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Patrimonio Cultural y Visiones del Paisaje en Áncash – Una Entrevista con Álvaro Higueras
Por Carlo Brescia

Álvaro Higueras (Lima 1963) es Arqueólogo por la Pontificia Universidad Católica del Perú (1989) y Doctor en Antropología por la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos, 1996). Adicionalmente llevó una maestría en Economía de la Cultura en la Universidad de Roma (Italia, 2007). Realiza investigaciones académicas publicando artículos en revistas especializadas y como docente en universidades de Europa y América, también se dedica a las consultorías relacionadas a la gestión del patrimonio cultural. Actualmente reside en Azerbaiyán. Recientemente participó en la Mesa Redonda de Arqueología, Antropología e Historia de Áncash llevado a cabo del 17 al 19 de abril del 2014 en el Museo del Novecento en Milan, Italia, con la conferencia titulada “Perspectivas del patrimonio cultural de la región Ancash: potencialidades en ambientes de conflicto.”

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> Presentación del Dr. Alvaro Higueras en la Universidad Simon Fraser sobre Arte, Política y Poder en Roma. Ver video en este enlace.

P1. Álvaro, ¿Cómo así te interesaste por la arqueología? ¿Y dentro de la arqueología andina por qué te interesaste en Tiwanaku? ¿Qué encuentras de especial en esta cultura?

La historia del Perú y su pasado prehispánico fue un descubrimiento para mí a los 17 años, después de haber vivido fuera del Perú hasta entonces. Lo recuerdo como un interés muy natural como si el tema me hubiera estado “esperando”… Aun así, tuve la suerte de poder consultar mi vocación con Franklin Pease, eminente historiador y amigo de familia, quien sin exagerar me alentó a perseguir este interés dándome mis primeras ideas sobre los vacíos que existían hacia 1982 en nuestra comprensión de la historia prehispánica. Al mismo tiempo me ayudó a comenzar a tener experiencia en la región de Lambayeque, donde pude aprender de Izumi Shimada las metodologías de excavación y análisis de hallazgos.

Curiosamente, recuerdo haber comentado a Izumi mi interés en el periodo del Horizonte Medio, la época de Wari en los Andes Centrales, algo que sin duda fue mencionado por Franklin, que a pesar de ser historiador del periodo Inca, tenía un fino entendimiento del estado de los estudios en los Andes. Se añade a ello el hecho que cuando le pregunté en clase al profesor José Antonio del Busto porque no incluía a la sociedad Tiwanaku, también del Horizonte Medio, me contestó que tal sociedad era boliviana y no competía en un curso de Historia del Perú. Ello despertó aún más mi interés, sobretodo porque estas dos sociedades tenían una frontera común en pleno territorio “peruano”.

Cuando vino el momento en 1992 de planear en dónde llevar a cabo mi investigación para el doctorado, el tema de las sociedades imperiales del Horizonte Medio era aún de tanto interés como en 1982. Sin embargo, trabajar en la sierra peruana en tales momentos era arriesgado. No me fue nada difícil entonces decidir trabajar sobre la sociedad Tiwanaku en Bolivia, un país muy acogedor y de aires tranquilos; así lleve a cabo mis investigaciones en el rico y templado valle de Cochabamba. Mi principal pregunta de investigación era si la sociedad Tiwanaku se comportaba como un estado imperial y militar cuando entró en contacto con sociedades cochabambinas, como se estaba pensando en 1992. Concluí que más bien la sociedad Tiwanaku usaba artefactos con iconografía del Dios de Báculos para intercambiar productos de otras regiones, por ejemplo: conseguir maíz de Cochabamba. No existían rastros de incursiones militares de Tiwanaku. Es decir, se trataba de otro tipo de expansión “imperial”, una más ligada a caravanas de comerciantes que recorrían el altiplano y los valles llevando parafernalia de estilo Tiwanaku.

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> Templo de Kalasasaya o Templo de las Piedras Paradas, en Tiwanaku, Bolivia. Fuente: Wikimedia Commons.

P2. Es frecuente que en sitios alrededor del mundo que han sido (y son) destino de peregrinaciones (Jerusalem, Roma, La Meca) estos también cumplan la función de espacios de intercambio de bienes (semillas, reliquias, saberes, textiles, etc.). ¿Piensas que en Chavín ha podido ocurrir algo similar que en Tiwanaku? Siendo una cultura sin evidencia significativa de tener una casta militar, ¿es posible que parte de su poder y prestigio se haya debido a la producción y distribución de ‘reliquias’?

Si. Pero precisemos la última frase: “producción de símbolos y centro de su distribución”. Las “reliquias” podrían haber sido acumulados en Chavín provenientes de otros sitios de los Andes (la iconografía “felínica” en los templos en U de la costa norte es más antigua), pero es en Chavín que se creó una simbología que de allí se dispersó sobre el mundo andino, y particularmente al sur. Además, en comparación a sitios de peregrinación conocidos, Chavín pudo tener rituales y cultos restringidos, quizás un oráculo (como lo tendrá Pachacamac 1500 años más tarde), pero cultos privados y públicos que finalmente atraían un gran número de peregrinos. Estos peregrinos eran en parte responsables de la difusión de la iconografía, del misticismo de Chavín, y quizás también de la difusión a través de las caravanas comerciales, como lo serán de manera más clara durante los tiempos de la sociedad Tiwanaku.

La importancia de los sitios de peregrinación —sitios que además no tienen que ser capitales de grandes territorios, estados, o imperios, como es el caso de Delfos en Grecia— es la atracción que tienen por lo que guardan en sus templos y las narraciones que se hacen en torno a lo que guardan; que pueden ser reliquias, imágenes, estatuas, que son parte central de festividades, devociones periódicas. Ocurre entonces que en el Periodo Formativo, Chavín tiene algo mucho más atractivo que los cientos de otros templos que existen en los Andes Centrales (en el medioevo europeo el éxito de una catedral se media por las reliquias que poseía, pero también por la espectacularidad de los vastos interiores y techos celestiales de la arquitectura gótica). Así, los sacerdotes de Chavín crearon tanto contenido y forma que les permitió ese estatus. Sin embargo, mientras puede haber sido el más importante, no creo que Chavín haya sido el único sitio de peregrinación en su tiempo.

En el caso de Tiwanaku encontramos que el factor de la financiación y aprovisionamiento de la sociedad es un importante factor, y entonces existe una política no de conquista territorial pero de acceso a productos de otras regiones para poder completar los recursos de un altiplano hostil al cultivo de muchos productos. Tiwanaku, que llega a ser un centro más complejo que Chavín, con más población permanente en el sitio y en sus alrededores, crea una organización económica de la mano con la importancia que la simbología del Dios de Báculos representa en los Andes Centrales y Sur.

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> Centro de la Puerta del Sol, con una representación del Dios de los Báculos. Fuente: Wikimedia Commons.

P3. ¿Qué opinas de la definición del Estado Peruano del concepto de Patrimonio Cultural? ¿Bajo qué fuerzas económicas, políticas y/o culturales se ha elaborado esta construcción social? ¿Le ves limitaciones? ¿Hay definiciones de otros estados en Latinoamérica que te parezcan más adecuados?

Yo estoy de acuerdo con la estipulación fundamental que el patrimonio mueble e inmueble, objetos y monumentos, son propiedad del estado. Asimismo, creo que al subrayar este “poder”, el estado debería haber desarrollado durante el siglo XX políticas de conservación y promoción cultural más dinámicas. A mí me gusta comparar el caso de Perú con México. Así, el problema no está en las definiciones pero en las acciones: México tiene la misma actitud legal hacia el patrimonio, pero entiende que la inversión en el patrimonio es una pieza fundamental de la construcción de la sociedad mexicana. En Perú, la comida o la minería parecen tener bastante más preponderancia en los rubros de inversión. La promoción del turismo no se puede lograr sin un mayor cuidado del patrimonio y una evaluación del riesgo de presentarlo sin el cuidado necesario. En realidad estoy contento que los niveles de turismo se hayan detenido dado que ciertos sitios arqueológicos que están siendo “vendidos” al turista no pueden soportar más visitas. La labor de PROMPERU es muy pobre, desligada de la realidad patrimonial del país. Y ciertamente sin ideas para lograr diversificar el patrimonio que no sea Machu Picchu.

Perú y México son dos países que han tenido “fuerzas” distintas a lo largo del siglo XX: la revolución mexicana de 1910 es un hito fundamental en la nueva percepción de los mexicanos de su pasado prehispánico. Tal cambio radical en la visión de la sociedad, buscando y valorando sus raíces indígenas sucedió a escala mucho menor, marginal y nada oficial en Perú: José Carlos Mariátegui, Luis E. Valcárcel, Julio C. Tello, José Sabogal y otros, en diversas disciplinas buscaron hacer florecer con el movimiento indigenista el rol central de las expresiones culturales de los peruanos originarios. Esto no ocurre: Arguedas en los años 60 aún desesperaba de la poca importancia dada a las estructuras y expresiones de las sociedades nativas, mientras que en México los murales que expresaban la diversidad originaria, sin dejar de lado el contexto del mestizaje, adornaban las paredes de edificios del gobierno.

Las limitaciones del “modelo” peruano son claras: una desconexión completa del público de su patrimonio monumental y, sobre todo, la falta de visión a futuro sobre la integridad física del patrimonio. Hay que preguntarnos hoy si es que queremos patrimonio para dentro de 50 años; no estaría seguro que la respuesta sería positiva… Los peruanos, comenzando con el gobierno, tienen en mente que destripar el país hoy (¡hoy mismo!) es necesario para el bienestar económico… Pero ¿y el bienestar social? Seria patético ser un país menos pobre dentro de 50 años y recién preocuparse, como si lo hacen las sociedades desarrolladas, en el pasado. Para entonces, buena parte del patrimonio podría haberse perdido…recordemos que el patrimonio es finito, y que la reconstrucción de monumentos, en situaciones donde no ha habido guerras, es costosa y poco recomendada. No solo se ha perdido la integridad del monumento sino que su autenticidad ha sido altamente comprometida. Entonces también me alegra que muchos de los proyectos mineros que se habían planeado en los últimos tres años no se hayan podido comenzar, ciertamente por causas sociales y no por preocupaciones sobre su impacto social y ambiental. ¿Por qué no guardar minerales para el futuro?

P4. En el caso del patrimonio cultural intangible, ¿es posible que desde una perspectiva occidental de patrimonio ignorar o negar dimensiones del patrimonio cultural andino o amazónico que si son reconocidos desde una perspectiva local? 

Felizmente, finalmente el tema de la fragilidad e importancia del patrimonio inmaterial ha cambiado drásticamente en sociedades occidentales desarrolladas; no se puede decir que lo mismo ocurra en la sociedad “occidentalizada” peruana. Ciertamente es difícil hacer comprender a un burócrata la esencia de este concepto de inmaterialidad, aunque con poner como ejemplo la destilación tradicional del pisco o la receta del ceviche, tradiciones muy aceptadas, se puede comenzar a explicar sus demás dimensiones. En el caso de sociedades amazónicas es preciso entender que el paisaje y territorio, los ríos y árboles, son la esencia de la cultura inmaterial de sociedades amazónicas, hoy bañadas por ríos con aguas contaminados de las alturas andinas, además de ya haber sido afectados por los residuos de la explotación petrolífera en sus bosques. Y ciertamente las sociedades locales perciben los cambios en la riqueza de sus aguas y tierras: la contaminación de las aguas resultan en menor disponibilidad de pescado, entre otras consecuencias. Para este caso, se creería que las interconexiones naturales en una cuenca fluvial parecerían más fáciles de entender; aun así el plan de usar las aguas de las lagunas de alturas para la minería son tomadas con una facilidad alarmante.

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> Vista satelital de los pueblos de Chavín de Huántar y San Marcos, y del tajo abierto de la mina Antamina en la provincia de Huari, Región Áncash. Ambos distritos reciben millones de soles de los impuestos que paga la transnacional minera Antamina al estado. Fuente: Google Earth.

P5. En Áncash, el impacto de las industrias extractivas genera cambios de varios tipos en el patrimonio cultural intangible. Asimismo, el desarrollo turístico desde el estado, las municipalidades y otros actores también generan cambios. ¿En qué casos estos cambios pueden ser disruptivos? ¿Qué se gana y qué se pierde desde la perspectiva de la gestión del patrimonio cultural?

Todo tipo de desarrollo es disruptivo si es que no se piensa a largo plazo, de manera sostenible (o preguntarse ¿cómo queremos vivir dentro de 50 años?) Obviamente, para la gente que vive en Lima la situación en las provincias no es problema (o eso se cree). Ciertamente la región de Áncash es una de las más afectadas por la actividad minera, generando cambios en el medio ambiente, y más específicamente en el paisaje, reduciendo ostensiblemente la capacidad de ser “vivido”… el paisaje ancashino ha adquirido la impronta de los montes de relave, que han cubierto tierras fértiles y afectan la calidad de las aguas. En este contexto, francamente la situación del patrimonio cultural es bastante menos alarmante que el patrimonio natural y sobretodo humano.

No ha habido, creo yo, política turística que haya afectado a Áncash a ningún nivel. Construir un enorme museo en Chavín no es política turística propiamente dicha. Pero lo es la vida que cobra el museo en sus quehaceres diarios. La dirección del museo y sus actividades han buscado integrar a otras actividades (poesía, literatura, gastronomía) u otros actores (fotografía de los ancashinos de hoy) de la región. Así, el caso de Chavín muestra que un museo concebido para la arqueología adquiere utilidad “social” gracias a los intereses en las poblaciones actuales. Y en la naturaleza. Y en las tradiciones de vida (etnografía). Y evidencia la materialidad fruto del patrimonio inmaterial. Repito, no ha habido política turística, pero hay pasos importantes para una política de descubrir lo nativo y mostrarlo como es el caso reconocido, también de manera oficial, por el Museo de Chavín. A nivel nacional entonces Chavín no es tan importante en los planes turísticos, es por ello que lo tiene que hacer a nivel local y regional, emanando de Chavín mismo y sus actividades. No se han podido encontrar argumentos e incentivos para promocionar otras regiones del Perú donde tanto se ha invertido en investigación arqueológica y museos.

Dicho esto, sería interesante que Áncash —como región muy completa y diversa en recursos naturales y arqueológicos— pueda crear un plan regional que INTEGRE recursos que hoy están aislados (por ejemplo: costa-sierra). Es importante añadir además que con las variaciones climáticas, Áncash ha perdido algunos recursos naturales, o los ha transformado, como el Pastoruri, pero parece haber ganado otros como Huandoy, pero al que es más difícil de llegar. También, ligado a los resultados de la minería parece haber perdido mucho paisaje y con los cambios de clima la incidencia de huaicos se hará más frecuente, afectando valles como los de Huaylas y Conchucos (en donde se encuentra Chavín). Estas variaciones pueden ser previstas, y quizás controladas, si es que existe coordinación y manejo a mediano y largo plazo. Ciertamente, tal como ocurre en Jordania desde donde escribo estas líneas, los paisajes de Ancash no son solo violados con relaves mineros, pero con la basura doméstica que la población no tiene problema en botar en la naturaleza. No todo es realmente culpa de la minería. El nivel de civismo no ha mejorado aún cuando hay más recursos para poder preocuparse en ser cívico.

 photo photograph-of-building-a-taken-from-the-east.jpg> Centro Ceremonial Chavín de Huántar, en Áncash, Perú. Fuente: CyArk.

P6. ¿Cómo defines el concepto de ‘visión del paisaje’?

Este es un tema muy especial para mi pues en mi labor arqueológica, en el caso de Cochabamba, me dediqué a usar la estrategia de prospección, en otras palabras: recorrer una región definida en busca de evidencia de ocupación humana en la forma de sitios de diferente tamaño, en diferentes ambientes ecológicos, de diferente función, etc. (¡Se puede hacer arqueología sin excavación!) Así, andaba investigando paisajes, que además de temas de posible ritualidad que no abordé, eran importantes espacios económicos.

Dicho esto, la palabra “visión” no me parece haga justicia a la importancia del paisaje y sus componentes para el mundo ritual y económico de las sociedades andinas; estas poblaciones no observan el paisaje pero lo viven, lo interiorizan de maneras en que es a veces difícil entender desde el mundo “occidentalizado” peruano. Quizás, entonces, se pueda hablar mejor de “vivencia” de paisaje. Dicho esto, es un fenómeno que ocurre en muchas sociedades agrarias que manejan los recursos de su entorno, en la mayoría de casos con un cuidado y esmero con una intrínseca índole sostenible. El movimiento de sostenibilidad tan en boga en occidente es resultado de los excesos de sociedades industrializadas. Yo creo que las sociedades nativas manejaban en esencia estrategias sostenibles, preservando lo más posible los recursos del paisaje. Si las sociedades prehistóricas se suceden en una secuencia de diferentes sistemas políticos es que los sistemas de poder son de carácter más frágil: las sociedades se disuelven más debido a problemas políticos que a problemas ecológicos.

P7. ¿Cuáles crees que serían los principales actores (con mayor poder) que influyen en la gestión del patrimonio cultural local de la región? 

Ver siguiente pregunta.

P8. ¿Cuáles crees que serían los principales actores (con mayor importancia) que deben ser parte de las estrategias de concientización sobre el patrimonio cultural local de la región? ¿Cuáles serían sus principales intereses o los de sus ‘visiones del paisaje futuro’?

La respuesta a ambas preguntas, en el contexto político de hoy, es una, creo: las comunidades y/o municipalidades deberían ser los principales actores, apoyados por un grupo de especialistas que pueden ser parte del ministerio o consultores independientes. Creo no solo que puedan ejercer mayor poder (dados por los procesos democráticos de descentralización) sino también mayor importancia (dados los procesos democráticos de consulta y voto). Además, estos actores obtienen fondos importantes del gobierno central. Más aun, quizás deberían crearse consorcios de comunidades y/o municipalidades que confronten y afronten problemas comunes juntos… Lo interesante es que estas entidades en la región de Áncash no son pobres. Debido a la bonanza financiera, resultan que tiene gran importancia y también poder. El dinero del canon minero (que proviene del impuesto a la renta que pagan las mineras) ha hecho que, en el papel, estas entidades tengan un alto poder adquisitivo. Pero las inversiones no tienen un objetivo a futuro… se invierte en proyectos de gratificación inmediata y de alta visibilidad para gloria de alcaldes y otros.

Entonces al poder e importancia de estas entidades debería añadirse una sostenible “visión de futuro”; pero en este rubro falla por diversas razones. Una de ellas es las limitaciones en lo que se puede gastar los fondos del canon minero. En su deseo de limitar la corrupción, los fondos se limitan a obras especiales, muchas veces que no sirven directamente a abordar temas de salud, cultura, civismo, etc. Estas limitantes reglas no han funcionado: la corrupción es rampante y se puede llevar a cabo aún construyendo plazas públicas y hospitales fantasmas. Las autoridades de Áncash se han mostrado sumamente capaces en crear redes de corrupción a pesar de las limitaciones. Es hora entonces de cambiar los métodos de inversión a nivel de comunidades y municipalidades para que el dinero tenga futuro.

Con nuevas reglas de inversión que se acomoden a las necesidades futuras de las comunidades y municipalidades se pueden comenzar un proceso de concientización sobre el patrimonio cultural local de la región y de otros aspectos esenciales para la vida futura de la población en esa misma región. Este tipo de inversión permitiría por ejemplo una reducción de la migración. Asegurar el continuo poblamiento de la región es una prioridad esencial, y ello dependerá de diversos factores incluyendo el mantenimiento de un medio ambiente adecuado. Esta podría ser la base fundamental de un plan con ‘visión del paisaje futuro’, es decir asegurando, como dije arriba, la vivencia de ese paisaje. Y como también mencioné que el patrimonio cultural es solo parte de la gran ecuación para mantener y hacer perdurar esa vivencia, en un contexto sostenible donde se asegure que el paisaje esta supervisado, cuidado aún si está siendo explotado de manera racional por sus pobladores.

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> Página web de Cyark en donde se puede visualizar de manera virtual una gran variedad de contenido multimedia sobre Chavín de Huántar como fotografías, vídeos, mapas, animaciones y más. Fuente: CyArk.

P9. El Centro Ceremonial Chavín de Huántar en el pasado fue un centro que concentró, sintetizó y movilizó saberes a otras partes del mundo andino conocido, especialmente en arquitectura, etnobotánica y educación. Muchas personas durante el llamado Horizonte Temprano llegaban a Chavín para conocer esos saberes, entre otros objetivos. ¿Crees que Chavín con los recursos del canon minero pueda constituirse en un centro como lo fue hace 3000 años?

Muy interesante pregunta. Es un muy excelente objetivo. La entiendo como que tal reto de crear en Chavín de Huántar un nuevo centro cultural es un reto para el gestor cultural: ¿Que hacer para atraer más visitantes? ¿Quiénes son responsables de llevar a cabo y colaborar con tal objetivo? Ciertamente, más actores tienen que participar además del gestor cultural, pero este debe guiar un proyecto que integre sugerencias de todos los actores de la región. Conociendo a la actual directora del museo estoy seguro que tiene en mente la diversificación de las funciones del museo (como sugerí más arriba) pero aquí se trata de diversificar los “servicios y productos” culturales que pueda ofrecer el pueblo de Chavín, del cual el sitio arqueológico es solo parte: festival de teatro, de música tradicional, de cine arqueológico (y el premio sería, por supuesto, el Lanzón de Oro), de cine de montaña, etc.

Como ya mencioné, al perseguir proyectos como este, todos sabemos no es un problema de dinero, pues este existe; sino de proyectos inconexos, inútiles y sin fines “productivos”. Hay un problema intrínseco en las reglas de juego del canon minero que impiden el funcionamiento de un sistema de servicios continuo y de calidad, que sin duda alguna afectan a más sectores que el patrimonio. Es aparente que ese dinero se puede usar en construir y equipar un museo o un hospital, pero no puede pagar a los especialistas que le dan utilidad a esos edificios. Debido a las limitaciones de los usos del canon, por el momento la inversión que se pueda hacer con ese dinero se complementaría con financiación privada. Obviamente, mientras no se construya una buena carretera cualquier función periódica o programada en Chavín sería prematuro.

En suma, es un excelente proyecto, que se puede fundar en los importantes datos y resultados de las excavaciones en el sitio de Chavín, pero no se pueden limitar a estos.

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> Página web: www.proxima-veritati.auckland.ac.nz/Herculaneum en donde se puede realizar una visita virtual al sitio arqueológico de Herculano y visualizar el trabajo del Proyecto de Conservación de Herculano. Fuente: Universidad de Auckland.

P10. El patrimonio cultural tangible e intangible está amenazados hoy en día por fenómenos tanto humanos como naturales. ¿Qué opinas de la preservación digital de sitios arqueológicos como Chavín y similares en el Callejón de Huaylas y los Conchucos? ¿Piensas que la preservación digital es más para la academia que para los grandes públicos?

A ver, primera pregunta: pienso que la preservación digital es esencial para registrar todo el patrimonio monumental que existe en una región. Con la tecnología disponible esta tarea se hace muy asequible, tal como lo ha hecho John Rick en Chavín de Huántar, que debe ser el sitio mejor documentado del Perú. En el desafortunado caso que el sitio sea lavado por un huaico, existe una documentación fidedigna del sitio para el futuro… si el sitio debe ser reconstruido es debatible, pero si se crea una buena documentación esa opción es posible asegurando la autenticidad de la reconstrucción. Este es un escenario que existe mucho en zonas de guerra: la destrucción de patrimonio se hace en casos donde no existe previamente una documentación de calidad. Una vez comenzado el conflicto, hay pocas posibilidades de ir a registrar cualquier cosa, ni tampoco de darle “primeros auxilios” sin arriesgar la vida. Estos son temas cercanos a mi actual ocupación profesional, donde en Kosovo, Bosnia y ahora en Azerbaiyán nos enfrentamos a esas difíciles situaciones (que además no se limitan al frio material de los monumentos, sino también al tejido social en el que los monumentos se hacen vivos).

En el caso de la segunda pregunta, no, no es solo para académicos. Creo que la documentación digital deber ser un servicio para el público y para el patrimonio. Pienso además que el patrimonio es más importante que el público pero hay que saber establecer un justo medio. (En casos radicales, se organiza la conservación del monumento bajo la premisa que el público no tiene ningún derecho y el patrimonio los tiene todos). El caso en Chavín es un buen ejemplo: ¿Cuantos corredores internos se van a dejar visitar al público? ¿Cómo afectan esas visitas la integridad del monumento? Lo que se puede hacer con la documentación digital que varios proyectos ya han obtenido en Chavín de Huántar es de importante carácter público: se puede “visitar” el sitio sin estar presente, de manera virtual; se pueden recorrer todos los corredores subterráneos sin estar dentro del monumento, pues es posible que el sitio sea demasiado frágil para ello. Estos recursos de carácter didáctico ayudan a preservar el monumento pero además a brindar mucho más información, datos de calidad al público.

En suma, el uso de la tecnología de teledetección o prospección o escáner laser para el monitoreo o registro de monumentos se hace para propósitos de uso cultural y patrimonial, es un medio para tal fin.

Enero 2015.

Página Web de Álvaro Higueras:
http://www.tiwanakuarcheo.net

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BIBLIOGRAFÍA DEL DR. ÁLVARO HIGUERAS

2008. «Cultural Heritage Management in Peru: Current and Future Challenges». In: Handbook of South American Archaeology, edited by H. Silverman and W. H. Isbell, pp. 1069-1084. New York: Springer.

2002. «Patrones de Asentamiento del Periodo Formativo en los Valles de Cochabamba». En: El Formativo en la Prehistoria Boliviana. Universidad Nacional Mayor de San Andrés, La Paz.

2001. «El Periodo Intermedio (Horizonte Medio) en los Valles de Cochabamba: una perspectiva del análisis de asentamientos humanos y uso de tierras». En: Boletín de Arqueología, Pontificia Universidad Católica del Perú.

1996. El desarrollo de una arqueologia andina. Editorial, El Comercio, Lima, May 16.

1995. «Archaeological Knowledge in Peru: its Contribution to the Formation of a National Identity». En: Journal of the Steward Anthropological Society, 23(1/2):391-407.

1989. with Jean Guffroy and Rosario Galdós, «Construcciones y Cementerios del Periodo lntermedio Tardío en el Cero Ñañañique, Department de Piura». En: Bulletin de l’Institut Francais d’Etudes Andines, 18(2): 209-240.

1986. Review of Craig Morris and Donald Thompson (1985), «Huanuco Pampa: An Inca City and its Hinterland». En: Histórica 10/2, Pontificia Universidad Católica del Perú.

ARTÍCULOS ACADÉMICOS DEL DR. ÁLVARO HIGUERAS

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