curasion imbocaba verbalmente ó interiormente en su Corazon al Demonio?

Dixo que quando alguna persona enferma que aprehendia estar maleficiada solicitaba al Declarante para que la curaze, lo que hacia el Declarante; era; primeramente cosinar una yerba, que siempre tiene el declarante; la qual se llama gigantes; la qual regularmente se halla en las faldas de los Cerros; y que el caldo de esta yerba bien cosida lo bebia el declarante con lo qual el declarante venia en pleno conocimiento y patentemente via con los ojos el maleficio de el enfermo y si tenia algún, sapo ó culebra, ó otro animal en la barriga, y que con este conocimiento cierto le daba la notica al enfermo del estado en que se hallaba y como la enfermedad que tenia era maleficio;

y también conosia el hechizero que había hecho el daño; y que cersiorado el enfermo del estado de su enfermedad; le suplicaba al declarante que lo curase; y entonces, para proseguir la curasion lo que hacia, era, darle a beber al enfermo de la misma yerba; luego que la bebia se emborrachaba el enfermo, y caia rendido, y lo cobijaba y que si el enfermo estaba en estado de curasion, sanaba, y que sino moria. Y para venir en conocimiento de si era capás de sanar ó nó al enfermo lo que hacia era, luego que arropaba bien al enfermo ebrio, entretanto, con una sonaja de calabazo y cascabel annexo á ella, y juntamente silbando llamaba su viento, que tenía, el qual venia de un zerro nombrado cuculí, en forma y figura de un remolino, y que este venia y cobijaba al enfermo, y que con todo esto sanaba, y que quando el viento no venia, ni se llegaba al enfermo; era la señal fija de que el maleficiado estaba incapás de curasion, y en estado de morir, y que en tal caso, lo desahusiaba al enfermo, por que sin remedio moría y lo dexaba de la mano.

Preguntado si todos los instrumentos que se le habían presentado al Señor Juez por el denunciante eran suyos?

Dixo (después de haverlos visto y reconocido el declarante) que todos era suyos: y que los cuatro trozos de Yerba llamada gigantes; era para curar maleficios; como ya tenia dicho arriba: que la ollita y cantarito era para cosinar la dicha Yerba; que un potito que estaba en la herramienta era para dar la bebida; que la sonaja de potito, y cascabel, era para llamar a su viento…”

Fuente Bibliográfica:

LARCO, Laura
2008. Más allá de los encantos – Documentos sobre extirpación de idolatrías, Trujillo (siglos XVIII-XIX). Lima: IFEA Instituto Francés de Estudios Andinos / Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.