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Profundizando Nuestra Comprensión Acerca de las Cabezas Clavas de Chavín de Huántar – Una Entrevista con Andrea González-Ramírez
Por Carlo Brescia
Febrero 2016

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> Vistas frontal, lateral e inferior de la cabeza MACHML00014, ubicación al 2009: Museo Nacional Chavín, Tipo de roca: Toba volcánica, longitud 63,6 cm / ancho 36 / alto 39,42 / peso aprox. 112,84 kg. Fuente: AGR.

Andrea González Ramírez (Santiago 1980) es Licenciada en Antropología con mención en Arqueología por la Universidad de Chile (2003), Máster en Arqueología Prehistórica por la Universitat Autònoma de Barcelona (2008) y Doctora en Arqueología por la Universitat Autònoma de Barcelona (2014). Actualmente es investigadora postdoctoral FONDECYT en el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile.

 photo IMG_3376_zpsqw3p3owh.jpg> La Dr. Andrea González-Ramírez realizando la talla directa con técnica arcaica de escultura en piedra, pero con herramientas de metal duro. (Nota de AGR: No es arqueología experimental, sólo la exploración de las etapas lógicas de la talla multifacial que es la empleada en la escultura de bulto en Chavín.) Fuente: AGR.

CARLO BRESCIA: Andrea, en primer lugar, agradecerte por tu extenso trabajo sobre esta cultura que demuestra pasión, esfuerzo y rigurosidad. Ahora, para comenzar, ¿Cómo surgió tu interés por la arqueología? ¿Sientes que es esa tu única vocación fuera de tu ámbito familiar?

ANDREA GONZÁLEZ-RAMÍREZ: Gracias por el reconocimiento. Mi interés por la arqueología surge desde una preocupación política en el marco de mis estudios de licenciatura en antropología en la Universidad de Chile. Inicialmente, me interesaban las resistencias indígenas y de culturas subalternas urbanas a la represión del Estado-Nación chileno. Al ir profundizando algunos conocimientos, me di cuenta que el estudio de la materialidad social, lo que la arqueología americana llama “cultura material”, ofrecía un potencial de realidad que ningún discurso, hablado o escrito, podía superar para el entendimiento de las tensiones sociales. En otras palabras, los materiales arqueológicos no mienten. Están cargados de intenciones y orientaciones, pero su existencia sólo es una potencia si es que un trabajo humano no ha acontecido. La posibilidad del estudio del trabajo, su organización y las relaciones sociales que se cimientan a partir de él, me pareció un lugar sumamente interesante para la investigación social. De ahí que mi interés por la arqueología no sea cultural, ni estético, sino como un campo de las ciencias sociales que no tienen otra razón de ser, al menos desde mi punto de vista, que estudiar la realidad social para su transformación; y, en ese sentido, el estudio del pasado ofrece muchas posibilidades para desnaturalizar el presente, participando de las agendas políticas disidentes de nuestra propia organización social.

Respecto a lo vocacional, la arqueología atraviesa casi toda mi práctica cotidiana. No la considero sólo una profesión, sino una herramienta de transformación social. Intenté, en ese sentido, hacer confluir mis antiguos intereses en arte con el estudio de la representación como mecanismo de reproducción o transformación social.

CB: ¿Por qué escogiste a la cultura Chavín como objeto de estudio? ¿Qué es lo que te gusta de este lugar?

AGR: Mi interés por Chavín surge muy tempranamente. En la formación profesional de la arqueología chilena, así como en otros países sudamericanos, se espera que uno investigue temas de la prehistoria nacional. Las miradas latinoamericanistas quedan fuera, a pesar que las estudiamos intensamente. Mis intereses políticos en el pregrado tenían un fuerte componente latinoamericanista y cuando tuve la oportunidad de conocer el desarrollo de la prehistoria de los Andes Centrales y, particularmente, de Chavín de Huántar con una gran profesora, Victoria Castro, quedé prendada del problema teórico del surgimiento del Estado en los Andes. El tratamiento ofrecido desde la Arqueología Social por L.G. Lumbreras junto a un interés seminal en el feminismo, fueron el puntapié inicial para trabajar una primera investigación muy tímida y básica de la represión de la sexualidad femenina como un factor social incidente en la vida política a través de la representación iconográfica de vaginas dentadas en la litoescultura del sitio homónimo y en los textiles Paracas. Eso fue en tercer año de la carrera. De ahí no me fui más de Chavín…

 photo fig209-3_zpseiroy00u.jpg> Puente de Piedra en Chavín fotografíado por Enock (1907).

CB: Considero tu investigación sólida ya que tu estrategia de abordaje ha reflexionado sobre y desarrollado una teoría, epistemología y metodología para analizar la producción y uso de las cabezas clavas. Siendo Chavín de Huántar una cultura no occidental y prehistórica, ¿qué tanta subjetividad, intuición y arbitrariedad piensas que puede haber en una aproximación científica?

AGR: La producción científica es una producción humana. Como toda producción de conocimiento, entonces, se define por los intereses seccionales de su contexto histórico y político. Seamos conscientes o no de ello. Yo trabajo desde el realismo epistemológico, intento acceder a la realidad, pero debemos ser conscientes que una cosa es la realidad y otra la realidad percibida. Con esto te quiero decir, que dejar fuera la intuición y la subjetividad o, incluso, la arbitrariedad, sería como desconocer nuestra necesidad de lenguaje para la comunicación. Es consustancial a la experiencia en sociedad y, por lo tanto, también lo es en la producción de conocimiento científico. El problema no es que exista subjetividad o intuición, sino de cuán consciente estoy de ello y qué tanto lo explicito. La ciencia, al menos la ciencia que a mi me parece que puede ser transformadora, es aquella que precisamente pone sobre la mesa los puntos de partida no sólo subjetivos e intuitivos, sino aquellos intereses sociales y políticos que están en juego al realizar una pregunta de investigación. Lo que se busca con esa explicitación es, precisamente, ofrecer al escrutinio público la posibilidad de reducir la arbitrariedad, condición característica del pensamiento prejuiciado inconsciente, y permitir la replicabilidad, es decir, que otras y otros puedan reproducir mis observaciones y llegar a los mismos u otros resultados. De modo que la respuesta es, sí hay mucha subjetividad e intuición, pero ellas son precisamente factores de creatividad científica. El problema es qué tan conscientes somos de ellas y qué tanto lo comunicamos. Por otra parte, que Chavín como casi el 99% de la humanidad no sea una sociedad ni contemporánea ni occidental, lo tomaría con cautela. Se nos ha enseñado, primero, que somos occidentales y, segundo, que por ello no podemos “entender” a la otredad. Al respecto, decir que la condición occidental es un espejismo homogeneizante, como toda identidad, y segundo, que el entendimiento de la alteridad, no necesariamente tiene porqué interesarse en el ideal antropológico colonialista del enfoque emic, es decir, en “el punto de vista del otro”. Al estudiar cualquier sociedad prehistórica, tenemos una barrera espacio-temporal infranqueable que tiene consecuencias lógicas desde un punto de vista epistemológico. De modo que lo primero que trabajé para el estudio de la producción y uso de las cabezas clavas, fue desprenderse del intento por dar con el significado de la representación. Porque ni yo misma le asigno un significado igual a una representación en un mismo día. Imagina lo que es querer desde la arqueología intentar acceder al significado de las representaciones… una arbitrariedad ilógica… y peligrosa, porque al fin y al cabo, tendrá que inventarse y presentarse como conocimiento científico.

CB: En cuanto a la producción, ¿Qué podemos afirmar sobre el proceso de selección y extracción de la materia prima, producción de la litoescultura y ubicación en la arquitectura?

AGR: Tenemos serios problemas para responder esta pregunta con propiedad, debido a que no existen estudios composicionales de las rocas usadas ni en la litoescultura, ni en la arquitectura. Las identificaciones son macroscópicas, lo que ni siquiera cumple el requisito para la identificación litológica preliminar en geología que se denomina “muestra en mano”, la que se realiza a través de un corte fresco en la roca. En mi investigación doctoral, solicitamos un permiso de extracción de muestras sobre fragmentos irreconocibles de cabezas clavas para la realización de petrografías, difracción de rayos X y espectrometría de masas. Los resultados de esos análisis serían comparados con la base de datos geoquímica del INGEMMET que amablemente nos la ofreció para esta investigación, pero lamentablemente el Ministerio de Cultura rechazó el permiso. Con esos análisis hoy podríamos saber no sólo la composición mineralógica y, por lo tanto, el tipo de roca específicamente, sino su lugar exacto de procedencia y, en consecuencia, la energía invertida en su selección, acceso y transporte. De modo que todo lo que te puedo decir, se encuentra aún en un nivel de hipótesis que deberán ser sometidas a prueba.

 photo ID14_zps9exb05et.jpg> Aspecto de un piqueteado en asociación con detalles escultóricos (surcos en V) y acabados de superficie pulido en el plano inferior. Fuente: AGR.

En primer término, la identificación macroscópica arrojó la presencia de dos tipos de toba volcánica en un porcentaje que supera el 80% en la producción de cabezas clavas. Esta identificación es consistente con la realizada previamente por un equipo de geólogos canadienses que trabajó con el Dr. Rick el año 1998 en la primera planimetría tridimensional del monumento. El resto de los materiales son calizas con componentes fósiles, característica de la Formación Santa y una arenisca azul-grisácea, que se ha observado en las formaciones Oyón y Chimú. Fuentes de toba se encuentran en el lecho del Mosna al costado del sitio, correspondiente a lo que se conoce como Formación Goyarisquizga. Exploraciones hechas por el equipo de Stanford en dichos bancos, no han dado con evidencias de cantería. Otra de las fuentes se encuentra 10 km. al sur río arriba, en la localidad de Conin, vecina al macizo de Yurac-Machay, que contiene múltiples elementos que la hacen una de las fuentes más probables de abastecimiento de, al menos, uno de los tipos de toba identificados.

La selección de la materia prima, supone un conocimiento de las propiedades del material. Tanto la toba, como la caliza y la arenisca, son rocas blandas y livianas, excelentes para la talla directa, mientras que las identificadas en la arquitectura son comúnmente más duras, como el granito blanco, pero no así la caliza negra. En términos tecnológicos, la selección de rocas blandas para el trabajo litoescultórico permite una mejor labrabilidad, pero atenta la conservación. Efectivamente, pareciera ser que el conocimiento en la selección de las rocas, tanto para la litoescultura como para la construcción estuvo basada en conocimientos sobre el trabajo en piedra, pero no en su exposición arquitectónica externa. La alta porosidad de la toba, por ejemplo, hace que en un par de años de exposición, ya se generen daños por biocolonizaciones que a su vez van generando microfisuras y zonas de tensión estructural que pueden desencadenar en colapso del cuerpo escultórico. Una evidencia sintomática de ello, es la fractura de las cabezas en la porción inicial de la clava, que indica un colapso por tensión y exposición diferencial a los agentes de alteración. Hemos propuesto que este fenómeno pudo quizá ser observado por los equipos de constructores/as y de mantenimiento del sitio, quienes en la Etapa Blanco y Negro, pudieron buscar soluciones como las cornisas que se observan en la esquina SE del Edificio A, que pudieron haber servido de protección de los agentes de intemperización de las cabezas.

CB: En cuanto a la representación, ¿Qué podemos afirmar respecto a las cabezas clavas? ¿Qué podemos afirmar sobre la especialización en este trabajo escultórico en relación a la organización social, política e intelectual en Chavín?

AGR: El estudio de la variabilidad de la representación cualitativa en las cabezas clavas de Chavín, es bastante concluyente. Tradicionalmente, existía la idea de que el conjunto de cabezas clavas anunciaba la transformación chamánica por ingesta de psicoactivos mescaloides debido a la presencia de mocos nasales y ojos excéntricos. Ello no puede descartarse y es muy probable. Lo interesante de la visión tradicional, es que proponía la idea de una “transformación” de estados, desde lo más antropomorfo a lo puramente zoomorfo. Desde un punto de vista de diversidad interna, la confirmación de esta hipótesis habría requerido de un comportamiento de la variabilidad continuo. Es decir, el solapamiento entre los grupos de representación. Al contrario, análisis estadísticos multivariados muestran grupos disjuntos, sin solapamientos en la primera dimensión, que es la que describe el mayor porcentaje de la variabilidad. Ello quiere decir que existen dos grandes cuerpos de representación que no se mezclan, por lo tanto, no hay transiciones. Lo que existe son dos grandes universos de representación: uno antropomorfo y otro zoomorfo. Ahora bien, el grupo zoomorfo si presenta más continuidad aparente, pero con subgrupos disjuntos, si bien no con la misma intensidad de diferenciación, sí estadísticamente significativa. Ello quiere decir que la diversidad interna al grupo zoomorfo estuvo conformada por subagrupaciones homogéneas. Por su parte, el grupo antropormorfo, es internamente muy homogéneo. Es interesante, poder haber llegado a estos resultados. No lo esperaba, porque a primera vista, si bien se observan recurrencias en muchos atributos, no es evidente una estructuración tan sólida.

Esta separación, junto a la estandarización técnica y los espacios de uso, supone planificación, entrenamiento, tradición de oficio y en definitiva personas especialistas. Desde un punto de vista organizacional de la vida social y política ello tiene varias consecuencias relevantes. En primer término, la especialización del trabajo en producciones que no tienen un valor de uso económico inmediato, es decir, que no participan en nuevas producciones materiales, supone la separación al menos temporal, de quienes trabajan en ello, de las labores subsistenciales. Dicha separación puede producirse en temporadas de merma de la producción, por ejemplo, agrícola, o reemplazándolo por otras personas. La evolución del oficio de escultor/a llegó a un nivel de entrenamiento en Chavín que promueve la segunda opción. Es decir, el nivel de regularidad técnica y su correspondencia con los esquemas de representación observados, requieren varios requisitos que favorecen la hipótesis de especialización: estandarización de los espacios y medios de trabajo (herramientas), objetos de trabajo (materia prima) y entrenamiento técnico y teórico (fuerza de trabajo). Es muy probable que si existe una correspondencia entre la estandarización de los factores de producción exista una especialización del trabajo, que requiere de unas condiciones sociales para poder producirse. Dichas condiciones, tomando en consideración el aparato monumental e ingenieril de Chavín, podrían verse como favorecedoras de un desplazamiento parcial o completo de las actividades subsistenciales para quienes se especializaban en litoescultura y, asimismo, de una institucionalización de los sistemas de transmisión de los saberes asociados a la técnica y a la representación. Dadas las características organizacionales de la producción monumental en Chavín, es probable que haya existido una gestión centralizada del trabajo especializado, lo que podría llevarnos a pensar en la posibilidad de sistemas de aprendizaje no necesariamente basados en el parentesco, sino en escuelas o talleres de aprendices. Ambas alternativas, evidentemente, aún son sólo hipótesis que requieren mayores pruebas empíricas.

Desde un punto de vista de la organización social, política e intelectual, la emergencia de especialistas en un modelo de gestión centralizada, supone una diferencia social importante. El conocimiento conjunto de técnicas y saberes teóricos respecto a qué debía representarse, debió participar en las secciones sociales dominantes que gestionaron conscientemente la construcción de un espacio para la manipulación de la experiencia sensorial. Asimismo, la relevancia de la producción litoescultórica, como el principal soporte de representación ideológica, no puede haber funcionado sin una alianza o reconocimiento de la diferencia social y los privilegios adscritos a la disimetría que acompañan los procesos de naturalización en que participan los recursos ideológicos. Esto quiere decir, que quien se especializaba en litoescultura debió haber participado del contrato social que sancionaba la condición política de Chavín. No es posible saber, si eran las mismas personas escultoras quienes dirigían las performances iniciáticas o litúrgicas. Lo cierto es que hubo un grupo que adquirió para bien o para mal los privilegios sociales sostenidos por una comunidad local que, a pesar de haber sostenido subsistencialmente al Templo y sus vecinos más cercanos, estuvo ajena no sólo al beneficio político y económico que reportó la construcción de Chavín, sino que probablemente también a una compensación equilibrada por su trabajo. Hipotéticamente podemos pesar de manera alternativa que la escultura no fue practicada ni por el campesinado, ni por la gente pastora.

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> Acabados de superficie a medio hacer. Nótese las marcas del desbaste secundario dejados por la gradina, especialmente, detrás de la oreja y en la clava. Fuente: AGR.

CB: Dada la gran especialización en el trabajo en piedra de Chavín evidentes en las litoesculturas (cabezas clavas, estelas, morteros, etc.), edificaciones e ingeniería hidráulica, ¿Piensas que existían otros saberes especializados en el sitio más allá de los rituales como por ejemplo en etnobotánica o manejo hídrico que habrían contribuido al prestigio del sitio?

AGR: Depende de lo que entendamos por prestigio. Prefiero pensar en que muchas personas “confiaban” en este lugar, o bien, que les era beneficiosa su alianza. Chavín no es muy distinto de otros centros públicos de los Andes Centrales, salvo en su envergadura; en el mismo valle del Mosna, Alexander Herrera y Bebel Ibarra han reconocido que prácticamente todo valle poseía un centro comunitario de orientación monumental. La única diferencia es que Chavín conseguía cosas de más lejos. Hay un salto lógico al pensar que una masividad humana llegaba en peregrinación desde muy lejos, mientras los datos isotópicos no nos lo muestren a ciencia cierta. La arqueología de ficción puede ser muy peligrosa, porque los elementos que tenemos para construirla son nuestras propias referencias, de modo que probablemente proyectemos la idea de una Meca o una Roma. Pero no tenemos elementos para sostener aquello. Los objetos importados nos señalan que los objetos se movieron, pero no sabemos cuánta gente lo hizo y por cuánto tiempo. Una misma persona puede pasar recopilando objetos y llevarlos a un lugar. La arqueología cuenta con mecanismos para discernir aquello a través de la antropología física, que nos podrá informar respecto a aspectos de movilidad y/o migración; los objetos importados no sustentan más que su propia circulación. Pero la circulación de objetos, no es lo mismo o no es idéntica que la circulación de personas. Por lo tanto, mientras no tengamos un conocimiento pormenorizado de la bioantropología de Chavín, no podremos saber si hubo peregrinaje o masividad en la movilidad y que sea ella la responsable de la circulación de los objetos.

De modo que cuando se habla de “prestigio”, hay que saber a qué nos estamos refiriendo más allá de la imagen estereotipada que podemos proyectar desde nuestra propia experiencia de la historia. Historia que además, es seleccionada e intencionada.

Mi percepción desde lo que he trabajado en Chavín, es que no se requiere ser ni una Meca ni Roma para contar con especialistas. Las parteras en las comunidades lo son, y al mismo tiempo cocinan y son agricultoras o recolectoras. La especialización requiere de una definición, porque podemos estar pensando en cosas muy distintas cuando nos referimos a ella.

Tanto en arqueología como en la vida social misma, hay ideas muy distintas respecto a un mismo fenómeno, y el de la especialización no es una excepción. La definición de especialización es tan diversa como los enfoques existentes en ciencias sociales, y una de las deudas más grandes de la ciencia en general es actuar efectivamente como una herramienta de “des-prejuiciación” de lo que entendemos por ciertos fenómenos. En general, suele confundirse especialización con dedicación exclusiva o con conocimiento erudito. Otra forma de concebir la especialización es, por ejemplo, la de una producción que supera las necesidades domésticas, y otra que responde a las necesidades de la demanda por sobre los requerimientos comunitarios. Estas definiciones, suelen dejar fuera, lo que a mi juicio es lo más relevante de la especialización: el trabajo. Entonces, si estamos hablando de especialización del trabajo, podría responderte que obviamente habría que pensar en un abanico de especialistas: en saberes (conocimiento) y en “haceres” (técnicas). En Chavín hay ambos: en conocimientos, manifestado en una doctrina, y en haceres, manifestado en un sin fin de materializaciones que requirieron de investigación, experiencia, experimentación y transmisión del conocimiento para que el saber/hacer no se perdiera en la siguiente generación. Cuestión que ocurrió, efectivamente, con la caída de Chavín: la pérdida de saberes/haceres y su reemplazo por otros. Ese es el dinamismo de la historia. Lo que nos interesa a las ciencias sociales, es saber porqué y cómo, ya que ahí reside la posibilidad de desnaturalizar nuestra propia realidad.

Quisiera agregar también, una consideración importante: que hayan existido especialistas en Chavín, desde el punto de vista que he definido más arriba, no quiere decir que en la comunidad pastora o campesina de al lado no la haya habido. Te aseguro que la persona más especialista en ingeniería hidraúlica en Chavín hubiese sido incapaz, o al menos habría tenido serios problemas, por ejemplo, con el trabajo de pastoreo de llamas, cosa que también requiere especialización y que solemos pasar inadvertida o desconsiderarla por una historia de menosprecio por los saberes cotidianos. Lo distinto es la forma en que se institucionaliza esa especialización: si quien pastorea lo hace desde los 5 años enseñado/a por sus parientes, quien se especializa en ingeniería hidráulica lo aprendería de una manera más formal, posiblemente en una taller de oficio o con la práctica concreta con otros especialistas no consanguíneos.

CB: En la sierra andina de Áncash, se podría decir que el culto a los ancestros y el culto a los muertos ha sido significativo por la presencia de huancas, chullpas y momias. ¿Es posible afirmar una relación entre estos cultos y las cabezas clavas?

AGR: Quizá mi respuesta a esta pregunta sea políticamente incorrecta y no caerá del todo bien en sectores esencialistas. Pero aquí va. Pienso que la idea respecto a la relevancia a los ancestros en Los Andes es una práctica que ha sublimado ciertos fenómenos materiales y culturales. Las huancas son monumentos, las chullpas mausoleos y las momias intentos por hacer perdurar un cuerpo. Esas tres formas son maneras recurrentes de recordar/valorar a los/as que ya no están en innumerables sociedades humanas y no humanas. Los elefantes también tienen cementerios y los visitan; y las abuelas son las matriarcas. No es una particularidad andina, porque “lo andino” es una ficción, y como toda “ficción” que particulariza a una sociedad, es muy peligrosa. Además, se ha extendido la relevancia política del culto a los ancestros desde el conocimiento que tenemos del Inca, y proyectar la organización ideológica del Tawantinsuyu a toda sociedad andina, es una arbitrariedad que desatiende la particularidad más evidente: la diversidad de la organización social humana.

Asimismo, una cosa es valorar a las abuelitas y a los abuelitos, recordarles y quererles como sujetos sociales con una voz relevante por su experticia y sabiduría natural, y otra cosa es usar su imagen como justificación de linaje para la administración política, que fue lo que hizo el inca ad extremum. Puede que ello haya ocurrido también antes, por supuesto. De hecho es muy probable que se haya empleado a la figura del ancestro como justificación ideológica que naturalizara la toma de un determinado poder político. Así como la monarquía absolutista se validaba así misma como la encarnación divina o los faraones inventaban una serie de artilugios para conservar el manejo político de la sociedad, también los ancestros fueron usados en Los Andes de esa manera. En Chavín, yo no estoy segura de que eso haya sido así. De lo que sí estoy segura, es que sí se empleó a la figura de ancianos/as para empotrarlas en los edificios más importantes. Por lo tanto, es evidente la alusión a la senil en ese sentido. Sin embargo, como no podemos sexuar las cabezas clavas, no sabemos si se valoraba por igual a abuelos y a abuelas y qué rol jugaban dentro de la organización política de Chavín y los dispositivos ideológicos para legitimarla. No es lo mismo valorar a las abuelos y no a las abuelas, y al revés. Y en Chavín sólo podemos afirmar que hubo un interés materialmente explícito en representar rostros seniles de manera realista. Eso nos conduce a afirmar que hubo una valoración en este atributo; pero como la diferencia sexual es una diferencia social, no sabemos de qué forma participó en legitimaciones o simplemente como valoración. Dadas las características manipulativas de Chavín, una podría inclinarse, sin grandes temores a equivocarse, que el uso de la imagen senil no fue inocente, y que sirvió como forma de legitimación, eventualmente como figura responsable del manejo doctrinario; pero no sabemos cómo se gestionó en lo concreto, es decir, si fueron los propios ancianos y/o ancianos quienes efectivamente tenían el control político de la ideología y se autorepresentaban, o si funcionó como un mecanismo para recurrir a la ancestralidad por parte de grupos adultos con fines legitimadores de autoridad.

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> Cabeza clava con rasgos felinos, actualmente en el Museo Nacional Chavín. Fuente Dtarazona/Wikipedia.

CB: El 2013 se hallaron tres cabezas clavas adicionales, dos de ellas al parecer en actitud de soplar o silbar. Como mínimo ya se han identificado cuatro cabezas en esta posible actitud. ¿Qué opinión tienes sobre este tipo de cabezas?

AGR: Si miras el catálogo de mi tesis, que no las incluye, pero sí menciona los hallazgos de 2013, verás que ya van cerca de 10 cabezas clavas en esta posición. ¿Que opinión tengo de ello? Pues que estaban silbando o soplando, o tirando un beso. Con ello podemos decir que esta acción fue relativamente relevante de ser representada, ya que alcanzaría cerca del 5% de la representación, siendo un atributo discreto que se presenta tanto en representaciones antropomorfas como zoomorfas. Sin embargo, no podemos atribuir un único significado a la expresión gestual. Habría que preguntarles a la gente Chavina, específicamente, a quienes manejaban la doctrina iconográfica. A lo sumo, podemos decir que era importante “echar aire”, lo que tiene dos posibilidades, que se soplara o que se silbara. Pero desde la arqueología prehistórica no podemos acceder científicamente a los símbolos, ya que el proceso de simbolización radica en la mente de los sujetos sociales. Un signo puede ser multisimbólico: para alguien puede ser beneficioso, y para otra persona puede ser terrorífico. Eso no quiere decir que alguien pueda decir lo que piense o sienta actualmente de esa representación, pero lo hará desde sus propios dispositivos intelectuales de interpretación/creación. Y eso podría ser muy buen arte, pero no ciencia.

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> Cabezas clavas silbadoras halladas el 2012 por el equipo de investigación de la Universidad de Stanford/EEUU. Fotografía: Lino Chipana/El Comercio.

CB: ¿Tienes algunas conclusiones y/o recomendaciones sobre el estado de conservación de las cabezas clavas?

AGR: Tengo mucho respeto por la conservación y yo no soy conservadora, pero para poder estudiar las marcas de herramientas en la superficie de las cabezas que se conservaban tuve que estudiar escultura en piedra con técnicas arcaicas en Europa y alteraciones de la piedra, según el grupo de investigación de la piedra de ICOMOS. Con ello pude distinguir las asociaciones de afecciones más recurrentes y los agentes desencadenantes. En Perú, sin embargo, cuentan con los/as mejores especialistas en conservación, de modo que no seré yo quien les recomiende la mejor manera de hacer su trabajo. Sólo ofrecerles la consulta del capítulo orientado a eso, que recomienda un mapeo tridimensional a lo ya realizado bidimensionalmente para que los valores arrojados por la estadística multivariada de las alteraciones detectadas pueda tener un reconocimiento que cuantifique lo que se ha realizado cualitativamente, lo que permitiría una planificación de los planes de intervención mucho más pormenorizada.

CB: ¿A partir de tu trabajo, que otras investigaciones piensas que podrían ser relevantes en Chavín? ¿Y en otras culturas de nuestras regiones?

AGR: Lo lindo de la ciencia es que es infinita. Las preguntas de investigación son miles e interminables. Desde mi área de especialización, la representación litoescultórica, puedo decir que urge un estudio multivariante del repertorio iconográfico completo de Chavín. Los esquemas de Rowe fueron muy estimulantes para la investigación, pero están desactualizados con la evidencia arquitectónica actual, especialmente en lo relativo en la estimación cronométrica. Es necesario también el estudio composicional y de fuentes de procedencia de las rocas, el avance en el estudio de los espacios domésticos y, asimismo, el análisis bioantropológico desde un punto de vista bioarqueológico, es decir, que considere elementos para el estudio de la dieta, de la movilidad/migración, ADN antiguo, y estado de salud y carga de trabajo, que permita entender quiénes y como experimentaron la vida en Chavín.

BIBLIOGRAFÍA

GONZÁLEZ-RAMÍREZ, Andrea

2003. Vagina dentada en los Andes Centrales: consecuencias políticas de la representación. Prof. Dir. Victoria Castro. Trabajo de Investigación para optar a la licenciatura en antropología mención arqueología. Departamento de Antropología, Universidad de Chile. Santiago.

2007. Expresiones Litoescultóricas en los Andes Centrales: Registro Sistemático de Cabezas Clavas (1350-1250 CAL. ANE/700-500 CAL. ANE) – Monumento Arqueológico Chavín de Huántar. Ponencia presentada en la IV Reunión de Teoría Arqueológica en América del Sur (TAAS), Catamarca, Argentina.

2010. «Aportes teórico-metodológicos para el estudio arqueológico de las representaciones figurativas: Las cabezas clavas del sitio Chavín de Huántar, Perú (c. 1350/1250 – 700/500 cal. ANE)». En: Estrat Crític, Vol.1, Nr 5, pp. 304-316. Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona.

2011. «Aportes para una Bioarqueología social y feminista». En: Revista Atlántica Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social (13):81-96.

2014. Las Representaciones Figurativas como Materialidad Social – Produccion y uso de las Cabezas Clavas de Chavín de Huántar. Tesis Doctoral. Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona, Departament de Prehistoria. Prof. Director Dr. Pedro Castro-Martínez; Prof. Co-Director, Dr. Joan Anton Barceló Álvarez

EN COLABORACIÓN

ESCORIZA-MATEU, Trinidad, GONZÁLEZ-RAMÍREZ Andrea y Pedro CASTRO-MARTÍNEZ
2015. Representaciones figurativas, mujeres y arqueología. En: MENGA 06. Pps: 17-30.