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MITO 3. Las personas que construyeron y mantuvieron el Centro Ceremonial de Chavín de Huántar usaban el cactus San Pedro (Huachuma, Wachuma) con fines lúdicos o para la manipulación social.

 photo FlordelCactus.jpg > La flor del cactus trichocereus pachanoi, Chavín de Huántar.

Ciertamente, denominar ‘droga’ a plantas como la hoja de Coca (Erythroxylum coca), el cactus San Pedro o Huachuma (Trichocereus sp.) y la liana Ayahuasca (Banisteriopsis caapi) puede ser considerado por muchas personas no solo como una falta de comprensión del mundo no occidental sino también como una falta de respeto a las culturas originarias y tradicionales que las consideran sagradas. En las Américas, hoy en día, existen muchas investigaciones antropológicas e históricas que a través de la interpretación de los registros etnohistóricos y etnográficos reconocen la importancia para las culturas originarias de las plantas mencionadas en sus prácticas rituales, médicas o chamánicas. Sus usos principales, de acuerdo a los registros e investigaciones, no eran los lúdicos y distaban mucho de ser usados como una estrategia psicosocial arcaica para lograr una hegemonía cultural de corte gramsciano.

Es común caer en el error anterior al no conocer estudios de antropólogos como Douglas Sharon (1978, 2001), Donald Skillman (1990), Luis Millones (1993, 1994) o Mario Polia (1996), arqueólogos como Richard Burger (1992) o Luis Guillermo Lumbreras (2007), médicos como Fernando Cabieses (1993), químicos como Albert Hoffman (1979), o filósofos como Antonio Escohotado (1983); o tal vez no haber participado en este tipo de ceremonias o auto-ensayos; o simplemente no tener la sensibilidad cultural suficiente y no percibir el carácter etnocéntrico en tales afirmaciones.

Creo, al igual que muchas otras personas, académicas y no académicas, que existe mucha desinformación, incomprensión, prejuicios y vacíos en nuestro conocimiento acerca de plantas como el cactus trichocereus. Una prueba de esta desinformación existente se puede ver en la Página Web del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO) -la principal organización de prevención de abuso de sustancias en Perú- en donde se establece que el Cactus y el San Pedro son dos “drogas [distintas] capaces de generar adicción”. Otro ejemplo lo podemos apreciar en una página web sobre Historia del Perú en donde se menciona que “el Cactus San Pedro Ayahuasca” era utilizado por los sacerdotes Chavín: es decir, el San Pedro y la Ayahuasca son la misma cosa. Este post busca informar o brindar mayores perspectivas para comprender a estas plantas más allá de sus roles ‘recreativos’ o de catalizadores para una ‘sugestión inducida’.

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> Cerámicas Cupisnique en donde se representan hombres con un tocado de felino sujetando el cactus trichocereus. El de la derecha tiene en la espalda las típicas ‘alas’ que se aprecian en las iconografías de algunas estelas en Chavín (Sharon 2001, Lumbreras 2007). Fuente: Samorini Network.

1. La Pseudo-Ciencia No Expande su Conciencia

Tratar de explorar las posibles respuestas a preguntas de investigación con ideas pre concebidas y/o juicios de valor aprendidos culturalmente obviamente disminuye el rigor científico en la búsqueda del conocimiento fiable. En países como Perú, el tema de las plantas que contienen alcaloides con propiedades psicotrópicas y su correspondiente uso por culturas prehistóricas y originarias contemporáneas es casi un tabú en la investigación académica y son escasos los trabajos publicados. En especial en comparación con lo que ha ocurrido en otros países como Argentina, Colombia, Chile y Estados Unidos. Es casi como si existiera una auto censura establecida con el fin de no difundir la idea errónea de que nuestros ancestros eran ‘drogadictos’. No obstante, si existen investigadores con un acercamiento cercano a los pueblos originarios y tradicionales, y a la naturaleza que rodean los sitios arqueológicos que, por lo general, tienen interpretaciones cuidadosas, respetuosas y humildes respecto a la cultura de las personas que vivieron en la antigüedad en esos lugares.

 photo Comilonasydrogas_zpsb592fbc9.jpg > Reportaje con titular amarillista en base a las investigaciones del Dr. Christian Mesía. Fuente: Diario La Primera.

Las razones de la escasa investigación son muchas y aún hoy en día siguen afectando la interpretación del pasado en nuestro país e incluso en los países mencionados en el párrafo anterior. Una de ellas, y la principal, es que se requieren más fondos para las investigaciones, en todas las disciplinas.

En la ciencia más es lo que se desconoce sobre el uso y efectos de plantas como el San Pedro en el pasado que lo que se conoce. Afirmar audaz y sencillamente que el cactus fue una ‘droga lúdica’ o que facilitó la manipulación en el pasado sin evidencias directas o indirectas construyendo conjeturas sobre hipótesis y sin ahondar en las características farmacológicas, psiconáuticas, de preparación y usos, entre otras cuestiones relevantes, es ir por un sendero opuesto al de la rigurosidad.

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> Curanderas Moche con el cactus San Pedro en la mano, Museo Larco.

2. Sobre los Usos Ancestrales y Tradicionales Contemporáneos del San Pedro

Tratar de comprender lo que ocurrió hace tres mil años en el Centro Ceremonial de Chavín de Huántar desde el presente no es fácil. Ver al cactus trichocereus como una droga utilizada para lograr aumentar la capacidad de sugestión en las personas para caer en ‘la trampa de los sacerdotes’ se inspira tal vez en el Programa MK Ultra de la CIA dirigido por Sidney Gotllieb e iniciado en 1953 en los Estados Unidos. Este programa centró gran parte de sus investigaciones en la utilización del LSD (dietilamida de ácido lisérgico o LSD-25): un alcaloide triptamínico que proviene de un hongo que crece en los granos del centeno. El programa fue un fracaso principalmente porque los efectos del psicotrópico eran demasiado impredecibles.

Quienes hayan experimentado con una dosis moderada del cactus, saben que las experiencias son siempre subjetivas, impredecibles e irreplicables, como veremos más adelante. Pero no es necesario experimentar, ante la pregunta: ¿es posible ser un buen crítico de cinema sin haber visto jamás una sola película? Jeremy Narby (2012 [1995]) responde que si, pero desde aproximaciones etnográficas como la interrogación de cinéfilos, o ya más explícitamente en el caso que nos convoca en este texto: a través de la interrogación de los usuarios de plantas como el San Pedro, es decir, preguntarle a los curanderos y chamanes.

La idea de uso de sustancias mencionado -la ‘droga para la manipulación social’- es no tanto una creación arcaica del siglo XII a.C. sino una invención humana del siglo XX, un periodo en la historia de la civilización en donde la conexión del ser humano -en especial el ‘occidental’- con la naturaleza cambia radicalmente, distanciándose de la misma, viéndola como un recurso económico o tratando de controlarla, modificarla o anularla en magnitudes nunca antes vistas en la historia del planeta. Un proceso que se inició con la revolución industrial y la concepción lineal del progreso.

En el pasado es probable que los usos de plantas como el cactus hayan sido distintos. Tal vez similares al uso del vino en las ceremonias católicas: con fines sacramentales de comunión con lo sagrado. Si se revisa la historia de las religiones en los cinco continentes, existen más casos de uso de sustancias con estos fines que con los fines manifestados por la teoría orwelliana de los “sacerdotes manipuladores”. En el periodo denominado Formativo (1800 a.C. – 200 a.C.), dada la representación del cactus en estelas y cabezas clavas en las plazas de Chavín, y en cerámicas como las Cupisnique, pareciera que el uso era más con fines litúrgicos que manipulativos, o para una supuesta “vida disipada”.

De acuerdo a los estudios etnográficos y etnohistóricos en sociedades indígenas y tradicionales, los usos de las plantas visionarias tienen características rituales (de comunión, de ofrenda), chamánicas y medicinales, entre otras que tal vez no conocemos. Para muchas de las culturas originarias de las Américas, plantas como el Tabaco, el San Pedro, la Ayahuasca o la Coca, son consideradas sagradas: se les reza, se les pide, se les ofrenda. Como manifiesta el ayudante de El Tuno sobre el San Pedro, en el documental de Douglas Sharon de 1978: “[El Cactus] es bendito.”

El cactus también se utiliza, dentro de los usos tradicionales y ancestrales, para purificar el agua (Cabieses 1993), como cerco vivo y como material ligante en edificaciones (Morales 2008).

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> Imagen del cactus
trichocereus peruvianus, tiene las espinas más largas a diferencia del trichocereus pachanoi. El término de género trichocereus hoy en día es sinónimo al de echinopsis. Existe una tercera especie trichocereus terscheckii, más grande que las dos anteriores y más resistente a la aridez extrema. También se reporta una cuarta especie Echinopsis lageniformis (sin. Trichocereus bridgesii).

3. Pero, ¿Qué es el San Pedro?

El San Pedro o Huachuma es un cactus (Trichocereus pachanoi, T. peruvianus, T. terscheckii) que tiene dentro de sus componentes un alcaloide llamado mescalina. Este alcaloide también está presente en el cactus Peyote (Lophophora williamsii), especie botánica en meso y norte américa. La mescalina pertenece a la familia de las feniletilaminas, mientras que alcaloides como el DMT (Chacruna), 5-HO-DMT/Bufotenina (Huilca), LSD (Cornezuelo del centeno) o Psilocibina (Hongos) pertenecen a la familia de las triptaminas. La farmacología y psiconáutica de las feniletilaminas y las triptaminas son distintas, tan distintas que el Dr. Alexander Shulgin y su esposa Ann le dedicaron un libro a cada una de estas dos familias de alcaloides: – PiHKAL (‘Phenethylamines i Have Known and Loved’ o “Feniletilaminas que He Conocido y Amado”) en 1991 – TiHKAL (‘Tryptamines i Have Known and Loved’ o “Triptaminas que He Conocido y Amado”) en 1997

Nota importante: no es lo mismo tomar San Pedro que ingerir mescalina. El cactus tiene más propiedades ya que no está compuesto solamente por el alcaloide mencionado. Asimismo, el San Pedro y el Peyote no son iguales porque son dos especies de cactus distintas y, si bien comparten la presencia de la mescalina, contienen sustancias diferentes cuya mezcla originan efectos diferentes.

¿Droga, Alucinógeno, Enteógeno, Psicotrópico, Psicodélico, Psicodisléptico, Psicotomimético, Planta Visionaria, Planta Maestra, etc.? La definición del cactus San Pedro siempre dependerá de la cosmovisión (y la disciplina) del que realiza la definición. En términos médicos, los efectos de plantas como el cactus van más allá de los psíquicos, hace falta mayor investigación y está en camino: en la página web de la US National Library of Medicine National Institutes of Health se puede ver el incremento de investigaciones relacionados a los cactus San Pedro (o Wachuma andino), y Peyote (o Hikuri mesoamericano) en los últimos años. Por lo anterior, palabras como psicodélico, psicotrópico o psicodisléptico tal vez ya no sean las más adecuadas. En términos culturales desde el punto de vista ‘nativo’ (o emic), que tal vez sea lo más ético y respetuoso con las culturas andinas, el término adecuado es el de Planta Maestra o Cactus Sagrado. Desde la perspectiva del chamán o chamana, el cactus es una herramienta que ayuda al “vuelo mágico”, la “marca de calidad” de un buen especialista de acuerdo al Dr. Douglas Sharon (2004).

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> Molécula de mescalina. Fuente: Wikipedia.

4. Farmacología del Cactus Sagrado

¿Cuáles son los efectos del Cactus en las personas? Sabiendo que las experiencias humanas son siempre subjetivas y más aún aquellas en donde se ingiere este tipo de brebajes, la generalización de los efectos se convierte en una empresa de gran dificultad. Más aún cuando existen casos registrados científicamente de supuestas sustancias que no tienen ninguna propiedad curativa (placebos) pero si tienen efectos visibles y cuantificables en las personas que las ingieren.

Los efectos estarán directamente relacionados a varios factores, tanto internos, personales, como a los generados por circunstancias externas. Estos factores se relacionan y afectan entre si: una alta concentración de la poción en una mente no relajada en un ambiente natural puede generar una experiencia nula, mientras que una baja concentración en una mente sin expectativas en un cuarto urbano si puede generar una experiencia extática. Esto hace muy difícil, como menciona Henman (2004), “domesticar la experiencia” y es una de las razones por la que la idea de que los miembros del culto en Chavín pudieran usar el cactus para la manipulación de las conciencias es muy débil. Continuando, algunos de estos factores que afectan la experiencia, serían:

1. Concentración: cantidad vs. volumen, los efectos y su duración serán distintos en pociones cuyo volumen permanece constante y la cantidad varía;

2. Forma de Ingestión: se tienen varias formas de preparar el San Pedro que afectarán la experiencia, algunas incluyen i. la ingestión del cactus crudo, ii. la ingestión del cactus decocido, o iii. el secado, molido y luego diluido en agua;

3. Intención: ¿Cuál es la razón del uso del cactus? ¿Lúdico, Sanación, Meditación, Ofrenda, Exploración, Auto exploración? La razón por la que está tomando influye en la experiencia;

4. Estado emocional: una persona relajada tendrá efectos distintos que una persona tensa;

5. Estado mental: vinculado a lo anterior, si la persona va con un ‘mambo’ en la cabeza, lo que puede ocurrir son dos cosas: que ocurra lo que quiere que ocurra (auto sugestión) o que no ocurra nada (excesivo diálogo interno); asociando ambos estados, el emocional y el mental, incluyo una interesante cita de Escohotado (2005) en su descripción sobre los efectos subjetivos de la mescalina:

Aquello que un individuo puede experimentar como goce puede experimentarlo otro como espanto. El ambiente y la preparación son aspectos de gran importancia, aunque no decisivos; la personalidad autoritaria, la paranoica, la marcadamente depresiva u obsesiva, la pusilánime y la muy ambivalente tienden a asimilar mal todos o algunos momentos de la excursión. Dicho de otro modo, la capacidad básica de la mescalina -catalizar procesos sepultados, pero no ausentes del cerebro normal- será experimentada por unas personas como acercamientos a la verdad, y por otras como alejamiento o definitivo extravío.

 photo sanpedro-nazca1_zps1e0ecc9c.jpg > Cerámicas Nazca con representaciones de personas con el cactus en los hombros. Fuente: Samorini Network.

6. Estado físico: relacionado al estado del cuerpo, que incluye la dieta y el ayuno siempre requerido… los efectos serán distintos en una persona que ha respetado la dieta y el ayuno en comparación a una persona que ha participado en una pachamanca de 5 carnes horas previas, obviamente la sensación de náuseas o vómito estarán acentuadas en la segunda situación;

7. Lugar: no es lo mismo ingerir el cactus en una casa urbana que en un bosque o en una caverna;

8. Guía: que puede ser un/a curandero/a, chamán/a, sacerdote/isa, oficiante, un responsable o un grupo responsable; la presencia o la no presencia de un guía, tendrá influencia en los efectos;

9. Grupo: la presencia o no de un grupo también afectará los efectos… es muy común que en la toma grupal con personas conocidas, uno tendrá más confianza y se sentirá por lo tanto más relajado; la cantidad de personas en el grupo también es un factor;

10. Posición Astral: Sin irnos muy arriba y muy allá, es distinta una ceremonia nocturna que una diurna… o una nocturna con luna nueva en comparación a una con luna llena; la luz natural o su ausencia afecta la experiencia;

11. Ritualidad: es la estructura de actividades y elementos ordenados que conforman una ceremonia; si esta estructura ritual está en función a la ingestión, acogida en el cuerpo y bajada del cactus, se tendrán efectos en armonía con esas sensaciones corporales; del mismo modo, los efectos serán distintos si se utiliza música ritual en lugar de una música más lúdica (ejemplos, Ravi Shankar vs Bob Marley, o los ícaros de Guillermo Arévalo vs Big Pollo Funk);

12. Cosecha y Preparación del Cactus: una persona con consciencia ética o sensibilidad espiritual se sentirá más tranquila si el cactus se ha cosechado sin depredarlo, se ha preparado con una disposición adecuada de residuos (no uso de licuadoras eléctricas) y se ha hervido en una vasija cerámica virgen (siguiendo principios rituales del curanderismo norteño); es claro que las propiedades del cactus cosechado en luna llena será diferente a la de luna nueva, del mismo modo, la cosecha en temporada seca será diferente a la de inicios de la temporada de lluvia, cuando el cactus empieza a florear;

13. El Cactus: cada cactus tiene su propia historia. Su ‘poder’ variará en función de su ubicación, su edad y su ecología; los especialistas inclusive hablan de la ‘personalidad’ de cada planta; los cactus del desierto tienen una ‘energía’ diferente a los de valles fértiles; citando al maestro Celso Avendaño de Ayabaca, Piura (Polia 1996):

Los espíritu de la planta salvaje y de la planta cultivada difieren, pues la planta salvaje puede hacer ver monstruos como dragones arrojando candela, o combinaciones de colores del arco iris. El espíritu del sanpedro salvaje a veces se presenta como dragón o como cocodrilo, o como enorme serpiente.

Si se pueden generalizar algunos efectos objetivos, estos pueden ser “el mantenimiento de la vigilia” (Escotado 2005), “en las primeras horas, las personas sienten muchas veces baja de presión, sueño y frío” (Henman 2013 [2004]), una sensación de bienestar, y la dilatación y sensibilización de las pupilas de modo que los colores aparezcan más intensos y brillantes.

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> Clásica cerámica Cupinisque con representaciones de cactus y jaguar. Fuente: Sharon 2001.

5. Psiconáutica del Cactus Sagrado

La psiconáutica del San Pedro -comprendiendo la psiconáutica como una metodología para comprender los efectos subjetivos de los estados alternos de conciencia- se vuelve un terreno más inestable al intentar generalizarla. Si intentamos una generalización, en base a lo que conocemos en este tiempo y espacio determinado, estos serían:

sinestesia: las imágenes y el estado de ánimo son afectados directamente por el sonido y la música; por lo general, la experiencia visual será distinta si los sonidos provienen de una flauta cherokee, un dan-moi vietnamita, un tambor lakota o un swarpeti de la India;

alteración del tiempo: la sensación de que entre un minuto y otro se encuentran más minutos (u horas o días), es común especialmente en dosis concentradas; el video experimento de Humphry Osmond y Christopher Mayhew, en donde el primero -psiquiatra- le administra 400 mg de mescalina al segundo -parlamentario británico-, es un documento que da cuenta de este tipo de efectos;

patrones visuales: incluye la visualización de rayas, dameros, picos angulares, puntos multicolores, fosfenos y fractales muy simples que se vuelven muy complejos; la “geometrización” de los objetos tridimensionales (Giannini y Slaby 1989); y de acuerdo a Anthony Henman (2013 [2004]) “el cactus crece bajo los rayos implacables del sol. Él tiene una energía muy solar, usted siente el color amarillo-naranja. Esto se traduce también en el tipo de alteraciones visuales que el San Pedro produce, muchas de las cuales tienen una forma mandálica. Esas formas generalmente tienen un centro, son equilibradas, estables; en tanto las triptaminas (hongos, ayahuasca, LSD) producen alteraciones visuales con vueltas, como serpientes, duendes que desaparecen, espirales que suenan.”

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> Iconografía en piedra de Chavín, nótese la “geometrización” y “fractalización” del jaguar.

experiencia mística: la sensación de estar en conexión directa con todo lo existente, de ser parte del todo, la integración del yo con el universo; Shulgin (1991) cuenta que con 400 mg de mezcalina: “un efecto notable de esta droga es la empatía extrema sentida por todas las cosas pequeñas, una piedra, una flor, un insecto. Creo que sería imposible hacer daño a cualquier cosa; cometer un acto perjudicial o doloroso en alguien o algo está más allá de las capacidades de cada uno. No se puede arrancar una flor; e incluso para caminar en un sendero de grava uno requiere mantener el equilibrio con cuidado, para evitar herir o molestar a las piedras.”

6. El Cactus Sagrado como mecanismo para el Trance Chamánico

No podemos terminar este texto sin discutir el uso más probable del cactus en Chavín. Como Lumbreras (2007) mencionó, en Chavín de Huántar se asume que las personas que construyeron y mantuvieron el centro ceremonial no eran sacerdotes sino “sacerdotes-chamanes”. Esto se discutió en un post anterior. Burger (1992), uno de los arqueólogos que ha estudiado el centro ceremonial durante muchos años, cuenta:

En Chavín de Huántar, como en otros lugares de poder religioso en la América ancestral, un evento central dentro de las actividades rituales era la ingesta de sustancias psicotrópicas. Estos agentes alucinógenos ocasionaban el efecto de transformación que buscaban los sacerdotes y otros funcionarios religiosos en su búsqueda de comunicación con los poderes invisibles que afectaban el mundo natural [p. 271] … el templo de Chavín de Huántar se presentó a si mismo como un centro cósmico en donde los opuestos se mediaban y el equilibro se mantenía a través de ceremonias religiosas adecuadas y el conocimiento esotérico de sus líderes religiosos [p. 277].

 photo photograph-of-chavin-de-huantar-taken-from-the-southeast.jpg > El Centro Ceremonial de Chavín de Huántar. Fuente: CyArk Archives.

Finalmente, cierro con este texto de Mario Polia (1996), un antropólogo italiano que durante muchos años también ha venido estudiando la tradición de los diferentes curanderos de Huancabamba y Ayabaca en Piura, Perú, descendientes de una tradición de más de tres mil años:

Las características mas relevantes por lo que concierne el prestigio y las funciones del sanpedro dentro de la cultura popular y del curanderismo andino pueden resumirse así:

a. Para la cultura andina en el sanpedro existe una entidad mítica (“espíritu “, “poder “, “virtud “) que permite la visión y instruye el cháman en la visión , o “vista en virtud”.

b. Las modalidades de manifestación del espíritu de la planta dependen ampliamente de la cultura del experimentador. […]

c. La manifestación del espíritu es funcional al éxito de las ceremonias terapéuticas y/o adivinatorias y permite al cháman el hallar el origen sobrenatural de las enfermedades, o desgracias; hallar a los responsables de acciones materiales, o mágicas que han dañado a su cliente; de ver las plantas que curan. El “poder” del sanpedro permite al cháman liberar de su propio cuerpo la “sombra”, o contraparte espiritual. Con su “sombra” el cháman cumple su viaje en las regiones del mito para buscar personas, o cosas perdidas o escondidas y para desentrañar los secretos de acontecimientos futuros pues la salida de “este mundo” representa también la salida de “este tiempo” según el concepto expresado en quechua por la palabra pacha.

d. El espíritu del sanpedro se porta como espíritu auxiliar del cháman: el más importante de su espíritus auxiliares, o compactos, pues sin el don de la visión el cháman no es reconocido como tal y no puede actuar.

e. Por medio del sanpedro el cháman pasa por una “puerta”, franquea el umbral entre lo visible y lo invisible. Obtiene el enlace con el “alma” de cosas, seres, lugares para ejercer un control religioso sobre ellos. El sanpedro permite la entrada al mundo de los “encantos”, o sea de las entidades míticas del universo andino.

f. Por medio de la virtud del sanpedro el cháman franquea los limites de la dimensión espacio-temporal relacionado con el estado de la conciencia sensorial y adquiere capacidades adivinatorias.

g. La ingestión del sanpedro, como la de todas plantas-maestras, tiene valor “sacramental” pues permite la unión con la entidad espiritual que se manifiesta a través de la planta. […]

Es difícil saber con exactitud los usos del cactus en un centro ceremonial de hace tres mil años. No obstante, en los estudios etnohistóricos y etnográficos es difícil establecer solo lúdicos o de manipulación para el cactus. El chamanismo, de acuerdo al texto citado de Mario Polia entre otros estudios sobre esta práctica humana, dista mucho de ser algo relacionado directamente a la “vida disipada” o para la “sugestión inducida”. El chamanismo aparece en tales estudios como una práctica seria y que requiere de una formación rigurosa. Los estudios no niegan la presencia de charlatanes en estas prácticas, existen, como también existe la presencia de charlatanes en todas las actividades humanas, sean profesionales o académicas.

El Cactus San Pedro (o Huachuma) es una Planta Maestra. Tratemos a este especie botánica respetuosamente, considerada por culturas ancestrales y tradicionales como sagrada. Si bien existen personas que buscan lo lúdico en el cactus (y lo encuentran), existen muchas otras personas que no lo buscan con ese objetivo. En el norte del país, es la planta maestra más utilizada por los peruanos de toda condición social: más que la Ayahuasca, más que la Hoja de Coca. Y obviamente, la gran mayoría de peruanos que usan esta planta, no buscan lo lúdico en ella.

Carlo Brescia
Julio 2013

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– El Cactus Sagrado en las Culturas Ancestrales
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– La Trampa Sagrada por Verónica Ochoa Sánchez
– Anthony Henman y el cactus San Pedrito

Otros Páginas de Interés:
Mescaline en PiHKAL de Alexander y Ann Shulgin

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