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Alteridad Antigua en los Andes – Una Entrevista con el Dr. George F. Lau

NUEVA PUBLICACIÓN DEL DR. GEORGE F. LAU:
2013. Ancient Alterity in the Andes: A Recognition of Others. [Alteridad Antigua en los Andes: El Reconocimiento de los Otros.] Nueva York: Routledge.

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> Portada del libro reciente del Dr. Lau.

El Dr. George F. Lau es Profesor en Arte y Arqueología de las Américas en la Universidad de East Anglia, Inglaterra. Se ha especializado en el arte y la arqueología del continente americano, sobre todo de América del Sur y los Andes Centrales. Sus publicaciones se centran en las sociedades amerindias, en particular su arte, arquitectura, rituales, economía y cosmología. Ha escrito sobre la guerra, la fauna, la muerte y sobre todo las imágenes de la cerámica finamente hechas y las esculturas de piedra. Para interpretaciones sobre el pasado, hace hincapié en la necesidad de múltiples líneas de datos, incluyendo las formas arqueológicas, etnográficas e históricas de las pruebas.

El Dr. Lau recibió su Doctorado en Antropología en la Universidad de Yale, donde su investigación de doctorado sobre la cultura Recuay de los Andes antigua incluye excavaciones en la localidad de Chinchawas (AD 500-900), cerca de Huaraz, Perú, y Yayno (Pomabamba, Ancash).

Dentro de sus publicaciones recientes también se encuentran: ‘Comunidad y Economía Ancestral en Chinchawas’ (2010, Yale Peabody Museum) y ‘Arte y Arqueología de la cultura Recuay’ (2011, University of Iowa Press). Él es también uno de los editores y fundadores de la revista ‘World Art’ (‘Arte del Mundo’). Su más reciente publicación trata sobre la Alteridad Antigua en los Andes (2013).

PREGUNTA 1. ¿Qué es la alteridad? ¿Cómo surge la idea de hacer un libro sobre ‘alteridad antigua’ en los Andes?

En breve, vemos a la alteridad como un entendimiento de otros, como reconocer a otros y sus significancias.  Esa alteridad no solo debe consistir en los otros humanos y sus roles sino también en los seres que nos importan en la vida y nuestra cosmología (animales, muertos, sobrenaturales, etc.).

La idea del libro surgió principalmente porque en nuestra chamba como arqueólogos y antropólogos buscamos la comprensión de los ‘otros’ tanto en culturas antiguas como en sociedades modernas que, generalmente, no representan las nuestras.  La literatura etnográfica sobre los grupos amerindios en Suramérica también enfatiza ‘la alteridad’ como una importante dimensión social, y en general creo que este libro tendrá más influencia en los círculos antropológicos en general.  Lo importante en este tema es que la ‘alteridad’ no sólo es una ‘construcción’ ni el opuesto a la identidad para grupos amazónicos (como los tupihablantes, wauxa, parakaña, y warí) sino que los individuos se forman en base a alteridad o a los otros, sean estos enemigos, parientes o jefes.  ¡Finalmente, mi experiencia en el Perú como extranjero (un ‘otro’) con varias identidades (por ejemplo, chino, gringo, arqueólogo) no fue para nada un factor menor en el desarrollo de las ideas en el libro!

PREGUNTA 2. ¿Cómo se puede entender la alteridad, sus categorías y sus procesos desde el registro arqueológico? ¿Cuál es la importancia de los registros etnográficos y etnohistóricos al momento de intentar comprender la distante realidad temporal y cultural de hace 3000 años?

Bueno, la arqueología de alteridad, como cualquier arqueología, depende de dos elementos importantes.  Primero, el registro arqueológico – eso consiste principalmente en ruinas, artefactos y el medioambiente antropogénico, es decir, en la evidencia material.  Segundo, la arqueología depende del proceso científico de comparación o analogía.

La arqueología es una disciplina, quizás más que otras, que enfatiza comparaciones, tanto en los casos del pasado como en los contextos y conocimientos de grupos sociales de largo plazo. Los registros etnográficos y etnohistóricos sirven como los únicos archivos para este objetivo. Nuestra comprensión del pasado realmente depende de comparaciones históricas, por ejemplo en conceptos como: ‘ayllu’, ‘imperio,’ ‘verticalidad,’ ‘evolución’, ‘señores’, ‘chamanismo’ (ver Peripheria Nr 15), ‘complementariedad’.  Hay una infinidad de ejemplos, pero hay que balancear la analogía con datos o contextos empíricos; ese fue el reto de mi reciente libro para evaluar los casos de ‘alteridad’.

La obra describe cuatro tipos de alteridad que involucran ciertas relaciones: con otros grupos étnicos (relaciones regionales), con otros de la familia (relaciones domésticas), con depredadores (relaciones de guerreros, líderes, cazadores), y con los otros muertos (relaciones del mundo ancestral).  Cada categoría tiene su propia manera de estudiarse, pero en el archivo arqueológico en forma especial tanto el arte figurativo y la comparación histórica son claves.

Como siempre ocurre en cualquier disciplina, el truco es medir la congruencia de los casos y tener en cuenta la posibilidad de alternativas en una lógica intelectual.  La mejor interpretación es la que satisface los criterios de la analogía y, que, además, sobrevive a las otras.  Esto es lo que hace a la arqueología una disciplina fascinante: nada es fijo ni estable, sino un discurso dialéctico entre datos e interpretación, mediada por el autor y sus lectores.  Cada nuevo dato tiene la potencia de subrayar o derrumbar la posición ortodoxa.

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> Escena de Música, Museum zu Allerheiligen. Fuente: Wikipedia.

PREGUNTA 3. ¿Cómo es el proceso en las construcciones de alteridad en el Formativo hacia el Intermedio Temprano en Ancash? ¿Qué cambia y qué permanece (edificaciones, cerámica, piedra, cosmología, báculos, música, enterramientos, etc.? ¿Por qué la cultura Recuay es importante para entender la alteridad antigua?

Hubo un gran cambio cultural durante el periodo Intermedio Temprano que empezó después del ocaso de la civilización Chavín, aproximadamente durante los primeros siglos  después de Cristo.  La gente en todos los Andes Centrales básicamente rechazó la ideología y el estilo de cultura que hoy denominamos Chavín.  Expulsaron los estilos de ‘práctica’ Chavín: en su cultura material, prácticas rituales, formas de intercambio, templos, etc.  También, el estilo y las imágenes del arte Chavín se terminaron en una gran medida.

La cultura Recuay es esencial porque pone en evidencia la sucesión de patrones culturales en la misma región y ocasionalmente en el mismo sitio de Chavín de Huántar.  Los Recuay, como los Chavín, surgieron en la sierra de Ancash.  Si bien los grupos de la tradición Recuay eran los herederos de Ancash, siguieron poco de sus antecedentes chavinenses.  Dejaron los patrones de asentamiento, estilos de cultura y vida económica, y sobretodo, la cosmovisión e ideología.  Los Recuay no construían templos gigantes, no con plataformas ni con plazas abiertas para dioses misteriosos y universales (como los plasmados en el Lanzón o en el Obelisco Tello).  Y en general, no practicaban mayormente los ritos formales de culto ni valoraban la ingestión de alucinógenos que se ven siglos antes en los espacios de Chavín de Huántar.

La cultura Recuay también es importante porque nos dejaron evidencias en su arte figurativo, que enfatizaba la forma humana y las actividades sociales.  En estas últimas, las más importantes son los ritos de veneración, las libaciones, el beber juntos, las danzas, la guerra y el cuidado de niños.  Ciertamente, representaban a seres importantes, pero podemos decir que a los que valoraban eran de su propio mundo cosmológico (ancestros, familia, enemigos, y sobre todo, líderes políticos – probablemente ‘jefes’ o ‘curacas’, y unos dioses locales).  Es de notar que podemos encontrar el mismo proceso de regionalización de ontologías en otras civilizaciones coetáneas, como Moche y Nasca.

PREGUNTA 4. En la cultura Recuay, de acuerdo a los registros arqueológicos, etnográficos e históricos, ¿Cómo fueron las relaciones de alteridad con los muertos? ¿Cómo nos podemos imaginar esas relaciones? ¿Cuáles podrían haber sido las funciones de esas relaciones?

Una importante transformación del periodo Intermedio Temprano fue el desarrollo extenso de prácticas funerarias y cultos de ancestros – que tuvieron antes una menor relevancia.  Por ejemplo, hasta el momento hay muy poca evidencia de tumbas (y sus prácticas asociadas) en la cultura Chavín en Ancash.  En cambio, en las culturas posteriores hubo una gran explosión en la frecuencia de tumbas en todos los Andes –como por ejemplo en soterrados, chullpas, cavernas, huacas, cistas, etc.– en lugares claves para la memoria y el paisaje sagrado.  Desde la evidencia que tenemos, podemos decir que la gente trataba a sus muertos como si estuvieran vivos, con carácter de parientes, abuelos y ancianos mayores (viejos, vigentes y con hambre).  Y su ‘alteridad,’ el cómo eran apreciados, se basaba en su edad, posición dentro del linaje, y su carácter tangible.  Los veneraban porque creían que tenían poderes sobrenaturales sobre la fertilidad, el agua y la abundancia de cultivos y ganado.  Si bien los ancestros estaban presentes, su forma tangible como objeto de culto era crucial.  Es lógico que en este periodo surgieran varios avances e innovaciones sofisticadas para la manipulación y tratamiento del cuerpo, y la preparación de momias o sus reemplazos (como efigies, ídolos, figurinas y otras representaciones).  No debemos olvidar que los tejidos, tocados, objetos y ofrendas en varios materiales – encontrados normalmente por huaquería – eran para vestirlos y honrarlos.  Para las personas del Intermedio Temprano, quizás por primera vez en la historia de los Andes y que varias de las culturas compartieron, prevaleció la idea de que sus ancestros eran clave para la vida – que sus mundos sociales no funcionaban sin ellos.  Por eso, las tumbas básicamente fueron para la conservación, el acceso regular para visitar los muertos, y la realización de actividades sociales con ellos.  Y durante las fechas ceremoniales, los recogían para su culto, los vestían con nueva ropa y con ellos (en forma de momias) bailaban, tomaban chicha y ofrecían libaciones a todos.  Estas ceremonias, pensamos, renovaban las conexiones sociales, por eso podemos decir que funcionaban para reconstituir la sociedad.

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> Despliegue de la iconografía de la vasija Lührsen de la cultura Moche, en donde se muestra un combate entre la cultura Moche y otra asumida hoy en día como Recuay (Lau 2004).

PREGUNTA 5. ¿Qué es lo que más destacarías de la cultura Recuay? ¿Cuáles son las lecciones que nos deja esta cultura que nos pueden sirven hoy en día?

La cultura Recuay se conoce por su estilo de cerámica, arquitectura y litoescultura.  Podemos decir que, en gran parte, las tres formaban partes claves en la ideología y la práctica de desarrollar y elevar el prestigio de personas de alto estatus social, en vida y también una vez fallecidos.

Bueno, los Recuay eran grupos bien aislados y aparentemente muy violentos.  Vivían en las cumbres de cerros y rodeaban sus pueblos con muros defensivos.  Su arte también valoraba la guerra, el combate y la toma de prisioneros y trofeos.  Hubo bastante conflicto y competición social para tomar medidas tan elaboradas.  Al mismo tiempo, eran grupos que se adaptaron con éxito al medioambiente, conquistando las dificultades de la sierra alta para desarollar una de las culturas más destacadas y representativas del mundo andino.  Quizás la lección más importante sea que sus patrones culturales subrayan una persistencia y creatividad local (ancashina) que no se detuvo con el ocaso de Chavín.  Representa, para mi, una cultura bien andina que tiene resonancias con el mundo andino que vemos hoy – en sus disposiciones y su estética (ver el énfasis en camélidos, en chicha, los ancestros, el dualismo, reciprocidad entre géneros, el mundo sobretodo humano).  Lamentablemente cada día que pasa estamos perdiendo la riqueza de la cultura Recuay y sus evidencias – por la huaquería, por el descuido de ruinas, el inexorable desarrollo de industrias, minas y asentamientos.  Merecen más investigación antes de que desaparezcan.

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> Cerámica Recuay mostrando una edificación (Lau 2011).

PREGUNTA 6. Dada la evidencia etnográfica y etnohistórica, ¿Crees que es posible estudiar las construcciones de alteridad antigua con plantas como la hoja de coca y el cactus san pedro? ¿Qué objetos/elementos podrían estudiarse dentro del registro arqueológico?

Creo que si.  La alteridad de chamanes y sus representaciones es bien conocida en la literatura etnográfica, especialmente de grupos amazónicos.  Se aprecia que los chamanes tienen poderes y habilidades sobrenaturales: de visión, de talento en matar y curar, de volar y cruzar en esferas alternas de la existencia, transformarse en otras identidades, entre otras.  Estos son elementos de la alteridad de chamanes y sus mundos cosmológicos.  Porque se replican (o se reflejan en parte) en experiencias personales por ejemplo durante la toma de alucinógenos – clásicamente, el trance o ‘éxtasis’ – claro, vale la pena estudiar para apreciar al ‘otro’.  Se notan tales elementos de vez en cuando en el archivo arqueológico, particularmente en la culturas Chavín y Cupisnique.  Pero el complejo de chamanismo (tabletas, morteros, representaciones de plantas psicotrópicas y su uso) básicamente desapareció en la cultura Recuay, especialmente en su arte.  No sabemos por qué.  Pienso que la cultura barroca de Chavín fue rechazada por los Recuay: la ideología teocrática elaborada por los Chavín basada en el poder oculto de ídolos de seres exóticos e híbridos, y visiones que no tenían mucha influencia durante los tiempos Recuay.  Si bien los Recuay tenían cultos, eran dedicados a sus ancestros humanos e ídolos antropomórficos.

La coca definitivamente era importante.  Los guerreros Recuay se representan con bolsas probablemente para coca, y hay esculturas de guerreros chacchando.  Tenemos escenas en vasijas mochicas de una ceremonia importante entre personajes quienes usan, aparentemente, coca, bolsas de coca, y caleros.  Y claro, el complejo chamánico tenía bastante importancia en la cultura Mochica.

PREGUNTA 7. ¿Qué hay sobre las construcciones de alteridad de los arqueólogos contemporáneos con el ‘otro arcaico e indígena’? ¿Cómo son estas construcciones? ¿Crees que se debe excavar o manipular un hueso humano de hace 1000 años de la misma manera que un pedazo de cerámica? Si es así, ¿bajo que premisas?

Bueno, es una pregunta importante, y tiene varias respuestas porque es compleja.  Como mencioné, no hay una arqueología sin comparación, pero el proceso comparativo jamás es objetivo y a través de ello es muy común construir patrones, ‘tendencias’ de continuidad.  La invención antropológica y arqueológica de ‘Lo andino’ (maneras de vida andina que son persistentes, p.e., el ‘ayllu’) es un caso recurrente, por ejemplo.

Acerca de la pregunta de excavar elementos de pasado, también es compleja.  Es una cuestion de: ¿‘debe o merece’?  Por lo mínimo, ‘merece’ estudio porque es un archivo en peligro; como un científico y un profesional, pienso que es evidente que la modernización en los Andes amenaza al pasado.  Pero ‘debe’ también tiene que ver con la ética, con una posición moral, y no puedo hablar por otros.  Algunos arqueólogos tienen más vínculos culturales con las ruinas y sus objetos.  La época de la arqueología objetiva, una  puramente académica, ya esta terminándose en favor de una arqueología que responde a las necesidades de varias comunidades para que, cada vez más y más, la arqueologia y el pasado les sean útiles.  Por eso, los grupos no necesariamente académicos (los que son pro-‘indígena’, ‘patrimonio,’ ‘source communities,’ ‘new age’, ‘subaltern’, etc.) tendrán un papel cada vez más pertinente en las reconstrucciones del pasado.  Estamos en una plena pluralización de la arqueología y el tratamiento del pasado.

Como mencionamos antes, la arqueología siempre es discursiva, y la intervención de otras voces es bienvenida, como mínimo porque significaría que el pasado merece atención y que existen facciones que lucharían por su valor y preservación.  Si no existieran estas voces, encontraríamos una pérdida (o la invención ficticia) del pasado arqueológico mucho más grave y rápida que la actual.  Para mi, es paradójico que las municipalidades en Ancash, y en el Perú en general, tengan sus cofres repletos pero solamente un monto mínimo sea destinado para la inversión en educación y conservación de la riqueza histórica y cultural.  Siempre es posible reconstruir tuberías y carreteras, pero el archivo arqueológico no es renovable y no va a durar para siempre.

PREGUNTA 8. ¿Qué queda por investigar sobre la alteridad ancestral en los Andes? ¿Y en la sierra de Ancash? ¿Qué investigaciones priorizarías?

¡Mucha!  El libro solo empieza a tratar el tema, y sólo como un intento de prueba. También solo trata sobre una parte de la larga prehistoria de los Andes Centrales.  Hay varias perspectivas que podría sugerir. Por la búsqueda incesante de tumbas, es probable que el mejor registro arqueológico que tenemos en el departamento de Ancash trata de contextos y prácticas funerarias. Creo que necesitamos más datos sobre el mundo doméstico de la gente andina — en viviendas y pueblos, cómo se organizó y practicó la ‘familia’ y ‘comunidad’.  Ver por ejemplo la riqueza del archivo etnográfico sobre la vida cotidiana y comunal andina; a este respecto, el registro arqueológico es relativamente pobre.  A la vez, nos falta mucha información sobre la importancia de la comida y alimentación (en sus dos aspectos, nutritiva y espiritual) en la casa; podremos avanzar con estudios dedicados a los restos de plantas y huesos, y los implementos de cocinar y compartir las sustancias.  A esto, en los estudios de alteridad se le llama la ‘economía moral de intimidad,’ trata sobre cómo son las relaciones con los otros en la casa.

Hay muchas contribuciones importantes sobre ‘religión,’ ‘complejidad social’ y ‘economía’, pero todavía existen muy pocos estudios acerca de la socialización y la experiencia del mundo con otros desde ciertas perspectivas, por ejemplo desde las mujeres o desde los jóvenes.  ¿Cómo era la educación y el aprendizaje (de numeración, técnicas, el trueque, etc.)?  ¿Y que hicieron para divertirse?  ¿En que sociedad no han habido juegos, música, historias, chistes?  En las próximas décadas espero que tengamos una consideración más profunda y más interesante – es decir, una apreciación más humana — del pasado de Ancash.

Por Carlo Brescia
Julio 2013.

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BIBLIOGRAFÍA

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