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ALGUNAS ANOTACIONES A PARTIR DEL FORO DE TURISMO MÍSTICO EN CHAVÍN DE HUÁNTAR
Por Carlo Brescia
Abril 2016

 photo photograph-looking-east-to-the-plaza-mayor-taken-from-building-a-1.jpgFuente: CyArk.

El sábado 5 de diciembre del año pasado 2015 se realizó un Foro de Turismo Místico en Chavin de Huántar. Fui invitado a presentar un trabajo sobre el cactus Trichocereus pachanoi; comúnmente conocido como San Pedro, Gigantón, Wachuma y Huachuma, entre otros nombres.

A partir de las presentaciones que se dieron y el debate realizado, creo importante anotar por escrito algunas reflexiones que apuntan a aportar a la discusión en torno al crecimiento del uso de las plantas sagradas en nuestro país y fuera del mismo. La discusión sobre este tema debe siempre permanecer abierto a nuevos aportes y perspectivas ya que los usos culturales de estas plantas, al igual que la cultura, son dinámicos y cambian a través del tiempo.

Para empezar, para discutir el concepto de ‘turismo místico’, no solo es importante revisar lo desarrollado anteriormente, sino que es preciso empezar con la definición de los dos términos que conforman el difuso concepto de turismo místico: “turismo” y “misticismo”.

TURISMO

Como ya hemos mencionado anteriormente en este blog, las definiciones dependen de la persona que define el concepto y para intentar profundizar en busca de la verdad hay que considerar preguntas como las siguientes: ¿quién o quienes son los que definen? ¿desde que perspectiva lo hacen? ¿cuáles son sus intereses personales en definir algo? ¿es una definición propia o de un tercero?

Las personas y organizaciones relacionadas al sector turismo (políticos, administradores, gerentes de turismo, consultores, empresarios, etc.) como la Organización Mundial de Turismo (OMT) definen al turismo como “un fenómeno social, cultural y económico relacionado con el movimiento de las personas a lugares que se encuentran fuera de su lugar de residencia habitual por motivos personales o de negocios/profesionales”.

Todo al parecer suena bien y correcto si esta definición ayuda a las personas a mejorar la calidad de los servicios de información, alimentación, alojamiento y transporte de los visitantes a una localidad.

No obstante, es una definición impuesta por unos sobre otros y que estos otros probablemente no estén de acuerdo en que la actividad principal que llevan a cabo fuera de su lugar de residencia habitual sea considerada como turismo. Por ejemplo:
– un peregrino de Francia en viaje a pie hacia Santiago de Compostela en España
– cualquier deportista que asiste a una competencia fuera de su ciudad
– una andinista europeo que llega a la Cordillera Blanca en Áncash para escalar uno de sus nevados
– un político sudamericano que asiste a una conferencia en las Naciones Unidas en Nueva York
– un académico que participa en un congreso relacionado a un tema de sus especialidades

Todas las personas en los ejemplos anteriores se movilizan fuera de su lugar de residencia por motivos personales y profesionales. Por lo tanto, caen dentro de la definición de la OMT. Pero, ¿estas personas se definen a si mismas como turistas?

El turismo también es una actividad comercial que busca brindar servicios y/o paquetes turísticos a los ‘turistas’. Como actividad comercial su fin es el intercambio, compra y venta de bienes y servicios relacionados al viaje turístico.

MISTICISMO

Lo místico está relacionado a lo misterioso de la experiencia de lo divino. La Real Academia de la Lengua Española define misticismo como: “Estado extraordinario de perfección religiosa, que consiste esencialmente en cierta unión inefable del alma con Dios por el amor, y va acompañado accidentalmente de éxtasis y revelaciones.”

El misticismo o la experiencia de la unidad con lo divino es una experiencia cultural universal. No pertenece exclusivamente a una tradición religiosa. Los sufís del Islam, los cabalistas del Judaísmo, y cristianos como San Juan de la Cruz, Hildegarda de Bingen o Santa Teresa de Jesús se relacionan con la mística. Del mismo modo en el budismo místico se busca el nirvana, y en el budismo Zen el satori o iluminación.

Para la cosmovisión andina, me atrevería a decir que la experiencia mística se da cuando una persona tiene la experiencia de integración con todo lo que existe o esa sensación de entroncamiento cósmico en donde uno se vuelve parte del todo: es uno con la tierra, las estrellas, el sol, la luna, el árbol, el agua, la montaña y más. El concepto de ‘Ayni‘ (Reciprocidad) implica todas esas relaciones de la persona con su entorno.

En la cosmovisión Lakota la expresión ‘Metakuye Oyasin‘ (Todo está relacionado) comunica esa experiencia de ser parte del todo y de tenemos relaciones con todo: con uno mismo, con su familia, con su comunidad, con sus comunidades, con la naturaleza y con el cosmos.

TURISMO MÍSTICO

Dentro de las diferentes categorías de turismo se tiene al ‘Turismo Místico’ definido como “aquel relacionado con la necesidad del viajero por experimentar un hecho trascendental, entendiendo como tal, a vivir una experiencia que le permita elevarse, encontrarse consigo mismo, integrarse con la naturaleza, conocer la relatividad de la realidad cotidiana, desprenderse del ego, entre otros”.

Las actividades del ‘turismo místico’ pueden incluir la participación en rituales tradicionales, terapias alternativas, visitas a lugares sagrados, investigación de saberes tradicionales y la formación en estos saberes.

La asociación de estos dos conceptos por los actores del sector turismo entiendo que buscan generar un incremento al desarrollo económico de una localidad, tal como sucede en Chavín de Huántar y otros lugares con atractivos turístico-culturales importantes.

El Centro Ceremonial Chavín de Huántar es Patrimonio Cultural de la Humanidad UNESCO desde 1985, y como lugar ceremonial atrae visitantes con diferentes tipos de interés. Esto definitivamente es un potencial que debe ser aprovechado, siempre y cuando sea de manera planificada, concertada e informada.

Dentro del ‘turismo místico’ encontramos a la subcategoría de ‘turismo chamánico’ que comprende la participación del visitante en ceremonias chamánicas. En Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia y en otros países latinoamericanos esto muchas veces involucra la ingesta ritual de brebajes o polvos elaborados a partir de plantas maestras (wachuma/sanpedro, ayahuasca, willka/yopo, tabaco, hojas de coca, toé/borrachero/floripondio y peyote, entre otras especies botánicas) y/o la combinación de las mismas. A través de estas experiencias es posible acceder a la experiencia mística.

No obstante, en el contexto turístico, promocionar es sinónimo de vender, y vender es comercializar. Las experiencias místicas se sacan de un contexto humano de intensa complejidad dinámica espiritual -personal y colectiva- para reducirse y convertirse en un producto de mercado dentro de una ideología capitalista. Yo doy un servicio para obtener un ingreso económico. Tengo competidores y debo lograr una ventaja comparativa para que consuman mi producto y para esto debo desarrollar mi campaña de marketing, obtener indicadores de desempeño e invertir para crecer. Y es así que luego llegamos al punto en donde se ofrece una experiencia de ayahuasca como si fuese un viaje a Cancún.

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> Campaña promocional de la película PLANTA MADRE. Fuente: Página Facebook de la película.

Creo que cada persona debe tener la libertad de usar estas plantas y no ser obligada a ello: debe sentir usar estas plantas cuando llegue su momento. Por esto mismo, considero que es preocupante cuando una institución estatal o un agente comercial empieza a promocionar a la ligera la toma ritual de plantas sagradas ya que empieza a generar expectativas de lo que uno debe hacer. Lo irónico es que la mayoría de estas personas lo hacen sin haber tenido este tipo de experiencias. Promocionar estas experiencias en el marco del turismo ayuda a ‘ponerlas de moda’ y crea la necesidad en el imaginario colectivo. Está bien promocionar a Perú como destino gastronómico pero promocionar una ceremonia chamánica es diferente. No es lo mismo probar un ceviche que participar en una ceremonia de Ayahuasca o San Pedro/Wachuma.

¿Por qué? Porque:

1. Estas experiencias pueden generar en las personas crisis en donde se remueven muchos de los principios individuales y culturales con los que han ido rigiendo su vida a lo largo de muchos años. Esto genera caos e inestabilidad. Por lo tanto, estas tomas deben ser conducidas por especialistas con mucha experiencia en este tipo de situaciones. La estructura ritual se hace necesaria y este ritual deberá ser llevado a cabo en un espacio seguro para tal fin para poder contener y luego guiar a estas personas hacia un nuevo estado de armonía psicológica, física y emocional.

2. Las experiencias con plantas maestras pueden afectar gravemente la salud de personas que tienen ya desde antes un problema mental, consciente o inconsciente. Felizmente estos casos no son la mayoría pero no obstante se dan. Y aquí surge la pregunta: ¿cómo saber si uno mismo u otra persona tiene un problema psicológico previo? De alguna manera, el especialista ritual debe tener criterios y acciones para lograr acceder a esta información y generar las condiciones de seguridad tanto para la persona que va a tomar como para el resto.

En conclusión, ofrecer una experiencia mística a través de lo uso de plantas debe nacer de una vocación de servicio a la comunidad, a las personas y a la naturaleza. Si nace principalmente de razones económicas, de obtención de poder, de ego o de otras razones estamos empezando mal.

Invito a revisar más artículos sobre el tema. Es un tema amplio y hay muchas perspectivas. Es importante para el que ofrece estas ceremonias y el que decide experimentarlas informarse bien, tener claro la razón por la que desea la experiencia, y elegir bien la persona que la ofrecerá, entre otros importantes criterios.

<strong>ARTÍCULOS y ENLACES RELACIONADOS</strong>

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El Turismo Chamánico y la Comercialización de la Ayahuasca por Evgenia Fotiou

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